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18 septiembre 2022
Samuel Rodríguez
Columnas

LAS FIESTAS PATRIAS VERSIÓN 4T

“Mayor afinidad con quienes considera sus pares”.

Algo que no termina todavía de permear entre todos los estratos sociales es que como todos quienes le antecedieron en el cargo el presidente Andrés Manuel López Obrador tiene su estilo y forma particular de gobernar.

La austeridad y el combate a la corrupción son algunos de los sellos fundamentales de su gobierno, que se quiera o no desde un principio se identificó como de izquierda.

No lo postuló ningún partido de derecha o de centro. Con 18 años de anticipación, desde que inició su larga campaña en pro de la Presidencia de la República, primero contra Felipe Calderón en 2006, luego contra Enrique Peña Nieto en 2012 y finalmente en 2018 contra José Antonio Meade su proyecto de nación se proyectó abiertamente como identificado con la izquierda.

López Obrador jamás ha ocultado su relación fraterna con Cuba o Venezuela, por ejemplo, así como con personajes como Evo Morales o José Mújica. El ADN ideológico del presidente Andrés es el de un político de izquierda.

Pero en los hechos ha demostrado que es capaz de sostener una relación de respeto, a nivel de pares, con su homólogo estadunidense —primero lo hizo con Donald Trump y ahora con Joe Biden— y, a su vez, sostener una relación cordial con Vladimir Putin sin que ello represente un problema de carácter diplomático o político para cualquiera de las partes.

Quienes hoy cuestionan a los invitados a la conmemoración del inicio de la gesta independentista no entendieron con claridad el mensaje que se envió el año pasado con la presencia del presidente cubano Miguel Díaz-Canel.

Ni supieron leer el trasfondo de la gira que realizó López Obrador por países de Centroamérica y el Caribe en el pasado reciente. En esa ocasión visitó Guatemala, El Salvador, Honduras, Belice y Cuba, para sostener reuniones con sus pares en cada nación.

Mucho menos asimilan el mensaje que trae consigo la adquisición de vacunas contra Covid-19 elaboradas en Rusia o Cuba, así como el hecho de que médicos cubanos apoyen el fortalecimiento del sector salud en México. Las vacunas Sputnik y Abdala se han utilizado para inocular a la población sin mayor problema.

Sincronía

Los críticos también se llamaron a sorpresa cuando el presidente felicitó a Gustavo Petro por su triunfo en las elecciones de Colombia. La situación es muy clara, solo hay que recordar que cada quien busca establecer relaciones armónicas con sus pares, con quienes se tiene afinidad social e ideológica sin que ello represente romper con el resto de los actores sociales, con quienes se puede convivir en un ambiente de paz y armonía.

López Obrador puede tener afinidad ideológica, por ejemplo, con los gobiernos de Colombia, con Gustavo Petro; Perú, con Pedro Castillo; Chile, con Gabriel Boric; y Honduras, con Xiomara Castro. Y si gana de nueva cuenta las elecciones de Brasil, con Luis Inacio Lula da Silva.

Otro punto que pretenden ignorar los politólogos de café es la postura clara que asumió el presidente ante su homólogo estadunidense Biden cuando la determinación de no invitar a la novena edición de la Cumbre de las Américas a los mandatarios de Cuba, Nicaragua y Venezuela.

El horizonte es diáfano. Quien no lo entienda solo debe recordar que el 1 de julio de 2018 ganó en las urnas un candidato de izquierda y por lo tanto su programa y desempeño se apega a esa tendencia ideológica; consecuentemente, tiende a tener mayor afinidad con quienes considera sus pares y siente una sincronía ideológico-política.

Por tanto, no hay motivo para las sorpresas, ni espacio para las descalificaciones.

Recientemente, en una de sus conferencias mañaneras de junio, el presidente dijo que “cuando llegamos eran pocos los países que tenían gobiernos progresistas. A partir de nuestra llegada se inicia una etapa nueva, con triunfos importantes”.

¡Así o más claro!