ERIKA CASTILLO: PRIMERA MUJER QUE PRESIDIRÁ EL PODER JUDICIAL EN EDOMEX

“La justicia también puede construirse desde la sensibilidad”.

Erika Castillo
Columnas
Compartir

Platiqué con Erika Icela Castillo Vega, magistrada del Tribunal Superior de Justicia del Estado de México y presidenta de la Sala de Asuntos Indígenas, una mujer que está marcando un momento histórico dentro del Poder Judicial mexiquense.

Con una trayectoria construida desde las bases del servicio judicial, Castillo ha recorrido cada una de las etapas dentro del Poder Judicial del Edomex: notificadora, secretaria judicial, jueza y hoy magistrada por segunda ocasión.

Su perfil combina experiencia jurisdiccional, formación académica y una visión profundamente humana sobre la justicia.

Durante la conversación, la magistrada Castillo habló sobre el significado de convertirse en la primera mujer que presidirá el Poder Judicial del Estado de México en el periodo 2027-2029, después de más de 200 años de historia. “Tuve la fortuna de contar con la confianza de las personas”, expresó.

Uno de los temas centrales de la entrevista fue la justicia intercultural y el trabajo que realiza la Sala de Asuntos Indígenas, considerada la segunda en Latinoamérica especializada en esta materia. Erika Castillo explicó que el Estado de México cuenta con cinco pueblos originarios: “Tlahuicas, otomíes, nahuas, matlatzincas y mazahuas”. Y destacó que esta sala también protege a personas afrodescendientes y a integrantes de comunidades indígenas provenientes de otras entidades.

Mensaje

Más allá del discurso institucional, la magistrada dejó claro que la justicia debe entenderse desde la realidad social y cultural de las personas. “Armonizamos el derecho positivo, ese que está en los códigos, ese que está en las leyes, pero también tomamos mucho en consideración los usos, costumbres y servidumbres de nuestras hermanas y hermanos de los grupos originarios”, señaló.

Uno de los momentos más impactantes de la conversación fue cuando relató el caso de Tomás, un hombre indígena sentenciado a 45 años de prisión sin haber contado con intérprete durante su proceso judicial. “Nos dimos cuenta de que era un hablante de lengua materna y que no había tenido intérprete en las etapas procesales”, explicó al narrar cómo, tras la revisión del expediente, se decretó la procedencia de una amnistía que le permitió recuperar su libertad.

La historia retrata la visión que hoy impulsa la magistrada Castillo: una justicia cercana, comprensible y verdaderamente accesible para todas las personas, particularmente para quienes históricamente habían permanecido invisibilizados dentro del sistema judicial.

Al cierre de la entrevista envió un mensaje dirigido especialmente a las mujeres: “Que nadie te diga ‘no se puede’, que nadie te diga ‘no vales’, que nadie te diga ‘no puedes’, porque todo aquello que sueñas puede volverse realidad”.

En tiempos donde las instituciones enfrentan enormes desafíos de legitimidad y cercanía social, perfiles como el de la magistrada Erika Castillo muestran que la justicia también puede construirse desde la sensibilidad, el territorio y el reconocimiento de la diversidad cultural.

×