20022016-sam_0003-Museo Nacional de San Carlos.jpg
14 octubre 2021
Hector González
Cultura

OBRAS DE REMBRANDT Y FRANS HALS SE EXHIBEN EN EL MUSEO DE SAN CARLOS

“El recorrido exhibe la influencia de su escuela en el desarrollo de géneros seculares como el retrato, el paisaje y naturalezas muertas”.

Algunos de los mayores representantes del arte de los Países Bajos llegan al Museo Nacional de San Carlos y su trabajo podrá ser visto hasta el 14 de abril de 2022.

La muestra Arte neerlandés en la colección del Museo Nacional de San Carlos pone a disposición de los visitantes el acervo del recinto ubicado en la colonia Tabacalera de la capital del país, pero también piezas procedentes de diversas colecciones gracias al apoyo de la Embajada del Reino de los Países Bajos en México.

Para el embajador de la nación europea, Wilfred Mohr, el montaje es resultado de un proyecto cultural que promueve el arte neerlandés en México y fortalece las relaciones diplomáticas entre ambos países.

El recorrido exhibe la influencia de su escuela en el desarrollo de géneros seculares como el retrato, el paisaje y naturalezas muertas; además establece un diálogo con las prácticas del coleccionismo de arte europeo en las primeras décadas del siglo XX.

Laura Elena Ramírez Rasgado, subdirectora general del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), explica que el proyecto permite hacer un reconocimiento a la creación de distintos tiempos, momentos y entornos geográficos. Pero no solo eso: pondera la importancia de la diplomacia cultural como una herramienta para “revitalizar y renovar el espíritu imaginativo y creativo de nuestros pueblos”.

Grandes maestros

La exposición se compone de 69 piezas, entre las que destacan Retrato de hombre, de Frans Hals; La mujer de los espejuelos, de Jacob Toorenvliet; Alegre violinista, de Gerrit van Honthorst; Naturaleza muerta con liebre y frutas, de Joris van der Haagen; así como los grabados Busto de viejo con gorro de pieles y El dibujante, de Rembrandt Harmenszoon van Rijn.

Se divide en cinco núcleos temáticos: El retrato y las grandes dinastías cívicas; Escenas de vida cotidiana; Paisajes y naturalezas muertas; El arte neerlandés y su trascendencia en la Academia de San Carlos, y Cartografías.

La época dorada de esta escuela se ubica en el siglo XVII, periodo en que la región conocida como las Provincias Unidas estuvo en guerra. A partir de su independencia Holanda se reinventó en términos de ciencia, comercio y arte; y estableció un corte de caja con las tradiciones culturales católicas y de la antigua monarquía.

A nivel plástico se caracterizó por su influencia barroca, pero sin idealización sentimental. La historiografía artística europea destaca su detallado realismo heredado de la pintura flamenca primitiva.

Pese a la proliferación de géneros la mayoría de los pintores se decantaron por uno solo, alcanzando un nivel notable de especialización.

La curadora Claudia Garay detalla la fascinación que despierta desde hace décadas el arte neerlandés: “Para los historiadores es objeto de asombro que, a diferencia de otras escuelas, como la italiana, el suyo es un arte narrativo, descriptivo y de amplia maestría en el manejo del claroscuro en formatos pequeños”.

Otra de sus diferencias con el arte europeo predominante es su poca representación religiosa. El calvinismo de la región vetaba a las iglesias y los temas bíblicos se aceptaban en el ámbito privado, pero no en el público. De ahí que destacaran la representación de escenas cotidianas, paisajes, arte figurativo con animales, flores y bodegones.

En este sentido Garay recuerda que los artistas se quedaron sin el mecenazgo de la Iglesia y de la monarquía española. Ambas instituciones privilegiaban los grandes formatos, por eso los neerlandeses “empezaron a trabajar formatos más pequeños”.

Agrega que en el siglo XVII el arte neerlandés se caracterizó por el desarrollo de otras corrientes. Una vez que en 1648 la provincia del norte se separó de la del sur (Bélgica), el patrocinio católico desapareció.

“La República Holandesa, también llamada las Provincias Unidas de los Países Bajos, surgió de una revuelta contra el imperialismo español y la imposición de la fe católica. En este proceso los Países Bajos históricos se dividieron en dos Estados: la República Holandesa, independiente y protestante, y los Países Bajos españoles, que corresponden a la Bélgica moderna, católica y bajo el dominio de los Habsburgo”.

Considerada como una vertiente todavía poco explorada en la tradición hispánica y latina la pintura neerlandesa es de gran importancia para el desarrollo del naturalismo barroco. No obstante, como sostiene el crítico Álvaro Cortina, es una escuela que oscila entre los extremos de lo cotidiano y lo extraordinario. “Ambas categorías se relacionan con el espíritu de su época, pero de una manera novedosa”.

Claudia Garay concluye que la exposición permite apreciar a grandes maestros que a través de la técnica plástica no solo revolucionaron el retrato, el paisaje o la naturaleza muerta, sino también el mercado del arte, “que a partir de entonces se volvió más dinámico”.