JERUSALÉN, junio 15.- Los israelíes de todo el espectro político reaccionaron con ojo el lunes ante la noticia de un acuerdo provisional entre Estados Unidos e Irán, al que calificaron de desastre para Israel y dirigieron su furia contra un solo hombre: el primer ministro Benjamín Netanyahu.
Netanyahu aún no había emitido un comunicado hasta las primeras horas de la noche del lunes. Pero otros funcionarios del gobierno, rivales, políticos y comentaristas se apresuraron a criticar el acuerdo, lo que marcó una especie de referéndum informal sobre la permanencia del primer ministro en el cargo de cara a las elecciones de este otoño.
También han subrayado el creciente aislamiento de Netanyahu —en casa, en la región y, cada vez más, respecto de Estados Unidos.
Los críticos sostienen que el mandatario llevó al presidente Donald Trump a la guerra con Irán mientras prometía en exceso lo que podía lograrse, y que ahora Trump está sacando a Israel del conflicto antes de que se sienta listo.
Afirman que Netanyahu calculó mal el apetito de Trump por un conflicto prolongado, fue superado por Irán en las negociaciones y quedó cada vez más marginado por los otros actores principales de la región.
“Israel está pagando el precio de la soberbia y la ceguera de Netanyahu, y el precio de las manipulaciones que intentó hacerle a Trump”, dijo el ex primer ministro Ehud Barak en una entrevista con la radiodifusora pública de Israel el lunes. "Irán salió fortalecido; Israel salió debilitado. Esa es la responsabilidad estratégica de Netanyahu. Fracasó”.

