Washington, Estados Unidos, 26 de mayo. A diferencia de mundiales de futbol pasados organizados por la FIFA, como Rusia o Qatar, donde el traslado era gratuito, el Mundial de Estados Unidos ha sorprendido a los aficionados con precios exorbitantes para usar el transporte público.
Llegar a los estadios en Nueva Jersey y Massachusetts implicará pagar tarifas de tren de hasta 80 y 98 dólares, respectivamente; trayectos que regularmente cuestan entre 13 y 20 dólares para los juegos de la NFL. Las autoridades locales se niegan a cargar este costo a los contribuyentes y exigen que la FIFA asuma los gastos, argumentando que el organismo se embolsará miles de millones de dólares.
Por su parte, la FIFA modificó sus acuerdos para permitir que las ciudades cobren el servicio "a precio de costo". Ante esta pesadilla logística, grupos de aficionados extranjeros han tenido que resolver el problema por su cuenta, rentando autobuses escolares privados por la mitad del precio que ofrecen los gobiernos locales.
Pese a que la presión pública ha logrado reducir algunas tarifas, la escasez de lugares y los altos costos mantienen la incertidumbre sobre la accesibilidad del torneo más importante del mundo.

