AVANZA LA DERECHA EN EUROPA

“Las medidas de Orbán tendieron a erosionar la democracia”.

El nuevo primer ministro electo Hungría
Internacional
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El nuevo primer ministro electo se impone con su programa para recuperar la libertad, restablecer la independencia de las instituciones y restaurar la democracia.

Aquí en Europa nadie llora la derrota de Viktor Orbán en las pasadas elecciones en Hungría: su salida del poder, luego de 16 años al frente del gobierno, ha traído júbilo entre los electores y entre las autoridades de la Unión Europea (UE), que llevaban años confrontadas con las posturas autoritarias, autócratas y pro Putin del gobernante ultraderechista húngaro.

En cambio, para el populismo ultranacionalista europeo es un duro revés, porque su referente ha recibido una paliza electoral.

Como primer ministro Orbán nunca disimuló su sintonía con el líder ruso, Vladimir Putin; de hecho, en varias ocasiones su postura llegó a bloquear el oxígeno financiero de la UE para apoyar a Ucrania frente a la invasión.

No obstante, las urnas han puesto las cosas en su sitio: en una jornada de participación histórica que alcanzó a 79.5% de los electores, el candidato conservador del partido Tisza, Péter Magyar, de 45 años y abiertamente católico, obtuvo una victoria arrolladora.

Para los sueños de reelección de Orbán fue aplastante la debacle para su partido Fidesz, que él mismo cofundó en 1988.

De acuerdo con los resultados Magyar gobernará con una supermayoría en el Parlamento al contar con 138 de los 199 escaños disponibles, mientras que Orbán, quien en mayo cumplirá 63 años, dejará a su partido con una presencia reducida con 54 escaños. Y Nuestra Patria consiguió siete escaños.

Los expertos atribuyen el triunfo de Magyar a tres factores fundamentales.

Primero, su campaña proselitista, centrada en el rescate de la democracia, la libertad, la independencia de los poderes de gobierno, el combate a la corrupción y la vuelta a Occidente (la UE), mientras que Orbán insistía en la alianza con Putin y el veto a los apoyos para Ucrania. La campaña fue exitosa, sobre todo, porque Magyar se apoyó en redes sociales y en segundo lugar, influyó también sobremanera la decisión de los partidos de oposición, que no presentaron candidato y, en cambio, apoyaron a Magyar con la finalidad de no fragmentar el voto. Es decir, sociedad y fuerzas políticas fueron sus aliados para derrocar a la tiranía de Orbán. Solo así podían vencerlo. Todos pusieron a Hungría por encima de agendas particulares.

Y en tercer sitio, mucho tuvo que ver el casi nulo abstencionismo: la copiosa participación de los electores, de casi 80%, garantizó la caída del régimen autoritario.

Estas y otras circunstancias que confluyeron en las urnas le dieron la victoria a Péter Magyar… y ofrecen grandes lecciones para todos.

Revivir a Hungría

Luego de su triunfo electoral Magyar declaró que “el lugar de nuestra patria estuvo, está y estará en la UE. Arreglaremos todas nuestras disputas con los países vecinos”.

“Los húngaros dijeron no al engaño, a la desinformación y a la traición”.

También anunció que sus primeros viajes los efectuará a Austria, Polonia y a Bruselas.

Su discurso fue tajante: “Hoy los húngaros han dicho no al engaño, no a la mentira, no a la desinformación y no a la traición”, aseveró.

Añadió que “hace dos años unas pocas personas se pusieron en marcha y, finalmente, en la lucha entre David y Goliat, el amor triunfó, porque al final siempre es el amor el que triunfa. Gracias a todos por haber seguido el consejo bíblico de no tener miedo. Gracias por haber creído que era posible. Gracias por creer que podíamos cambiar nuestro destino. Gracias por creer que somos nosotros mismos, los húngaros, quienes escribimos nuestra propia historia”.

Órban

Señaló Magyar que, como expresó Lajos Kossuth, “la lógica de la historia a veces se estanca durante mucho tiempo, pero a veces atraviesa siglos en un instante; da pasos tan grandes que el miope exclama ‘¿quién lo hubiera creído?’ y habla de casualidad. Hay momentos de gracia como este en la historia húngara”.

Puntualizó: “Y sí, digámoslo sin miedo: este 12 de abril de 2026 es uno de esos momentos de gracia. ¡Que Dios nos bendiga! Que este día sea también una fecha grabada con letras de oro en la historia de la libertad húngara”.

El premier electo consideró que la suya “no es la victoria de un partido sobre otro sino la victoria de los húngaros sobre quienes los traicionaron, la victoria de la libertad sobre la opresión, la victoria de la verdad sobre la mentira. Que sea la victoria de todos los húngaros, de quienes votaron por Tisza, pero también de quienes no votaron por Tisza”.

Se trata de un triunfo, indicó, que generó en las urnas la decisión de quienes quieren revivir a Hungría, que “quiere volver a ser un país europeo. Un país que no quiere ser vasallo de nadie. Un país donde lo que cuenta son los resultados. Donde los ciudadanos pueden contar con su gobierno. Donde todos tienen derecho a una asistencia sanitaria adecuada, a una educación de calidad, a una infancia sin preocupaciones y a una vejez digna”.

Los húngaros, agregó, desean recobrar “un país donde nadie es estigmatizado por pensar de forma diferente, por pensar de manera distinta a la mayoría. Donde lo que importa no es quién conoce a quién, sino qué tipo de persona se es. Donde se pueda volver a tener hijos y formar una familia con alegría y serenidad. Un país donde por fin se pueda volver a casa”.

Unidad

El premier electo agradeció a la población húngara que radica en el extranjero “por haber votado por decenas de miles en las representaciones diplomáticas en el exterior” y pidió “que regresen a casa, que se reubiquen en su país en el mayor número posible, porque necesitamos a cada húngaro”.

Unión Europea

La tarea, reconoció Magyar, “es inmensa, pero a nosotros, los húngaros, nos gustan los grandes retos. Un país donde la policía, el ejército y los servicios secretos estén al servicio exclusivo de los húngaros. Donde el Estado vele por sus ciudadanos, vele por los más desfavorecidos. Un país que ayuda a la reinserción. Que vela por todos los húngaros, una Hungría que ama a sus ciudadanos, los respeta y cuida de ellos”.

Dijo que hoy “todo el mundo anhela la paz, la reunificación nacional, una Hungría que funcione y que sea humana. Es por este camino por el que nos comprometemos. El gobierno de Tisza representará a todos los húngaros, porque —y lo digo despacio— es el deber, la obligación de todo gobierno húngaro, en todo momento. No se puede, no se debe hacer distinción entre húngaros y húngaros, dividir y avivar el odio, pues es un pecado”.

Insistió en señalar que “el pueblo húngaro ha dicho un ‘sí’ fuerte y muy decidido: quien divida a su pueblo debe abandonar el poder. El pueblo húngaro ha dicho sí a Europa; ha dicho sí a una Hungría libre; ha dicho sí a que lo representemos, a que lo ayudemos, a que pongamos el país en orden, pues esa es la tarea de todo gobierno húngaro”.

Compromiso

Péter Magyar declaró que en su partido “somos conscientes de nuestra responsabilidad y de la enorme tarea sobrehumana que nos espera. Les pido que hoy celebren con alegría y paz, y que se pongan a trabajar con nosotros a partir de mañana, pues nos corresponderá a todos curar las heridas y despejar los escombros causados por las últimas décadas. Les pido que nos acompañen en este camino”.

El nuevo primer ministro electo de Hungría destacó que entre las tareas que conlleva su victoria “hemos recibido el mandato de poner orden en nuestro país. Hemos recibido el mandato de construir una Hungría que funcione y que sea humana, de curar las heridas de nuestra amada patria”.

Y admitió: “Sí, nos espera una labor inmensa, pero al menos ya hemos puesto fin a los estragos. Hago un llamado al primer ministro saliente para que actúe desde hoy mismo como gobierno de transición y no tome ninguna decisión que ate las manos del próximo gobierno: el gobierno de Tisza”.

“Somos nosotros mismos quienes escribimos nuestra propia historia”.

Advirtió que en las urnas “el pueblo húngaro ha optado por un cambio de régimen; por eso, quienes formaban parte del sistema, quienes eran sus pilares, sus marionetas, deben abandonar la vida pública”.

Del mismo modo, pidió “que se vayan todos los títeres que el gobierno de Orbán ha impuesto al pueblo durante los últimos 16 años”.

Y tan pronto como se hayan ido, aseguró, “con el respaldo de una mayoría constitucional de dos tercios, restableceremos el sistema de pesos y contrapesos. Nos adheriremos a la Fiscalía Europea. Garantizaremos el funcionamiento democrático de nuestro país. Nunca más permitiremos que nadie esclavice o traicione a la Hungría libre. Restableceremos el funcionamiento y la independencia de las instituciones que garantizan la democracia”.

Reafirmó que “Hungría volverá a ser un aliado fuerte dentro de la Unión Europea y de la OTAN”. Y en este sentido, “vamos a reconstruir, sentar bases sólidas y, en la medida de lo posible, ampliar la cooperación dentro del Grupo de Visegrado”.

Ha llegado el momento, puntualizó, “de poner orden y corregir los errores de nuestros predecesores. Ha llegado el momento de dejar de tener que llegar a compromisos insignificantes, pero letales. Corregiremos los errores, llenaremos las brechas cavadas artificialmente, curaremos las heridas históricas. Heridas que han sido causadas por crímenes. Iniciamos la reconciliación que no ha tenido lugar y exigimos responsabilidades a los culpables”.

Pero hay algo más, manifestó Magyar: “A partir de ahora, ya no seremos un país inconsistente. Quienes han robado al país deben asumir su responsabilidad. Quienes han avivado el odio entre los húngaros. Quienes han traicionado al país”.

“Se abre en realidad una luz de esperanza”.

Jóvenes y adultos mayores

En su discurso de victoria, el premier electo dedicó un mensaje especial a la juventud de Hungría: “¡Queridos jóvenes húngaros! Permítanme dirigirme a ustedes en particular. Les agradecemos haber traído de vuelta la esperanza de un cambio, la esperanza de una Hungría humana y valiente. Se movilizaron y demostraron lo que significa no tener miedo, lo que significa lanzarse a la construcción de una Hungría sin miedo. Les he hablado a menudo, queridos jóvenes, estas últimas semanas, de una historia: la del clavo de hierro mal clavado. Pues bien, ahora podemos afirmar juntos que hemos clavado ese clavo de hierro al estilo húngaro, y de manera totalmente segura. ¡Muchas gracias!”

En cuanto a la población de la tercera edad, Magyar agradeció “que no hayan creído las mentiras difundidas sobre nosotros, sino que hayan sabido que podían contar con nosotros. Sabían que no íbamos a permitir que nuestros jubilados se empobrecieran aún más, que no íbamos a permitir que el odio desgarrara a las familias”.

Y finalizó: “Permítanme, para concluir, citar una vez más, desde lo más profundo del corazón, las palabras del primer ministro húngaro elegido libremente: ‘Sirvo y serviré mientras sea útil para la nación. Lo haré mientras pueda’. ¡Que Dios bendiga a Hungría! ¡Que Dios bendiga a todos los húngaros!”

Realineamiento

Hay mucho por recomponer en Hungría luego de 16 años de malas relaciones con sus países vecinos y los crecientes señalamientos del resto de Europa de un modelo autocrático húngaro inasumible.

Inclusive, como espetó el primer ministro de Polonia, Donald Tusk, se llegó a considerar a la administración del saliente Viktor Orbán como un gobierno dedicado a informar a Putin de las discusiones a puerta cerrada del Consejo Europeo.

Así es que son muchas las razones por las que el triunfo de Magyar es relevante no solo para los propios húngaros, que cada vez se sentían más lejos de la UE, sino incluso para el realineamiento de Hungría con los intereses europeos, tanto dentro de la UE como en el ámbito de su política exterior.

Lo que es un hecho es que Putin va camino de quedarse más solo que la una; el líder ruso sigue perdiendo aliados y está viendo cómo van evaporándose: en América Latina ha perdido influencia en Venezuela y su eterno aliado simbólico, Cuba, también está a punto de caer en el tablero norteamericano.

En cuanto a Irán, el futuro del régimen es incierto, porque no hay nada claro ni sostenible con el tema de una supuesta paz entre Washington y Teherán; esas relaciones dependerán mucho del derrotero de los próximos días.

Y en Hungría pierde a su aliado más cercano en Europa. Por ello la caída en desgracia de Orbán causó bastante malestar en el Kremlin. Diversos medios de comunicación rusos, como The Moscow Times, destacaron que para Rusia es una baja significativa.

Así es que solo le queda a Rusia seguir configurando sus alianzas con Bielorrusia, China y Corea del Norte.

Limpiar la corrupción

Con la capacidad de contar con dos tercios del Parlamento a favor, el partido Tisza de Magyar tendrá un enorme margen de acción para revertir muchas de las reformas más polémicas implementadas por Orbán, algunas de las cuales han violentado los derechos humanos.

Magyar, quien es visto como un faro de esperanza y un aliento renovador, sabe el daño realizado desde Fidesz; de hecho, él llegó a militar en el partido de Orbán y formó parte del gobierno: en 2010 como funcionario del Ministerio de Exteriores y luego, en 2015, en la representación permanente de Hungría ante la UE.

Se casó con Judit Varga, exministra de Justicia, con quien tiene tres hijos; y realizó otros cargos como funcionario nuevamente en su país, hasta que en febrero de 2024 rompió con Fidesz señalando que no estaba de acuerdo con el gobierno de Orbán.

Después formó parte del Partido Respeto y Libertad (Tisza); se presentó a las elecciones al Parlamento Europeo y ganó como eurodiputado; sus críticas cada vez más feroces contra Orbán señalaban a ese gobierno de mafioso.

Una de sus promesas de campaña, de hecho, radica en dar marcha atrás al sistema mafioso y enjuiciar a todos los que se hayan beneficiado de sus cargos políticos. Magyar apunta directamente al círculo más cercano de Orbán por corrupción.

Reparar daños

No tener que soportar a Orbán en las reuniones del Consejo Europeo ni aguantar sus vetos para no alinearse con los intereses de la UE ha traído a Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, una enorme sonrisa: “Hungría votó a favor de Europa”, aseveró.

Desde 2010 el partido Fidesz llevó a cabo una serie de medidas sin contar con ninguna oposición parlamentaria: enmiendas a la Constitución, reformas a la ley electoral y una serie de cambios que debilitaron los derechos civiles, así como la libertad de prensa; y, sobre todo, el sistema judicial.

En resumen: las medidas de Orbán tendieron a erosionar la democracia; limitar a la prensa; penalizar la libertad de expresión; privilegiar a su grupo de amigos; perseguir a los empresarios contrarios a su gobierno; afectar a la economía; y, de paso, socavar los derechos humanos de toda la población.

Las primeras reformas en materia constitucional iniciaron en 2011, cuando se aprobó una nueva Constitución y entraron en vigor un centenar de leyes para regularlo casi todo.

La intención siempre fue debilitar la estructura de la división de poderes; primero, para controlar el Parlamento y asegurarse la continuidad política; y, segundo, debilitando el Poder Judicial, lo que obligó casi al retiro a muchos jueces para poner a otros a modo.

Diversos medios de comunicación europeos, como The Guardian, BBC, La Razón y Der Spiegel señalaron que esa supermayoría de dos tercios en el Parlamento podría permitirle al nuevo gobierno que formará Magyar eliminar parte de la era Orbán. Un borrado que desde luego no será fácil pero que podría comenzar con una limpieza de los afines a Orbán de las estructuras del poder.

Hay que recomponer y fortalecer al propio sistema electoral cuyas reformas pasaron a favorecer al poder y la estructura de Fidesz; el propio Magyar declaró en campaña que propondrá una reforma constitucional para prohibir la reelección.

El periodista Pedro Poyatos escribió para La Razón que la derrota electoral de Orbán marca algo más que un cambio de gobierno en Hungría: supone, sobre todo, el cierre de una etapa política que durante más de una década convirtió al país en el principal laboratorio de la ultraderecha europea dentro de la UE.

Y en ese laboratorio Hungría cada vez perdió más en democracia; más en derechos civiles y humanos; más en la independencia de los poderes; más en la independencia de las instituciones; y más en calidad de vida.

“Durante años el líder de Fidesz construyó un sistema político con base en la concentración de poder, el control de los medios y una narrativa nacionalista que combinaba soberanía, rechazo a la inmigración y confrontación constante con Bruselas. Ese modelo no solo resistió las presiones internas y externas, sino que logró consolidarse como una alternativa viable dentro de la UE”, refirió el jefe del área internacional del periódico español.

Nueva era

En Europa observan el adiós de la era de Viktor Orbán como la posibilidad de fortalecer a las democracias liberales.

De hecho, el próximo año habrá citas cruciales en las urnas en Italia, España, Polonia y Francia.

Por todo ello, con la derrota de Orbán se abre en realidad una luz de esperanza y hoy en el futuro político de Hungría se vislumbra un camino por completo opuesto: libertad, separación de poderes, libre expresión, fortalecimiento de la democracia, justicia independiente, elecciones libres, combate a la corrupción, rendición de cuentas del gobierno, libre mercado y libre empresa son los principales temas de la agenda de trabajo que el ahora primer ministro electo Péter Magyar promete poner marcha.

Revés para el ultranacionalismo

Recientemente el Instituto Real de Asuntos Internacionales, Chatham House, destacó en un análisis que podría darse un punto de inflexión en Europa para los movimientos ultranacionalistas que no debería pasar desapercibido.

“En las últimas semanas Giorgia Meloni, de Italia, ha sufrido un claro revés con la derrota en el referéndum sobre las reformas judiciales propuestas, mientras que el Reagrupamiento Nacional de Francia no logró fortalecer su posición nacional en el control de las principales ciudades en las elecciones municipales”, remarcó este think tank británico.

Para los analistas de Chatham House lo sucedido en Hungría envía una señal aún más fuerte: “La lección no es que el populismo haya terminado sino que incluso los sistemas bien arraigados son reversibles cuando dejan de cumplir materialmente y se vuelven demasiado cerrados, demasiado cansados o demasiado egoístas”.

Sanar una economía en crisis

Tanto Euronews como Oxford Economics se preguntan si el nuevo gobierno que será formado será capaz de sacar a Hungría del atolladero en el que se encuentra y llevarlo a la modernización.

Diversos analistas europeos advierten que persisten desafíos significativos, como un crecimiento débil, un alto déficit fiscal, baja productividad, reducción de la inversión pública y presiones de competitividad.

Y, encima, el golpe económico por el shock energético que causa la guerra en Irán y que ya augura más inflación.

Aunque no se ha presentado todavía un programa gubernamental detallado, el primer ministro electo Péter Magyar repitió sus planes para revitalizar la economía húngara, incluyendo desbloquear fondos de la UE, implementar reformas anticorrupción y restaurar las instituciones del Estado de Derecho para reactivar el crecimiento y la confianza de los inversores.

Oxford Economics estima que incluso una liberación parcial y gradual de fondos de la UE podría generar un impulso significativo de inversión en los próximos años: “Creemos que desbloquear solo los llamados fondos estructurales podría añadir entre 0.5 y 0.7 puntos porcentuales al crecimiento anual del PIB entre 2027 y 2030”.

Magyar ha propuesto un programa económico con base en la inversión pública y privada a gran escala en infraestructuras y modernización, junto con un entorno político más predecible alineado con los estándares europeos.

Y se ha comprometido a introducir el euro para 2030.

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