Ciudad de México, a 21 de abril. Fundación Distribuidores Nissan concluye la reconstrucción de una escuela primaria en Chalco, Estado de México, un proyecto que hoy impacta directamente a 198 alumnos, 9 docentes y colaboradores que forman parte de esta comunidad.
Más que una obra de infraestructura, esta intervención representa una mejora tangible en la vida cotidiana de quienes utilizan estos espacios todos los días: niñas, niños y profesores que ahora cuentan con un entorno más seguro, funcional y digno para aprender y enseñar.
Con una inversión de 2.5 millones de pesos, el proyecto respondió a una necesidad clara: atender el deterioro natural de un plantel que, durante más de dos décadas, ha sido un punto clave para la educación en la zona.
La Escuela Distribuidores Nissan No. 2 en Chalco, fue donada en 2002 gracias al trabajo conjunto entre la fundación, autoridades del Estado de México y Grupo Witt, quienes desde entonces han acompañado la formación de distintas generaciones.
Los trabajos se enfocaron en lo más importante: la seguridad de la comunidad escolar. Se identificaron y atendieron aquellas áreas que podían representar un riesgo, especialmente en la estructura del inmueble.
Para ello, se realizaron demoliciones controladas y desmantelamientos específicos que permitieron reconstruir muros y techos desde su base, reforzando la solidez del plantel. Todo este proceso se llevó a cabo respetando el diseño original de la escuela, construido con sistemas prefabricados con relleno de concreto, lo que permitió conservar su esencia, pero con mejores estándares de resistencia.
Uno de los aspectos más relevantes fue precisamente fortalecer la estructura para hacerla más segura ante posibles sismos, una condición importante en esta región del país. Esta intervención no solo responde a una necesidad técnica, sino a una preocupación real por el bienestar de estudiantes y docentes, quienes pasan gran parte de su día dentro de estas instalaciones.
De manera complementaria, se dio mantenimiento a elementos que, aunque muchas veces pasan desapercibidos, son fundamentales para el buen estado de la escuela.
Se atendió la herrería, restauración eléctrica en su totalidad, la red hidráulica y se rehabilitaron áreas comunes como andadores y rampas, facilitando el tránsito dentro del plantel. Asimismo, se restauró el asta bandera, un punto simbólico dentro de la vida escolar.
El proyecto también incluyó la construcción de un nuevo pórtico de acceso, lo que mejora tanto la seguridad como la imagen de entrada al plantel, así como la rehabilitación de la reja metálica perimetral.
A esto se suman trabajos en acabados generales, que hoy hacen que la escuela se perciba más ordenada, cuidada y agradable para quienes la habitan.
Cada uno de estos cambios tiene un impacto directo en la experiencia diaria de los estudiantes. Un aula en buen estado, un baño funcional o un acceso seguro pueden parecer detalles menores, pero en conjunto hacen una gran diferencia en cómo niñas y niños viven su entorno escolar. Un espacio adecuado no solo protege, también motiva, genera confianza y favorece la concentración y el aprendizaje.
A través de este tipo de iniciativas, Fundación Distribuidores Nissan continúa impulsando acciones que generan un impacto real y duradero. Su enfoque no solo está en construir o reconstruir espacios, sino en contribuir a que más niñas y niños tengan acceso a una educación en condiciones dignas, seguras y adecuadas.
Con cada proyecto, la Fundación reafirma una idea sencilla pero poderosa: cuando se mejora una escuela, se mejora también el futuro de quienes pasan por ella.

