Un nuevo espacio abre sus puertas en el corazón del Centro Histórico de la capital mexicana para reivindicar una de las expresiones culturales más importantes del país: el arte textil.
A unos pasos del Templo Mayor, en la histórica Casa del Marqués del Apartado, se inauguró el Museo Textil de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos (Mut).
Este recinto, además de exhibir textiles, coloca en el centro de la conversación a las comunidades que los crean, preservan y transforman, lo que convierte al Mut en un museo vivo.
Con más de 200 piezas distribuidas en 16 salas permanentes y una exposición temporal, el Mut tiene como objetivo generar diálogo, aprendizaje y reconocimiento hacia los pueblos indígenas y afromexicanos, cuyas tradiciones textiles forman parte esencial de la identidad mexicana.
Durante la inauguración, la secretaria de Cultura Federal, Claudia Curiel de Icaza, destacó que la creación del museo responde a una política cultural que busca poner al centro el patrimonio vivo y a quienes lo mantienen vigente.
“Así como está el Templo Mayor, con el patrimonio arqueológico, también teníamos el objetivo de poner al centro al patrimonio vivo”, afirmó la funcionaria. “Reconocer el tejido a mano, el punto a punto y todo lo que es parte del patrimonio vivo es el propósito del museo”, agregó.
La ubicación de este nuevo museo no es casual. Situado en uno de los edificios históricos más emblemáticos del Centro Histórico, el recinto establece un diálogo simbólico entre el pasado prehispánico y las expresiones culturales que continúan desarrollándose en el presente.
Diversidad técnica y simbólica
En entrevista con Vértigo la subsecretaria de Desarrollo Cultural, Marina Núñez Bespalova, reconoce que el patrimonio vivo ha permanecido durante mucho tiempo relegado a estudios antropológicos o museográficos donde las comunidades eran observadas desde fuera, pero rara vez reconocidas como protagonistas.
Sobre lo anterior, afirma: “El sujeto que crea, recrea y preserva el patrimonio vivo a veces se ve desde afuera y no se le reconoce como creador. Cambiar este discurso y tener un espacio dinámico para estas comunidades es parte de una política clara de ponerlas al centro”.
Más allá de exhibir piezas de gran valor estético, el Mut busca desmontar una división histórica entre el llamado arte popular y el arte académico. Para Núñez, una de las apuestas fundamentales del recinto consiste precisamente en demostrar que no existe una diferencia creativa o artística entre ambas categorías.
“Este es un espacio de conversación y aprendizaje que quiere llegar a la gente de a pie, a las nuevas generaciones y a quienes consumen arte popular mexicano. Lo que queremos advertir es que no existe diferencia realmente a nivel creativo ni artístico entre el arte popular y el otro arte que podemos llamar académico”, explica.
La museografía se desarrolla a través de 210 piezas que revelan la diversidad técnica, simbólica y estética de los textiles mexicanos. Bordados, tejidos en telar de cintura, piezas elaboradas con fibras naturales, tintes tradicionales e iconografías ancestrales conviven en un recorrido que muestra cómo cada prenda es también un archivo de memoria colectiva.
Una de las características distintivas del Mut es la participación directa de las comunidades indígenas y afromexicanas en la construcción del proyecto. De acuerdo con Marina Núñez las comunidades no solo aportaron piezas o conocimientos, sino que forman parte de los procesos de decisión y del propio funcionamiento del museo.
Para integrar la exposición permanente, se trabajó con diversas comunidades artesanales en la reproducción y recuperación de técnicas e iconografías que habían dejado de practicarse. Además, artesanas y artesanos forman parte de un consejo asesor que participa en la definición de exposiciones, programas educativos y actividades públicas.
“No se trata solamente de representarlas sino de saber también cómo quieren ser representadas. Creemos que la mejor manera de hacer que este museo responda realmente a las comunidades es hacerlas parte de todo lo que se decida dentro del propio museo”, subraya la subsecretaria.
Esta perspectiva quedó reflejada en las palabras de las maestras artesanas presentes durante la inauguración. La artesana oaxaqueña Macrina Mateo expresó la emoción que significa verse representada dentro de un recinto nacional: “Nunca soñé llegar con ustedes y estar en el museo. Soy una mujer artesana; algunos me dicen que soy una artista, pero no, yo soy una gran artesana”, dijo.

El Mut también aspira a convertirse en un espacio formativo y comunitario. Además de las salas de exhibición, el inmueble cuenta con una ludoteca, talleres, salones de capacitación, espacios de convivencia y áreas destinadas a la innovación y transmisión de saberes.
También, entre sus atractivos destaca una Ventana Arqueológica que permite observar vestigios prehispánicos hallados en el subsuelo del edificio, así como una Sala INAH, una terraza y un espacio gastronómico donde podrán degustarse sabores tradicionales de distintas regiones del país.
La primera exposición temporal del recinto está dedicada a la artista y tejedora Trine Ellitsgaard, viuda del artista oaxaqueño Francisco Toledo, cuya obra establece puentes entre la tradición textil y la creación contemporánea.
Para Núñez el museo constituye una pequeña muestra de la inmensa diversidad cultural mexicana y un recordatorio de la riqueza que poseen los pueblos originarios y afromexicanos.
“Lo que expone este museo es la gran riqueza cultural que tenemos a partir de una expresión, que es el textil. Solamente a nivel de técnicas, tintes, materias primas, iconografías y símbolos podemos ver el enorme potencial cultural de México”, subraya.
Ahora el reto será consolidar al Mut como un espacio permanente de diálogo y reconocimiento. Un lugar donde el patrimonio no se contemple como una reliquia del pasado sino como una práctica viva, en constante transformación.
El Museo Textil de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos abre de martes a domingo, de 10:00 a 18:00 horas. La entrada general tiene un costo de 95 pesos y es gratuita para niñas, niños, artesanas y artesanos.

