LA VIDA ES: UNA RADIOGRAFÍA DE LAS EMOCIONES FEMENINAS

“Cuestionar estructuras sociales y abrir espacios de diálogo”.

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Cultura
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A punto de cumplir 40 años, Nora siente que el mundo que había construido comienza a desmoronarse. Las certezas desaparecen, las relaciones afectivas se transforman y el futuro, lejos de parecer una promesa, se convierte en una pesada incógnita.

Este punto de quiebre de la mediana edad femenina es el centro de la película La vida es, escrita y dirigida por la cineasta mexicana Lorena Villarreal. Pero no todo es drama, pues como la vida misma esta historia está atravesada por la comedia, la introspección, el deseo y la amistad.

Protagonizada por Paulina García, Naian González Norvind, Natalia Plascencia y Rubén Ochandiano, La vida es se presenta como un retrato coral donde cada personaje enfrenta sus propias fracturas mientras acompaña a Nora en un proceso de reconstrucción personal.

En entrevista con Vértigo, Lorena Villarreal cuenta que el origen del proyecto fue profundamente personal. Cuando comenzó a desarrollar la historia, ella misma se acercaba a los 40 años y percibió que existía un vacío en la representación cinematográfica de esa etapa desde la perspectiva de las mujeres.

“Me interesaba explorar este momento de la vida desde una visión femenina”, explica la creadora. Acostumbrada a ver en el cine relatos masculinos sobre las crisis de la mediana edad, Villarreal quiso mostrar lo que ocurría con las mujeres en ese mismo punto de inflexión.

Al respecto, señala: “Quise hablar de esto sin filtros, de la forma en que podemos ser como cuando nos reunimos con amigas y, entre mujeres, nos decimos todo y compartimos; quería que se sintiera así”.

De esta manera, Villarreal crea un mundo lejos de la idealización, donde se muestra el abandono materno, la menopausia temprana, los feminicidios, las madres buscadoras… pero también los cuidados femeninos que permean toda la cinta y van creciendo paulatinamente.

Estos temas históricamente han permanecido fuera de la conversación pública al ser considerados tabú. Afortunadamente, la directora mexicana abre una puerta para el diálogo y la reflexión a través de esta trama.

Sobre lo anterior, afirma: “No podemos ignorar las cosas que están sucediendo alrededor de las mujeres. Eso está en nosotros y en la sociedad, en cambiar. Es un tema que hay que hablar y enfrentar”.

Es importante señalar que no es la primera vez que la directora trata estas cuestiones, ya que a lo largo de su trayectoria se ha dedicado a la creación de historias protagonizadas por mujeres, además de explorar las problemáticas sociales contemporáneas desde una mirada íntima.

Como directora y guionista Villarreal ha realizado tres largometrajes hasta ahora: Las lloronas (2004), que sigue a varias generaciones de mujeres marcadas por una maldición familiar; Silencio (2018), que explora temas como el tiempo, la pérdida y la redención; y finalmente, La vida es.

Inmersión emocional

Además de los temas que atraviesan el filme, La vida es destaca por una propuesta narrativa poco convencional: a lo largo de la película los personajes rompen la cuarta pared para dirigirse directamente al público.

Según Villarreal este recurso va más allá del juego estilístico y responde al deseo de construir una relación de confianza entre quienes cuentan la historia y quienes la observan.

La directora quería eliminar las barreras tradicionales entre pantalla y audiencia para generar la sensación de que los personajes conversan directamente con el espectador. Así, cada personaje comparte sus pensamientos, frustraciones y anhelos con el público de manera sincera.

Por otro lado, la propuesta visual es también impresionante. Filmada entre el Valle de Guadalupe, Rosarito y Tijuana, La vida es utiliza los paisajes del norte de Baja California como una extensión de los estados de ánimo de sus personajes.

Los amplios horizontes, las carreteras y los espacios abiertos acompañan el proceso interno de Nora, lo que refuerza la idea de un viaje físico y emocional hacia el autoconocimiento.

Dicha labor fue desarrollada por el cinefotógrafo Matías Goth, quien trabajó con Villarreal en una combinación de secuencias filmadas en 35 milímetros y formato digital. Esta mezcla aporta distintas texturas visuales que reflejan los cambios emocionales presentes en la historia.

La música ocupa también un lugar central. La supervisión musical estuvo a cargo de Thomas Golubic, mientras que la partitura original fue compuesta por Jesse Voccia. Además, la película incluye seis temas inéditos creados especialmente por la Agrupación Cariño, cuyas canciones acompañan el recorrido emocional de los personajes.

Antes de su estreno en cines nacionales la cinta fue seleccionada en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, donde obtuvo una nominación a Mejor Película Latinoamericana, además de formar parte de la programación del Göteborg Film Festival y del Chicago Latino Film Festival.

Con esta película Villarreal reafirma una constante presente en su trayectoria: utilizar el cine como una herramienta para cuestionar estructuras sociales y abrir espacios de diálogo sobre experiencias que históricamente han sido minimizadas.

Más que una historia sobre cumplir 40 años, La vida es funciona como una reflexión sobre los retos y complicaciones de existir en un mundo marcado por la incertidumbre. A través de Nora y los personajes que la rodean Villarreal invita a reconocer que las crisis no necesariamente representan un final, sino también la posibilidad de comenzar de nuevo.

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