En el Congreso capitalino se subió una iniciativa para tipificar el delito de acecho en la Ciudad de México, con el propósito de proteger principalmente a mujeres y grupos en condición de vulnerabilidad, para lo que se busca adicionar este delito al Código Penal para el Distrito Federal con el fin de sancionar conductas que afectan la tranquilidad de las personas.
La iniciativa propone adicionar el artículo 179 al Código Penal local, para establecer que “comete el delito de acecho quien sin consentimiento y de manera reiterada realice actos de vigilancia, seguimiento, acercamiento, intimidación o cualquier forma de intromisión que genere un daño en la salud mental de la víctima”.
Es una buena propuesta, que en una época en que las mujeres sufren de violencia sexual que incluso llega al feminicidio; el acoso es el pan de cada día; y el acecho no se queda atrás, pues es común que en lo individual y en grupo se adopten conductas de hostigamiento hacia las mujeres, quienes en la mayoría de las ocasiones tienen que retirarse. Pero a veces las siguen, y es lo que hay que evitar.
Aunque se han logrado avances importantes en el reconocimiento de las distintas formas de violencia, aún existen conductas que permanecen invisibilizadas, como el acecho, el cual se manifiesta mediante actos reiterados de vigilancia, persecución, hostigamiento o contacto no deseado.
Y a pesar de los avances prevalece la inseguridad; las mujeres salimos con miedo y vas caminando y atrás de ti va un hombre desde hace mucho; ya lo piensas; aunque sea casualidad que vayan por el mismo lugar; y esa situación hace que te regreses, que entres a un establecimiento, y sobre todo que te pongas nerviosa. Qué grave.
El acecho no debe seguir siendo minimizado. Es una conducta que genera miedo, ansiedad y limita la vida cotidiana de quienes lo padecen, obligándolas a modificar sus rutinas y vivir en un estado constante de alerta. Hay que reconocer que esa conducta, en muchos casos, constituye la antesala de delitos más graves, como agresiones físicas, violencia sexual y hasta feminicidio, por lo que resulta urgente contar con herramientas legales claras para su atención y sanción.
Sin duda, nombrar jurídicamente el acecho es un paso fundamental para reconocerlo como una forma de violencia que vulnera la libertad y la seguridad de las personas, y para garantizar que ninguna víctima quede desprotegida, porque nadie tiene por qué vivir con miedo. ¡Por supuesto!
El bolso de Laura…
Ahora déjeme contarle que se comenta que ya arrancó en el Congreso local la etapa deliberativa de la consulta del Sistema de Cuidados. Esta primera mesa reunió a unas 70 personas, quienes expusieron los problemas que enfrentan en los cuidados a personas con alguna discapacidad, sobre todo en el transporte, espacios públicos y atención médica. Se escucha de viva voz lo que enfrentan en su día a día. Nada fácil…

