La historia moderna de la relación entre México y Cuba data de hace más de 70 años y se ha mantenido durante las gestiones de mandatarios emanados del PRI, el PAN y Morena.
Independientemente del carácter humanista que se le atribuye en la actualidad, hay que destacar su origen como un apoyo al movimiento revolucionario que encabezaron Fidel Castro y Ernesto el CheGuevara.
Referencias históricas establecen que en 1955 el Che conoció a los hermanos Raúl y Fidel Castro en la colonia Tabacalera, en el entonces Distrito Federal.
De hecho, en México Fidel y el Che habrían planeado el derrocamiento del presidente de Cuba, Fulgencio Batista.
Un dato por demás relevante es que el 25 de noviembre de 1956 el Che, Fidel e integrantes del movimiento insurgente zarparon del puerto de Tuxpan con destino a Cuba a bordo del yate Granma.
Otro elemento que destaca en la histórica relación es el apoyo y simpatía que representó la acción de Fernando Gutiérrez Barrios, quien de acuerdo a referencias históricas intervino para que Castro y Guevara fueran liberados luego de ser detenidos en México, además de que se le atribuye el hecho de haber influido en la acción que derivó en el uso del Granma.
Aunque la revolución cubana se concretó en 1959, la historia pone en evidencia que tuvo un paso importante en México, el cual se tradujo en una relación sólida de acompañamiento fraterno que subsiste hasta la fecha.
Por otra parte, destaca el hecho de que no todo ha sido armonía y tranquilidad en la relación entre México y Cuba. Las visitas de los dignatarios mexicanos a la isla han reflejado una cierta habilidad en las relaciones bilaterales desde sus inicios, en 1975, con el viaje del presidente Luis Echeverría.
La relación tuvo un momento muy tenso, por cierto, durante la administración de Vicente Fox, quien en 2002 viajó a Cuba para reunirse con un grupo de disidentes y declaró al diario Granma que no era el deber de México interceder por Cuba ante el embargo interpuesto por Estados Unidos.
También aquel año Fox le pidió a Castro que se retirara de la Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo que se llevaba a cabo en Monterrey. Fidel acató la solicitud pero difundió un audio donde se escuchaba una conversación con Fox pidiéndole que asistiera de manera marginal a la Conferencia, comiera y después se retirara, para de esa manera evitar que estuviera presente en el mismo escenario donde se esperaba la presencia del entonces mandatario estadunidense, George W. Bush.
Continuidad
En general, a lo largo de los años del denominado bloqueo económico a Cuba los presidentes de México han mantenido una relación cordial con el gobierno cubano, mediante un desempeño diplomático y comercial que se ha puesto a prueba en múltiples ocasiones.
Incluso hay que destacar que Enrique Peña Nieto relanzó la relación con Cuba. A finales de enero de 2013 viajó a Santiago de Chile para participar en la Primera Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños y la Unión Europea, donde se reunió con el presidente Raúl Castro y acordaron relanzar la relación bilateral.
En ese momento México y Cuba empezaron a escribir una nueva etapa en la historia de sus lazos económicos. En mayo de 2014 una misión de 68 empresarios mexicanos viajó a Cuba y ese año se firmó el Acuerdo de Cooperación entre ProMéxico y el Centro para Promoción del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera de Cuba (CEPEC).
Ante este recuento es claro que la relación entre los gobiernos de México y Cuba ha sido permanente a lo largo de los últimos 67 años, por lo que hay que apreciar que lo que hoy trata de exhibirse como una acción humanitaria no tiene nada de novedoso, porque representa solo la continuidad de lo acontecido desde los cincuenta del siglo pasado.
Incluso la tensión en la relación con los mandatarios estadunidenses en turno a lo largo de más de siete décadas por la fraternidad mexicana con Cuba ha sido también constante. Y todos los titulares del Poder Ejecutivo, por la vía diplomática, han logrado sortear la situación.

