“Cosas que pienso los domingos” llega al Foro Sylvia Pasquel

Es una reflexión sobre el éxito y la necesidad contemporánea de validación

“Cosas que pienso los domingos” obra
Foto: Cortesía
Cultura
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Ciudad de México, México, 3 de julio. Los domingos tienen algo particular. Para algunas personas son un respiro después de una semana agotadora; para otras, representan el preludio de un nuevo ciclo de obligaciones. Pero también están quienes conocen esa sensación inconfundible que aparece cuando el ritmo cotidiano se detiene y, en medio del silencio, surgen preguntas difíciles de ignorar: ¿Estoy donde quiero estar? ¿Qué sueños he dejado pendientes?

A partir de esas interrogantes nace Cosas que pienso los domingos, un unipersonal protagonizado por el actor Juan Vergara que se presentará todos los domingos de julio a las 16:00 horas en el Foro Sylvia Pasquel. La obra, escrita por Adrián Madrigal y dirigida por Diana Uscanga, propone una experiencia íntima que busca dialogar con el espectador desde la vulnerabilidad, el humor y la reflexión.

La puesta en escena, producida por Producciones Luna Escarlata, presenta a Domingo, un escritor que, enfrentado a sus propios pensamientos, inicia un recorrido por sus recuerdos, sus aspiraciones y las incertidumbres que atraviesan la vida adulta. Lejos de ofrecer respuestas definitivas, la obra abre preguntas que, en algún u otro momento, todos nos hemos hecho.

Para Diana Uscanga, directora del montaje, la relación con el texto comenzó mucho antes de que existiera la idea de llevarlo a escena. Su vínculo con Adrián Madrigal, autor de la obra, se remonta a varios años atrás, forjado desde la amistad y el intercambio creativo.

En entrevista con Vértigo, Uscanga comenta: "Adrián y yo somos amigos desde hace mucho tiempo y siempre compartimos lo que escribimos para retroalimentarnos. Cuando leí los primeros borradores le dije inmediatamente: necesito que me permitas montar esta obra".

Y agrega: "Me pareció maravillosa porque resuena con la humanidad completa. No habla solamente de una persona; aborda problemáticas que todos enfrentamos en nuestra cotidianidad".

Es precisamente esa capacidad de conectar con experiencias compartidas la que se convierte en uno de los grandes aciertos de la pieza. A lo largo de la obra aparecen temas tan diversos como el amor, el trabajo, las expectativas sociales, la ansiedad, la crisis ambiental y la sensación de impotencia frente a un mundo cada vez más complejo.

"Vivimos en una época muy caótica", reflexiona Uscanga. "Nos preguntamos constantemente si estamos haciendo lo suficiente, si nuestro trabajo nos define, si estamos siendo exitosos o felices. El amor también se ha vuelto algo muy líquido, como plantea Bauman: las relaciones son cada vez más rápidas, más efímeras y menos profundas".

La directora considera que estas inquietudes no son exclusivas del ámbito artístico: "Puedes ser médico, comerciante, profesionista o dedicarte a cualquier actividad, y aun así te enfrentas a las mismas expectativas sociales y personales", señala.

Teatro íntimo
El protagonista de la historia es Domingo, un escritor que atraviesa una profunda búsqueda interior. Según Uscanga, este personaje representa a todas aquellas personas que anhelan ser vistas, reconocidas y valoradas por quienes son y por aquello que crean.

Sobre lo anterior, explica: "Domingo está buscando la felicidad y el reconocimiento. Quiere que alguien valore sus palabras, que alguien reconozca su trabajo".

Pero, como ocurre en muchas historias personales, el reconocimiento externo no necesariamente resuelve los conflictos internos. A partir de una oportunidad inesperada, la vida del personaje comienza a transformarse y lo obliga a confrontar aquello que ha permanecido oculto durante años.

La obra propone así una reflexión sobre el éxito y la necesidad contemporánea de validación, en una sociedad donde el valor individual suele medirse a partir de la productividad o el reconocimiento social.

Más allá de los acontecimientos concretos de la trama, Cosas que pienso los domingos se construye como un espejo emocional en el que el público puede reconocerse.

La escenografía está integrada únicamente por una cama, un escritorio y un perchero. Con pocos elementos materiales, la compañía busca privilegiar la cercanía emocional y facilitar la circulación del montaje por distintos espacios.

"Siempre tratamos de hacer teatro con el mínimo material posible", explica Uscanga. "Tenemos mucha experiencia en teatro callejero y nos interesa que nuestras obras puedan viajar y presentarse en distintos contextos".

Aunque visualmente la puesta es austera, el diseño sonoro adquiere un papel fundamental dentro de la experiencia: "Hemos trabajado mucho con el ritmo cardíaco porque representa muchas cosas: estar vivos, la pasión, pero también la ansiedad, el miedo o la sensación de perder el control", comenta la directora.

Se suman a lo anterior voces en off, narraciones y distintos recursos auditivos que acompañan el viaje emocional del protagonista. El resultado es una experiencia inmersiva que busca introducir al espectador en el universo mental de domingo y acompañarlo en sus procesos de introspección.

La temporada en el Foro Sylvia Pasquel marcará el estreno formal de la obra. Para la compañía, este primer encuentro con el público representa el inicio de un recorrido que esperan extender hacia otros foros y espacios alternativos.

"Estamos muy emocionados porque éste es nuestro verdadero estreno", afirma Uscanga. "Por supuesto queremos que la obra continúe, que llegue a otros teatros y también a lugares donde el acceso al teatro es más limitado".

Al preguntarle qué espera que el público se lleve después de ver la obra, Diana Uscanga responde: "Me gustaría que las personas se llevaran la reflexión de que la vida tiene cosas maravillosas y también cosas difíciles, y que precisamente eso es lo que hace mágico vivir".

Pero, sobre todo, desea que los espectadores salgan del teatro con la certeza de no estar solos: "Quiero que recuerden que siempre hay alguien dispuesto a escuchar nuestros pensamientos de domingo".

Los boletos para Cosas que pienso los domingos pueden adquirirse directamente en la taquilla del Foro Sylvia Pasquel. Se presenta todos los domingos de julio a las 16:00 horas.

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