Con el título complementario Reflexiones y propuestas desde la experiencia, el libro La seguridad nacional en México se presentó el pasado día 25 por la tarde en el auditorio Raúl Baillères del Instituto Tecnológico Autónomo de México.
Por varias razones, se trató de un evento que de inmediato dio paso a varios reportajes y múltiples comentarios, tanto en los medios convencionales como en las redes digitales.
Y no fue para menos, pues participaron Alejandro Alegre, Jorge Carrillo Olea, Luis Herrera Lasso, Eduardo Medina Mora, Jorge Tello Peón y Guillermo Valdés, en una mesa moderada por Ana María Salazar: todos ellos publican sus aportaciones en el texto y se trata de cinco directores del antiguo Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen, hoy Centro Nacional de Inteligencia) y del primer director de la Escuela de Inteligencia para la Seguridad Nacional.
Entre los autores destaca por su visión pionera e innovadora quien fue el primer director del Cisen, el general Jorge Carrillo Olea, quien fue recibido con un sentido y prolongado aplauso por parte de un auditorio repleto.
Del total de los directores del Centro solo faltaron tres, por lo que la sesión y las fotografías fueron de auténtico valor histórico para los servicios, estudios y publicaciones enfocados a la inteligencia para la seguridad nacional.
Contribución
El texto cuenta con apartados específicos y se adentra al indispensable debate respecto de las condiciones en las que se encuentran en nuestro país las dimensiones de la seguridad; esto es, la pública, la interior, desde luego la nacional, la regional y, por último, la internacional.
Otro de los aspectos notables a considerar, como lo señala el título, son las aportaciones de exfuncionarios de primer nivel que en su momento, cada uno y sin excepción, enfrentaron severos antagonismos que pusieron en predicamento al Estado, el gobierno y la sociedad mexicanos.
Desde luego que la publicación y presentación de la obra tiene por objetivo contribuir a intentar disipar el traslape o imprecisión que a decir de los autores hay, sobre todo, entre los conceptos de seguridad pública y seguridad nacional. Aunque no fue mencionado ni referido ni en la presentación ni en el contenido del texto, el puente conceptual que se traduce en acciones y operaciones de prevención, disuasión y, dado el caso, de corrección, es el de seguridad interior. Como se sabe, este término fue tomado por los representantes del Virreinato de la Nueva España (entre ellos Manuel Ramos Arizpe y Fray Servando Teresa de Mier) que viajaron a Cádiz para participar en la discusión de la Constitución de 1812. A partir de entonces la seguridad interior aparece en todas las Constituciones del México independiente, incluyendo la vigente, pero sin que a la fecha exista alguna definición jurídica ni menos aún ley reglamentaria.
En este sentido, la carencia de un formal contenido de la seguridad interior juega un papel que poco contribuye a precisar los bienes a tutelar por cada una de las dimensiones de la seguridad, pues una vez precisados dichos bienes se tendría la suficiente claridad para articular recursos jurídicos, programáticos, presupuestales, tácticos y operativos para cumplir con las respectivas responsabilidades.
Bienvenida la publicación del texto aquí referido, para proporcionar consistencia y argumentación a un debate que deberá concluir con las precisiones necesarias, con el objetivo fundamental de procurar el regreso de la seguridad pública y la tranquilidad en distintas partes del país.
Es tiempo de que, en la proporción de los contenidos de los conceptos, estos se traduzcan en políticas y programas específicos y complementarios.

