LAS LECCIONES DE BENJAMÍN

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Cultura
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Benjamín Prado. Paradero desconocido. Visor. 88 pp.

Por las venas de Benjamín Prado (Madrid, 1961) corre algo más que sangre de poeta. Su literatura coquetea con el talante de un músico de rock tipo Bob Dylan o Lou Reed, por mucho que su personalidad diste del hermetismo de ambos. Se mueve en la periferia de la alta cultura con la industria del pop, a través de una poesía concreta, sin recovecos y alejada de cualquier experimentación vanguardista.

Sus temas son el paso del tiempo, la vejez, la muerte, siempre con una carga de nostalgia y cierto cinismo, que lo emparentan con amigos como Joaquín Sabina. “La música que amaba ya no suena en la radio/ y hace mucho tiempo que aprendí/ a creer en la gente más que en su ideología:/ cuando me hablan de alguien que murió en una guerra/ jamás pregunto en qué bando luchó./ Ya no hago ni promesas que no pienso cumplir”, leemos en La vida se me va, uno de los poemas que mejor condensa los alcances de Paradero desconocido.

Libro para tener cerca

El tiempo marca el pulso del poemario. Prado parece haber llegado al punto en que tiene la capacidad de lanzar una que otra verdad: “No cometas errores que no te enseñen nada./ No te hagas daño y creas que es en defensa propia./ Logra que tu alegría no sea de cristal/ y tu dolor de hierro./ Desconfía de aquellos que para estar contigo/ te piden que seas otra./ No dejes que te adoren, porque tarde o temprano/ toda corona acaba volviéndose de espinas”, recomienda en Una puerta violeta para Dylan.

Ya entrado en años, el escritor español advierte sobre lo que vale y no la pena. Invita a pensar en las batallas que realmente conviene dar. Por supuesto, las ideológicas son totalmente prescindibles. Si hay una bandera en la que es necesario envolverse es en la del amor y la amistad.

Quizá después de un rato el poeta pueda parecer algo mesiánico, pero lo cierto es que Paradero desconocido es un libro que dan ganas de tener cerca para momentos de flaqueza e incertidumbre. En esas ocasiones bien podemos tomar al azar casi cualquiera de los versos ahí incluidos y encontrar una voz semejante a la de esos viejos amigos que nos conocen bien y tienen las palabras adecuadas para el momento indicado.

Otros títulos de Benjamín Prado son Cobijo contra la tormenta, Todos nosotros y Yo solo puedo estar contigo o contra mí.

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