SARGAZO: OPORTUNIDAD QUE SE VA

“Se desarrollan tecnologías para aprovechar el sargazo”.

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Columnas
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Lo mejor es decir siempre la verdad, a no ser que seas un estupendo mentiroso.

Jerome Klapka Jerome (1859-1927)

Viajar a Cancún o cualquier playa del Caribe pasó en los últimos diez años del gran placer a una pesadilla: el hedor del sargazo en su descomposición impedía disfrutar unas vacaciones en el paraíso.

En ciertas épocas masas de sargazo bloquean la luz solar, impidiendo la fotosíntesis de plantas marinas y reduciendo el oxígeno, lo que asfixia a los ecosistemas y afecta los arrecifes de coral.

Pero lo más impactante para el turismo es que al estancarse y descomponerse en la playa el sargazo libera grandes cantidades de lixiviados con metales pesados (como arsénico y cadmio), que pueden filtrarse al acuífero subterráneo y contaminar la principal fuente de agua dulce.

Y los riesgos a la salud son severos. La putrefacción emite gases tóxicos como sulfuro de hidrógeno y amoníaco, los cuales causan dolores de cabeza, náuseas e irritación en las vías respiratorias de turistas y trabajadores de limpieza.

También los efectos económicos son muy importantes. La marea marrón y el fuerte olor alejan a los visitantes, reduciendo drásticamente la actividad comercial y los ingresos económicos de las comunidades costeras.

Pese a que gobierno y sector hotelero en Quintana Roo invierten miles de millones de pesos al año en la instalación de barreras anticontaminación y la recolección manual o mecánica del alga, los resultados son una renta impagable. Hoy se gastan entre 300 mil y un millón de dólares al año por limpiar un kilómetro cuadrado con esa alga.

Pero se pierde de vista el gran negocio que podría ser. No entienden que no todo es una maldición. Pese a que los sargazos al descomponerse consumen grandes cantidades de oxígeno, causando anoxia y emitiendo gases tóxicos (como el ácido sulfhídrico y el metano), lo que afecta a la biodiversidad y genera una cadena de consecuencias que influyen en la supervivencia de numerosas especies, son al mismo tiempo una oportunidad de negocio.

Al sobrevolar la zona donde el sargazo flota se aprecian bancos desde el norte de Brasil, Centroamérica, África occidental y llegan a México, a Quintana Roo.

De acuerdo con el Optical Oceanography Laboratory monitorear la distribución y la abundancia de sargazo en el océano puede ayudar a pronosticar los eventos de varamiento y permitir a las comunidades anticiparse.

La investigación científica se enfoca en convertir este “pasivo ambiental” en un “activo económico”. Se desarrollan tecnologías para aprovechar el sargazo y transformarlo en opciones útiles y rentables: biocombustibles y combustible sostenible de aviación, producción de hidrógeno verde, biocarbón y fertilizantes orgánicos, así como materiales sustentables de construcción, entre otros.

Hoy México solo invierte en “limpiar playas”, con poca investigación (donde sobresale la UNAM) y pierde oportunidades de negocio.

Poder

Los resultados comerciales de la reunión de Donald Trump con Xi Jinping en Pekín generan avances sustanciales para las dos economías. Mientras, para México hay claroscuros. Por una parte, China ya no tendrá en sus planes construir fábricas y armadoras de autos en México; y, por otro, no podremos explotar como se pensaba el nearshoring con Estados Unidos. Pero, en cambio, el sector de autopartes tendrá un repunte para surtir a la industria china en EU. Al final, la reunión Trump-Xi impactará en la revisión del TMEC.

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