El Mundial de Futbol de la FIFA que se realizará en México, Estados Unidos y Canadá pone de manifiesto la confluencia de intereses económicos y sociales que une a los tres países.
Evidentemente, durante los primeros meses de 2026 los preparativos del Mundial captarán en gran parte la atención de la colectividad, por la euforia que de manera natural comenzará a percibirse en el ánimo social.
Al mismo tiempo, en el plano económico tendrán lugar las consultas y reuniones previas que permitirán en el principio del segundo semestre del año determinar el calendario y ruta de negociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC).
Las consultas se llevarán a cabo en un ambiente donde la paridad peso-dólar parece favorecer a la economía mexicana, a la par de las acciones tomadas, particularmente con aquellas naciones con las que México no tiene tratado comercial.
Al margen, hay que considerar que en octubre de 2025 México, Estados Unidos y Canadá iniciaron consultas a grandes, medianas y pequeñas empresas para recabar información, comentarios y propuestas respecto del TMEC.
En un plano general lo cierto es que el Tratado prevalecerá y el desarrollo del Mundial de Futbol 2026 jugará una suerte de acicate que hará evidente el potencial que tienen la coordinación y la colaboración regional en todos los niveles.
Lo que está en juego en el fondo es qué capítulos del TMEC se revisarán y cuáles, por novedosos, se incluirán; sobre todo en el campo del denominado comercio electrónico y aquellos vinculados con el uso de la Inteligencia Artificial (IA).
En paralelo, temas como el mercado laboral y las condiciones que prevalecen en ese sector, junto con otros tan importantes como el automotriz, estarán sobre la mesa.
Lo cierto es que por su evidente colindancia geográfica México y Estados Unidos han tenido a lo largo de la historia una estrecha relación que entre otros puntos se refleja en el Tratado de Aguas y la existencia de ciudades hermanas en ambos lados del límite territorial. Sin dejar de lado, por supuesto, el rubro migratorio y la cultura.
México y EU están intrínsecamente ligados por un cordón umbilical que hace que sus derroteros económicos y sociales permanezcan ligados.
Perspectiva
Por otra parte, hay que considerar que al momento, a pesar de que se han presentado temáticas complicadas en diversos rubros, lo que ha prevalecido entre México y EU ha sido la cordura y el entendimiento para llegar mediante el cabildeo a soluciones convenientes.
Desde la perspectiva de especialistas como Ignacio Martínez Cortés, coordinador del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios (Lacen) de la UNAM, “en este primer trimestre, en términos de negociación con Estados Unidos, el país va a estar expuesto a amenazas constantes de aumento de aranceles por parte de (Donald) Trump”.
Sin embargo, hay que considerar el peso real del comercio. Datos oficiales indican que de enero a septiembre pasados las exportaciones de EU a territorio mexicano representaron 15.57% de sus exportaciones totales. Así, México se ha colocado como su mayor mercado.
Otro elemento fundamental que no debe perderse de vista son los tiempos. En esencia, el TMEC se firmó en diciembre de 2019 en lo que se consideró como un acuerdo de modernización del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), pactado en 1994.
En ese momento se acordó que el TMEC podría ser sometido a una revisión en 2026… y llegó el tiempo.
A más de 30 años de su entrada en vigor, el tratado comercial trilateral está vigente y solo necesita ajustes para adecuarse a los cambios y reconfiguración de la economía global, en la que todos los países requieren de socios comerciales firmes y sólidos.
Por lo que hace al Mundial, lo evidente es que con su realización los tres países escribirán un nuevo capítulo de colaboración deportiva e intercambio cultural, sin dejar de lado el aspecto económico.

