Ciudad de México, 29 de junio de 2026. Por mucho tiempo, la planeación financiera tradicional ha operado bajo un modelo estándar en el que la capacidad de ahorro e inversión se asume idéntica para mujeres y hombres; sin embargo, existe una problemática que se vuelve cada vez más visible y con una necesidad importante de atención.
Las mujeres no solo necesitan ahorrar más; necesitan una estrategia financiera diseñada para su realidad. Una mayor esperanza de vida, junto con desafíos laborales y patrimoniales específicos, exige una planificación más sólida, personalizada y de largo plazo.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2026 la esperanza de vida muestra que, mientras los hombres promedian los 74 años, las mujeres alcanzan más de 80. En promedio, vivir seis años más que los hombres representan un reto económico.
Por esta razón, asesores financieros concuerdan en que para las mujeres la solución no radica en “resguardar más dinero”, sino en cambiar los instrumentos financieros utilizados. El ahorro tradicional en cuentas bancarias resulta insuficiente para combatir los efectos de la inflación a lo largo de las décadas; por ello, contrarrestar esta brecha a través de la construcción de un portafolio de inversión diversificado es una opción viable. Así, se recomiendan tres pilares fundamentales.
Priorizar una inversión formal: Las mujeres suelen ser excelentes administradoras, pero con una mayor tendencia al ahorro informal o de corto plazo. El paso hacia plataformas de inversión reguladas es fundamental para ofrecer certeza financiera y rendimiento real a su dinero.
Mayor tiempo de inversión: Dado que el retiro será más prolongado, las carteras de inversión de las mujeres deben tener una visión de más largo plazo. Esto permitirá incluir activos de renta variable o instrumentos diversificados en etapas tempranas, aprovechando al máximo sus rendimientos.
Acompañamiento de asesoría financiera: La guía de un asesor financiero es clave para alinear las metas personales con proyecciones reales, permitiendo ajustar el portafolio según las necesidades de cada mujer. Asimismo, su acompañamiento y guía contribuyen a mitigar los riesgos del mercado, garantizando una estrategia sólida orientada a elevar su calidad de vida y tranquilidad.
Especialistas de GBM Advisors concuerdan en que “un asesor financiero es fundamental para diseñar portafolios que den certeza y potencien las inversiones de las mujeres a lo largo de su vida. La clave es crear estrategias que no solo consideren plazos más largos de inversión, sino que se personalicen de acuerdo con las metas, necesidades financieras y estilos de vida de cada mujer inversionista”.
En ese sentido, GBM Advisors, unidad de negocio de GBM que busca profesionalizar la asesoría financiera en nuestro país, menciona que la planeación con perspectiva de género responde a una necesidad estructural, y que es fundamental reconocer que las mujeres atraviesan ciclos de vida distintos, lo que genera necesidades y desafíos específicos en cada etapa.

