DUBÁI, Emiratos Árabes Unidos, julio 17.- Estados Unidos amplió su campaña de bombardeos contra Irán a primera hora del viernes al impactar más puentes, equipos eléctricos y derrumbar una torre en un puerto clave, parte de las amenazas de su presidente, Donald Trump, de comenzar a atacar infraestructura para presionar a Teherán a que relaje su control sobre el estrecho de Ormuz.
Por su parte, el gobierno iraní lanzó nuevos ataques con misiles contra naciones aliadas de Washington en Oriente Medio, entre ellas Qatar, un mediador clave en la guerra, y Kuwait, donde una de las plantas de desalinización de agua de la nación desértica resultó dañada.
El alto el fuego provisional acordado el mes pasado se ha venido abajo —aunque siguen los esfuerzos por salvarlo— y la región ha soportado días de ataques de Estados Unidos e Irán al tiempo que se disputan el control del estrecho vital para los suministros energéticos mundiales.
Las autoridades iraníes afirman que la ofensiva estadounidense ha matado a decenas de personas e herido a cientos más, con nuevas víctimas reportadas en los ataques del viernes.
Cuando Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra contra Irán el 28 de febrero, Teherán cerró prácticamente el estrecho al tráfico marítimo, una medida que disparó el precio del petróleo y dio al gobierno iraní una gran ventaja en las negociaciones.
Los cruces por el estrecho han caído a su nivel más bajo en tres semanas, según un rastreador internacional de transporte marítimo, y el precio del petróleo subió el viernes por encima de los 86 dólares por barril, cerca de su nivel más alto en un mes.

