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21 julio, 2021
Samuel Rodríguez
Columnas

JUEGO NUEVO, REGLAS NUEVAS

“A estas alturas de la administración se habla más de destapados que de tapados”.

La sucesión en la 4T está en marcha cuando todavía no se llega a la mitad de la gestión, pero lo destacado es que el presidente Andrés Manuel López Obrador se reconoce como el hilo conductor al tiempo que define participantes, reglas y proceso.

Aprecia una caballada robusta en Morena, en la que no se puede descartar a nadie. Integrantes de su gabinete, gobernadores, representantes populares y políticos afines a su movimiento: todos tienen cabida.

Pero a fin de cuentas será la ciudadanía, el pueblo bueno, mediante una consulta abierta quien decida quién es el aspirante mejor posicionado para que en el proceso sucesorio participe como candidato de Morena a la Presidencia de la República.

Aunque se quiera apreciar otra realidad, lo cierto es que el método no será novedoso sino que, por el contrario, confirma la regla.

Es conveniente recordar al respecto que la designación de López Obrador como candidato de Morena en la elección de 2018 no se definió de otra forma. En aquel entonces superó en la encuesta al hoy canciller Marcelo Ebrard y con ello estableció el proceso de selección de candidatos que ha seguido Morena en los años subsecuentes para definir a sus abanderados.

Lo trascendente en este caso son las modalidades de la sucesión, en la que a estas alturas de la administración se habla más de destapados que de tapados.

Y en un extremo impensable en otros sexenios la claridad con la que Marcelo Ebrard desde la tribuna de las mañaneras aceptó de manera clara e irrebatible que aspira a la candidatura presidencial, al tiempo que reiteró su compromiso con el trabajo de la 4T y, por supuesto, con el presidente.

El canciller aceptó que tuvo una reunión con los integrantes de su equipo de colaboradores en la que los instó a mantener el ritmo de trabajo y les planteó de manera general el derrotero a seguir.

Panorama

Por su lado Claudia Sheinbaum como jefa de Gobierno recibe de manera abierta desde la conmemoración morenista del triunfo de López Obrador vítores y apoyo de sus seguidores, quienes la aclaman como “presidenta”.

Una posibilidad que acepta de manera abierta y fortalece en los hechos con las recientes designaciones en su gabinete.

En tanto, en su papel de dirigente nacional de Morena, Mario Delgado alineó el panorama a las expresiones de López Obrador al puntualizar que el método de la encuesta será el que se use para seleccionar al candidato presidencial de ese partido en 2024.

Y al tiempo el primer descarte importante en la contienda por la nominación presidencial de Morena provino de la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero.

Como se quiera ver, desde ahora la sucesión presidencial está en marcha y el histórico tapado quedó como una figura obsoleta.

La 4T, con López Obrador al frente, llegó al proceso sucesorio, donde las reglas cambian para destapar a todos y dejar un panorama abierto frente a la colectividad.

Integrantes del gabinete, gobernadores, alcaldes, senadores, diputados, políticos e incluso ciudadanos tienen las puertas abiertas para expresar su interés por alcanzar la nominación presidencial de Morena en 2024.

Las reglas cambiaron y el presidente aceptó su papel como conductor del proceso y gran destapador. Y hasta reveló cuál es su corcholata preferida.