Muere Alan Greenspan, influyente expresidente de la Fed

Se mantuvo en el cargo de 1987 a 2006, murió a los 100 años

Alan Greenspan en Washington en 2013.
Foto: AP
Finanzas
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Washington, Estados Unidos, 22 de junio. Alan Greenspan, quien fue presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos entre 1987 y el 2006, murió a los 100 años, informaron allegados.

Su esposa desde hace 29 años, la corresponsal de NBC News Andrea Mitchell, informó que falleció este lunes por complicaciones de la enfermedad de Parkinson.

"Para mí era mi esposo, quien moldeó mi vida desde nuestra primera cita en 1984", declaró Mitchell manifestó. "Tenía una 'exuberancia irracional' por el béisbol, los Washington Commanders, el tenis, el golf y la música, especialmente el jazz. Será recordado por su brillantez y su bondad. Ser su compañera de vida fue la alegría de mi vida".

Durante sus 18 años y medio al frente de la Fed, Greenspan presidió una etapa sostenida de crecimiento y prosperidad en Estados Unidos, aunque esa era terminó con consecuencias devastadoras en 2008, dos años después de que dejara el banco central.

Greenspan fue tan respetado durante sus muchos años como jefe del banco central más influyente del mundo que, para cuando dejó el cargo en 2006, era celebrado ampliamente como el "Oráculo" y el "Maestro".

Sin embargo, la reputación de Greenspan sufrió un serio revés cuando el mercado inmobiliario estadunidense colapsó, encendiendo una crisis financiera global que estuvo a punto de derribar el sistema bancario de Estados Unidos y hundió a la economía en la peor recesión desde la década de 1930. Los críticos atribuyeron gran parte de la culpa de la crisis a las políticas de dinero fácil de Greenspan y a lo que consideraban una fe excesiva en mercados financieros con supervisión ligera.

El propio Greenspan reconoció después que "cometí un error" al suponer que los bancos del país podían autorregularse.

En sus 18 años y medio en la Fed, Greenspan presidió un asombroso auge de los precios de las acciones y un boom económico de 10 años que comenzó en marzo de 1991. Fue celebrado como un virtuoso que alimentó el bienestar económico y cuyas palabras eran analizadas en busca de pistas sobre hacia dónde podrían dirigirse las tasas de interés, la economía y los mercados financieros.

Las intenciones de Greenspan eran tan observadas que dieron origen a un nuevo folclore: el "Indicador del Maletín". Un maletín abultado que se llevaba a las reuniones de la Fed implicaba que podían avecinarse cambios, porque Greenspan llevaba consigo gráficos e investigaciones para defender sus argumentos.

No obstante, la reputación de Greenspan empezó a resentirse casi tan pronto como dejó la Fed en 2006. Los precios de la vivienda comenzaron a bajar y luego aceleraron en una caída vertiginosa que infligió enormes pérdidas a bancos, fondos de pensiones y otros inversionistas que habían apostado fuerte por el sector inmobiliario. A medida que los valores de las viviendas se desplomaban, millones de ciudadanos —muchos de ellos atrapados con deudas hipotecarias desmesuradas— perdieron sus casas. La crisis financiera llevó a la economía a hundirse en la Gran Recesión de 2007-2009, la peor contracción desde la Gran Depresión de la década de 1930.

La crisis en Estados Unidos se propagó rápidamente al extranjero, lo que derivó en una crisis de deuda para países de Europa, y llevó a Beijing a diseñar un enorme paquete de estímulo gubernamental para estabilizar su economía.

Con el paso del tiempo, los críticos asignaron gran parte de la culpa a las políticas de dinero fácil de Greenspan, a su fe en la supervisión ligera y a su escasa atención a la toma de riesgos que había prosperado en el sistema financiero bajo su vigilancia.

Hasta entonces, sin embargo, parecía que Greenspan no podía equivocarse. No solo en Estados Unidos, sino en todo el mundo, era visto con una mezcla de reverencia y asombro. Muchos incluso temían abiertamente el día en que dejara la Fed.

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