Desde el Congreso de la Ciudad de México varios diputados hacen un llamado a las autoridades para que realicen sus mejores esfuerzos de negociación con los grupos que se la pasan amagando a la capital, así como a realizar un censo urgente de establecimientos afectados por las manifestaciones, que ya dejan pérdidas millonarias a los comercios y trabajadores.
“Hacemos este llamado para que las autoridades encuentren un equilibrio para defender el derecho a manifestarse, pero también proteger la movilidad y la actividad económica, así como la tranquilidad de la ciudadanía, porque un solo plantón dejó en días recientes por lo menos 200 millones de pesos en pérdidas”, señalan las diputadas panistas Claudia Pérez y Laura Álvarez Soto.
Tienen razón, porque trabajadores, ambulantes y comerciantes no pueden laborar porque los negocios están cerrados. No pueden abrir por los plantones que bloquean las calles del Centro Histórico. Y cientos de personas que venden en esa zona no tienen forma de llevar los recursos indispensables para el sustento de sus familias. ¡Qué grave!
La diputada Álvarez Soto exige “no retrasar y abrir los apoyos hacia negocios y comercios afectados, vía un censo con criterios sin distingo partidista y con base a la suma de pérdidas económicas al día de doy. Además, los empresarios han solicitado dialogar con las autoridades para exponer sus inquietudes y propuestas para evitar que los plantones sigan dañando y generando pérdidas”.
No, pos sí, los empresarios están desesperados, porque muchos no pueden ni acercarse a sus negocios, es imposible pasar las barreras de manifestantes sin amenaza de ser agredido. Y es mejor no provocarlos: están demasiado violentos. Pero los comerciantes quieren abrir y la gente quiere que le den oportunidad de pasar a comprar.
“La movilidad no puede convertirse en una víctima más. Cada calle cerrada representa menos clientes para los negocios, menos ventas para los comerciantes y mayores costos para quienes trabajan o realizan actividades en el corazón de la ciudad”, advierte Álvarez Soto.
Mientras, la diputada Pérez coincide con su compañera de bancada en señalar que “es necesario levantar un censo y apoyar a los comerciantes afectados, aunque son miles de negocios, comercios y trabajadores, porque si no venden no tienen ingresos para cubrir los gastos de sus establecimientos y pagar salarios. Por lo que todos se preguntan: ¿hasta cuándo?”
Es cierto, pero al parecer no se puede evitar el cierre de calles, carreteras, autopistas, escuelas, universidades y demás. Más bien, se ha puesto de moda como método de presión para que las autoridades hagan caso a sus diversas peticiones. En el caso de los maestros de la CNTE a lo mejor tienen razón, pero no protestan en sus lugares de origen, sino que vienen a la capital a complicar la vida de sus habitantes. Y eso cada vez que se les ocurre, lo que propicia que se conviertan en expertos en la industria de la protesta. En eso sí son profesionales. ¿O me equivoco?
El bolso de Laura…
Ahora déjeme contarle que, por cierto, las movilizaciones de la CNTE afectaron las actividades del Congreso capitalino, que no pudo sesionar en el Palacio de Donceles y Allende para celebrar el primer periodo extraordinario de sesiones de esta Legislatura con miras a aprobar reformas constitucionales para armonizarlas con la Carta Magna en materia electoral y presupuestal. Veremos…

