¿Qué representa un siglo para la historia de la humanidad? La relevancia de una centuria obedece, principalmente, a tres factores. El primero es su proximidad con una sociedad que, al mirar hacia atrás, halla en el pasado las referencias necesarias para responder a las interrogantes de su presente. El segundo es el registro histórico de ese periodo (fruto de condiciones tecnológicas, sociales y políticas), el cual permite reconstruir procesos y acontecimientos que solo sobreviven gracias a dicho testimonio y la interpretación de las y los historiadores. El tercero radica en la vigencia de su legado: la medida en que la sociedad actual percibe que ese tiempo todavía la condiciona.
Aunque estos argumentos son debatibles, pues existirán razones más o razones menos para pensar así, permiten comprender por qué la sociedad del siglo XXI continúa volviendo la mirada hacia el siglo XIX.
Luego de la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela el término imperialismo resonó con fuerza. A grandes rasgos, este concepto se define como la corriente política mediante la cual un Estado emplea su fuerza para expandir intereses materiales y valores culturales a escala global. Surgió en el siglo XIX, impulsado por las ambiciones de las naciones europeas y estadunidenses.
Mantuvo su vigencia durante el siglo XX para explicar, en gran medida, la agresiva política de expansión de la esfera de influencia estadunidense en el mundo, cuyos efectos aún son perceptibles.
Por ello, no resulta extraño que las acciones del gobierno estadunidense se analizaran bajo este prisma. No obstante, dado que la historia se compone de continuidades y rupturas, cabe cuestionar si un concepto decimonónico y occidental sigue siendo válido, lo cual invita a su reconceptualización o a considerar si su uso tradicional, de hecho, dificulta la comprensión de las dinámicas actuales de poder y extracción en el mundo.
Origen
Por otro lado, el siglo XIX, de manera paradójica, también se erige como un escudo frente a la amenaza que el imperialismo —concepto gestado en ese periodo— sigue representando para la sociedad global.
Después de los eventos en Venezuela el Ejecutivo federal se posicionó contra la intervención apelando a la célebre máxima de Benito Juárez: Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz. Este recurso resulta coherente, dado que Juárez persiste como la figura central de la historia patria en México.
Se trata de un fenómeno digno de análisis, pues el discurso político contemporáneo recurre a términos decimonónicos: para criticar una acción de corte imperialista, se hizo necesario invocar a un referente de su misma época.
El siglo XIX representa para la humanidad mucho más que una centuria de distancia. Su esencia sigue ahí, en nuestra gramática política actual. Su relevancia no estriba únicamente en el registro de sus hechos, sino en su capacidad para actuar, simultáneamente, como el origen, dirán varios, de las tensiones globales de poder y como el reservorio ético para denunciarlas. Así, pues, se le utiliza como marco de referencia para descifrar las paradojas de nuestra propia historia.

