LX ANIVERSARIO DEL PLAN DN-III-E

“Antes, durante y después de cualquier emergencia”.

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Columnas
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Diseñado y dado a conocer el 17 de junio de 1965 y aplicado por primera vez en octubre de 1966 a consecuencia del desbordamiento del río Pánuco en octubre de ese año, el Plan DN-III-E se ha convertido en un símbolo y carta de presentación internacional de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa).

Desde entonces, año con año, se aplica sistemáticamente en cualquier parte de la geografía de la República Mexicana.

En la actualidad, una vez incorporada la Guardia Nacional a la estructura de la Defensa, el Plan DN-III-E es el baluarte de proximidad/identidad con la población en acciones en las que el amplio reconocimiento social a la abnegación y vocación de servicio de los integrantes es parte sustancial del prestigio acumulado a lo largo de las décadas.

Más aún si se toman en consideración los negativos efectos del cambio climático: incendios, lluvias torrenciales, ciclones, huracanes, desbordamientos de ríos y cuerpos de agua, deslaves, fríos extremos, sin dejar de lado los sismos y las erupciones volcánicas, exigen una constante actualización en las técnicas de protección a la población civil.

El Plan DN-III-E es el operativo militar estratégico para rescatar, auxiliar y proteger a la población, también, emergencias provocadas por el ser humano. Por ejemplo, estallidos de ductos de combustible o gas; explosiones de depósitos de juegos pirotécnicos; accidentes de cualquier tipo de transporte con sustancias peligrosas. De ahí que la capacitación del personal destacado para actuar esas y otras graves y peligrosas situaciones sea tan especializado.

El éxito del Plan de Auxilio a la Población Civil en Casos de Desastre radica en su estructura y aplicación, diseñada para reaccionar antes, durante y después de cualquier emergencia: 1. Fase de Prevención. Antes del desastre. Por ejemplo, se monitorean los fenómenos meteorológicos o geológicos. El Ejército despliega brigadas de reconocimiento, revisa rutas de evacuación y prepara los albergues y centros de acopio. 2. Fase de Auxilio. Durante la emergencia. Es la etapa de acción inmediata. Se enfoca en salvar vidas. Las tropas realizan labores de rescate, evacuación de zonas de riesgo, control de incendios, distribución de alimentos, agua potable y atención médica de urgencia. 3. Fase de Recuperación. Después del impacto. Se orienta a la reconstrucción y regreso a la normalidad. El personal militar trabaja en la remoción de escombros, limpieza de vialidades, restablecimiento de servicios básicos y prevención de epidemias o rapiña.

Contribución

Debemos recordar la aplicación del Plan DN-III-E en la ciudad de Nueva Orleans: a partir del 8 de septiembre de 2005, ante lo que ha sido hasta la fecha el huracán más devastador en la historia de Estados Unidos, cruzaron la frontera terrestre 200 soldados del Ejército Mexicano con 45 vehículos. Sirvieron diariamente alrededor de diez mil comidas calientes, instalaron clínicas de atención médica de emergencia y participaron en la remoción de escombros. En aquella ocasión, también participó la Armada de México con el envío de ARM Papaloapan.

Fue tal el éxito de la operación, que el entonces presidente George W. Bush pidió que los elementos militares mexicanos permanecieran en ese país para capacitar a soldados y marinos estadunidenses en las labores de atención a la población en situaciones de desastre.

Enhorabuena por tan importante contribución de la Defensa, que ha merecido y merece un amplio reconocimiento por su apoyo y compromiso con la sociedad mexicana e internacional.

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