Los hábitos financieros se construyen en la familia

La responsabilidad principal de enseñar finanzas personales corresponde a la familia

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Ciudad de México, 24 junio de 2026. Antes de que una persona abra su primera cuenta bancaria, solicite una tarjeta de crédito o reciba su primer salario, ya ha construido gran parte de su relación con el dinero. Buena parte de este aprendizaje ocurre en casa, mediante las conversaciones, las decisiones cotidianas y el ejemplo de quienes integran la familia.

Dentro del entorno, el padre o la figura paterna ocupa un lugar relevante. La manera en cómo administra los gastos, utiliza el crédito, ahorra o enfrenta sus compromisos económicos puede convertirse en una referencia para sus hijos. Esta influencia es parte de una responsabilidad más amplia, compartida por madres, cuidadores y otros integrantes del hogar.

Al margen de cualquier fecha conmemorativa, reconocer el papel de la figura paterna permite abrir una conversación sobre la influencia que tienen las familias en la formación de hábitos financieros desde la infancia.

Hábitos financieros se aprenden en la niñez

Diversos estudios han demostrado que los hábitos financieros se forman desde edades tempranas; además, los padres son la principal influencia en la manera en que los hijos aprenden sobre sus finanzas.

La investigación Parents, Kids & Money Survey de T. Rowe Price encontró que los menores que crecen en hogares donde se habla de dinero y se practica el ahorro con regularidad muestran una mayor propensión a adoptar hábitos financieros saludables en la adultez, como presupuestar, ahorrar para objetivos específicos y mantener un fondo de emergencia.

La influencia familiar no se limita a sostener conversaciones sobre el manejo del dinero; los hijos también aprenden a través del ejemplo. Observan cómo sus padres administran los gastos del hogar, utilizan el crédito, toman decisiones de consumo y planifican metas de largo plazo, incorporando muchas de estas conductas en su propia relación con el dinero.

De acuerdo con el estudio de T. Rowe Price mencionado, los niños que crecen con padres que ahorran constantemente tienen muchas más probabilidades de guardar parte de su propio dinero.

“En México necesitamos fortalecer la educación financiera desde el hogar porque los hábitos que se aprenden en la infancia pueden acompañar a las personas durante toda su vida y tener un impacto directo en su capacidad para acceder a financiamiento, construir un patrimonio y mantener un historial crediticio saludable”, señaló Juan Manuel Ruiz, CEO de Círculo de Crédito.

Las lecciones financieras más efectivas ocurren en la vida cotidiana al enseñar a diferenciar entre las necesidades y los deseos, explicar el valor del trabajo y mostrar la importancia de cumplir con las obligaciones financieras. Estas experiencias contribuyen a formar adultos más preparados para enfrentar los desafíos económicos y tomar decisiones informadas sobre su futuro financiero.

Fomentar una cultura de educación financiera desde la infancia representa una inversión de largo plazo que comienza en casa y tiene en los padres a sus principales promotores. La guía sobre el manejo de finanzas sanas abre el acceso al crédito y a servicios financieros para el desarrollo económico de las personas.

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