En su mensaje en la Universidad de la Libertad (UL) la diputada española llama a mantener la resistencia en contra de la destrucción de las instituciones en México.
Cayetana Álvarez de Toledo Peralta-Ramos recién llevó a cabo una visita a nuestro país para cumplir con un claro objetivo: “Vengo a defender la soberanía de México”, afirma en entrevista exclusiva con este semanario en las instalaciones de la Universidad de la Libertad (UL): “La soberanía en el sentido más profundo y verdadero de la palabra. Porque yo creo que la soberanía de los mexicanos está siendo hoy amenazada por tres fenómenos y estos no están en el extranjero, no vienen de fuera, sino que son internos”.
Sostiene que ella forma parte de una “comunidad moral internacional” que reacciona cuando alguna sociedad ve afectadas sus libertades por parte de dictaduras populistas: “A mí me afecta lo que le pase a un mexicano, a un venezolano o a un cubano”.
Asimismo, la diputada del Congreso de España ofreció una conferencia a integrantes del Consejo Consultivo Nacional de Grupo Salinas, encabezado por su presidente y fundador, Ricardo Salinas Pliego, y por Ninfa Salinas Sada, vicepresidenta del Comité Ejecutivo de Grupo Salinas.
Soberanía bajo acoso
Cayetana Álvarez de Toledo es reconocida en diferentes partes del mundo por su defensa de las libertades individuales, su lucha contra las dictaduras populistas y, en particular, por exponer sus puntos de vista de manera clara, lo que a muchos políticos seudoizquierdistas les provoca molestia.
“He venido a participar en un evento de Grupo Salinas, acompañar a mis amigos Ricardo y Ninfa. He venido a conversar con muchas personas que van a participar en este evento, en esta jornada; y he venido también a otra cosa que me parece importante, que es a defender la soberanía de los mexicanos”, afirma.
—Es frecuente ver y escuchar a los liberales del mundo defendiendo causas afines en otras naciones.
—Lo que le pase a un mexicano me afecta a mí, igual que lo que le pase a un venezolano y a un cubano me afecta también. Formamos parte de una misma comunidad moral, con el añadido en este caso de que además formamos parte de una misma comunidad hispanoamericana. Somos hermanos de cultura, hermanos de historia, formamos parte de una misma comunidad moral.
Por eso, insiste, “vengo a defender la soberanía de los mexicanos, la soberanía en el sentido más profundo y verdadero de la palabra. Porque yo creo que la soberanía de los mexicanos está siendo hoy amenazada por tres fenómenos y estos no están en el extranjero, no vienen de fuera, sino que son internos”.
Aclara: “Los verdaderos enemigos de la soberanía de los mexicanos no son exactamente los que señala el gobierno federal; no están en los capitales extranjeros, ni en las agencias de otros países, sino dentro del país; y avanzan implacables. Es momento de desenmascararlos, para combatirlos y derrotarlos”.
Y plantea: “¿Qué soberanía puede tener un mexicano si asesinan a 200 mil personas en seis años? ¿Qué soberanía tiene un mexicano que no puede pasear libremente por la calle en algunos territorios de su país? ¿Qué soberanía tiene un mexicano si su Poder Judicial está cooptado por el Poder Ejecutivo? ¿Qué soberanía tiene un mexicano si las madres buscadoras, por ejemplo, tienen que buscar a sus hijos porque el Estado no llega, porque no quiere o porque no puede?”
En consecuencia, puntualiza, “la soberanía de los mexicanos está siendo socavada por enemigos peligrosísimos y corrosivos que no están en capitales extranjeros, que no vienen en forma de tropas o marines o servicios secretos o están en Madrid o en Washington, sino que están dentro del país. La soberanía la dañan, por ejemplo, el narcotráfico, que lo que hace es restarle, quitarle, robarle a un mexicano de a pie la soberanía, la libertad, la autodeterminación, la autonomía. Y lo mismo el populismo autoritario”.

Para ella es evidente que la soberanía de un país se pierde “cuando se van cooptando los poderes del Estado, los poderes autónomos, el Tribunal Electoral, el Instituto Electoral, el Poder Judicial; cuando a ellos se les va restando y robando la libertad, la autonomía. Y eso yo creo que es una reflexión nueva y distinta de las que se han hecho, porque la soberanía y la palabra se utilizan muchas veces para evitar que cualquier extranjero pueda opinar de lo que pasa en México. Y es al revés”.
“Yo digo a los mexicanos: reivindiquen su autonomía, su libertad, su soberanía”.
Los verdaderos enemigos
En su opinión, el primer enemigo de la soberanía de México es el crimen organizado: “México tiene miles de desaparecidos y muertos. Tiene decenas de cuerpos sin identificación. Y lo más triste: tiene madres que buscan restos humanos en terrenos baldíos porque se cansaron de esperar a un Estado que no llega. Porque no puede, o porque no quiere. He visto los videos y las fotografías de esas madres”.
México, indica, “es víctima de un poder que cobra impuestos, aunque lo llame extorsión; que dicta normas, aunque no publica leyes; que recluta jóvenes, aunque no tenga oficinas de empleo; que controla territorios, aunque no se presenta a las elecciones; que decide quién puede hacer campaña y hasta quién tiene derecho a vivir para ejercer el cargo. Pienso ahora en Carlos Manzo, en el alcalde y en los 37 candidatos asesinados durante el último ciclo electoral; ¡37 candidatos asesinados!”

Para la diputada española, “defender la soberanía es impedir que el crimen organizado se apodere de tu territorio, de tus instituciones, de tu Estado”.
Señala que el segundo enemigo de la soberanía en nuestro país es el populismo autoritario: “Este desmantela las instituciones autónomas, elimina los contrapesos que podrían controlarlos, destruye los árbitros que podrían juzgarlos. Juntos, los enemigos de la soberanía se potencializan”.
Refiere que ganar las elecciones “no da derecho a quedarse con todo, con el Congreso, con los jueces, con los árbitros, los reguladores, la información pública, la verdad oficial”.
Por ejemplo, “primero sometieron al Instituto Electoral y al Tribunal Electoral, luego transformaron la mayoría electoral en una mayoría constitucional que los ciudadanos nunca les habían concedido expresamente”.
Con ello, “capturaron al Poder Judicial, el último gran contrapeso al Poder Ejecutivo. Y después siguieron con el resto: competencia económica, telecomunicaciones, transparencia, protección de datos, derechos humanos... Una institución tras otra, metódicamente, sin incidencias, sin rupturas aparentes. Así avanza lo que día a día ocurre dentro de la democracia, con un paso lento reducido”.
El populista
Subraya que la tercera amenaza a la soberanía de los mexicanos es la más silenciosa y quizá por eso también la más peligrosa: la dependencia. “No hablo de la ayuda legítima a quienes la necesitan. Una sociedad civilizada apoya a los vulnerables. Eso no está en discusión. Lo que está en discusión es otra cosa”.
En este sentido, explica: “Una política social puede levantar a una persona o mantenerla en la misma condición de vulnerabilidad. Puede hacer ciudadanos más libres o votantes más cautivos. Esa es la diferencia moral entre una política social liberal y una política social populista”.
El populista “prefiere el disfraz de ‘hada madrina’ para tener al ciudadano dependiente, cautivo: ‘Te doy algo hoy para que me lo debas todo mañana’; y justo aquí aparece otra forma de pérdida de soberanía. Un ciudadano deja de ser plenamente dueño de su destino cuando su horizonte vital depende de la voluntad del poder. Cuando el esfuerzo propio deja de ser el camino principal para prosperar y es sustituido por expectativas de una ayuda, una subvención, o transferencia”.

—¿Cómo hacer frente al populismo?
—Hay dos movimientos que tienen que ser convergentes. Uno es la presión de los demócratas del mundo, los organismos internacionales del mundo, que tienen la obligación moral de señalar y advertir cuando un país entra en una deriva antidemocrática, una deriva autoritaria. Y, en segundo lugar, igualmente importante, es la movilización interna del propio país y la construcción de una alternativa política. Ese es otro de mis mensajes esenciales: hay que construir una alternativa política. Hay que unirse en torno a la democracia. Necesita México militantes de la democracia, de un lugar y de otro, pero unidos todos juntos para intentar hacer frente a este proceso y ponerle coto.
Estancados
Cayetana Álvarez de Toledo enaltece la grandeza de ambas naciones, México y España, el mestizaje, la cultura compartida, el idioma y la solidaridad de sus pueblos. Y también se refiere al enorme potencial económico que tiene nuestro país pero que, lamentablemente, está desaprovechado.
“Este país está en una deriva económica que va de la mano de su deriva antidemocrática. Es decir, no hay salud económica sin salud democrática. Y la deriva antidemocrática mexicana va a acabar exactamente donde acaba en todos los países populistas, que es en la destrucción económica del país”.
Puntualiza al respecto: “Hay que aprender de lo que le pasa a otros países, hay que tener los ojos abiertos, pero también hay que estar dispuesto a asumir cada uno su responsabilidad en esto. Por eso hace falta forjar ciudadanos, por eso las universidades, como la Universidad de la Libertad y como todas, son tan importantes; por eso la labor de pedagogía política es crucial; por eso hay que tener valor de decir la verdad. Los políticos tienen que atreverse a decir la verdad y plantar cara a estos fenómenos”.
“Un país que permite que sus instituciones se vayan derribando acabará en destrucción económica”.
A su juicio los empresarios —por cierto, más de 400 empresarios estuvieron presentes en el evento—también deben jugar un rol importante en la defensa de las libertades frente a los gobiernos populistas autoritarios: “En este caso los empresarios deberían asumir también parte de este compromiso. Uno de los problemas que ha habido en América Latina es que muchos empresarios han mirado para otro lado y han creído que la solución al autoritarismo ya vendrá después y se resolverá; buscan dejar pasar el tiempo, sobrevivir un sexenio más; pero eso es una fantasía, es un delirio, una ficción”.
Añade: “Como he dicho antes, no hay salud económica sin salud democrática y un país que permite que sus instituciones se vayan derribando y demoliendo va a acabar inexorablemente en una destrucción económica y destrucción empresarial. Esos empresarios tienen que mirar lo que ha pasado efectivamente en Venezuela, tienen que ver lo que ha pasado en otros países, aprender la lección, movilizarse, implicarse, hacerse responsables también del destino colectivo”.
En este sentido, destaca el gran potencial de México en materia económica: “México es una nación formidable, tiene todos los activos necesarios, una situación geoestratégica privilegiada, una juventud inmensa, un sector empresarial con una potencia formidable, es decir, tiene todo eso. Lo que hace falta es organización y unidad; y para eso el énfasis está en la política, la razón necesita representación, lo moral es lo eficaz y hay que construir una alternativa política. De nada sirve que haya grandes intelectuales, grandes empresarios, grandes universitarios o voces libres, periodistas valientes, si al momento de llegar a las urnas no hay a quién votar (elegir)”.
Por ello, dice, “hace falta construir una alternativa política a la qué votar, líderes políticos y un proyecto político para México que frene el proceso antidemocrático y reconstruya el país”.
—¿Cómo ve el avance del liberalismo en América Latina?
—Soy optimista, una optimista combativa; es decir, creo que hay que bajar a la arena, creo que hay que luchar, que hay que reivindicar las ideas de la libertad, construir alternativas y salir al combate político. Y en este sentido soy optimista por lo que veo también de países que estaban en la ruina populista, en la devastación, y que han salido, están saliendo con esfuerzo. No se sale con una “varita mágica”: el populismo crea una destrucción de la que se tarda mucho en salir. Pero sí se puede salir, por supuesto, se puede salir del socialismo y de la destrucción.
México, agrega, “tiene un par de oportunidades por ahí. En 2027 México tiene una agenda electoral muy importante, el año que viene son unas elecciones cruciales para este país, es momento de ver que lo que se tiene es un gobierno de izquierda mediocre e ineficaz, que no sabe gestionar la economía”.
Concluye: “Yo digo a los mexicanos: reivindiquen su autonomía, reivindiquen su libertad, reivindiquen su soberanía. Esa palabra que tanto usan los populistas es nuestra: reivindiquemos la soberanía contra el populismo, contra el crimen organizado, contra el narcotráfico, contra el autoritarismo”.
Un México exitoso
Ricardo Salinas Pliego encabezó la reunión del Consejo Consultivo Nacional de Grupo Salinas celebrada en la UL. En presencia de Cayetana Álvarez de Toledo habló de los desafíos del país. Aseguró que el futuro se construye con ideas, participación y el compromiso de quienes deciden generar valor.
También se refirió a las deficiencias de la actual administración en materia de gasto público, de planeación presupuestal, de endeudamiento e impulso a la economía, entre otros temas que, en conjunto, le hacen ver una situación muy difícil para el país.
“El gasto es insostenible e inútil. De 2018 para acá el gobierno aumentó su gasto de cinco billones de pesos anuales a diez billones al año; siete años después estamos gastando el doble y ni siquiera se gasta en algo que valga la pena: la refinería que no refina, el aeropuerto que nadie usa, el tren que se descarrila”, dijo el presidente y fundador de Grupo Salinas.
Por otro lado, “tenemos un problema de deuda. En 2018 era de diez billones y ahora la deuda está en 20 billones de pesos. Lo que vemos es que los resultados de la gestión de todo este dinero es lamentable”.
A lo anterior, dijo, hay que sumar el problema de la inseguridad: “Esta debe ser la principal prioridad del gobierno: garantizar la seguridad. Este panorama es francamente muy desolador”.
Igualmente, se refirió al modelo fiscal: “Nuestro modelo fiscal es el peor modelo de extracción de renta colonialista. Los impuestos se recaudan de manera centralista. Las entidades generan riqueza y no les devuelven más que una bicoca. No se puede tener un modelo de desarrollo donde se está despojando constantemente a los que producen la riqueza y se usa para fondear una burocracia inepta, corrupta y mentirosa”.
“Es importante la construcción de una alternativa política”.
Aseguró que es momento de asumir una actitud distinta ante el entorno político: “Debemos tomar en cuenta que votar no es suficiente, sobre todo ahora que los organismos electorales están secuestrados. Vamos a tener que echar mano de algo nuevo, asumir una actitud de rebeldía y desafío: no pago. ¿Por qué voy a pagar impuestos a un gobierno ilegítimo, deshonesto, corrupto y mentiroso?”
Y concluyó: “Nosotros elegimos la vida, la propiedad y la libertad; y hay que defenderlas”. Por ello, dijo, es necesario actuar y encontrar nuevas formas de enfrentar la adversidad política: “La razón y la justicia están de nuestro lado”.
A su vez, Ninfa Salinas Sada, vicepresidenta del Comité Ejecutivo de Grupo Salinas, se dijo convencida de que hoy el grupo tiene una responsabilidad adicional: “Anteriormente nos acotábamos a generar empleos, crear riqueza, satisfacer las necesidades de nuestros clientes… Pero hoy sabemos que debemos avocarnos a los temas sociales: nos lo está pidiendo nuestro país a gritos”.
Aseguró que las cosas no van por buen camino: “La gente está altamente frustrada y ya se empezaron a desencantar de las promesas huecas y que no han tenido ninguna capacidad de cimentar”.
Justo por ello los empresarios deben actuar, aunque siempre han sido estigmatizados por las autoridades: “El continuo desprestigio al que se han visto sometidos nos motivó a emprender una encuesta para indagar en qué es lo que realmente piensan los mexicanos sobre el empresario y vemos que los resultados distan de lo que se escucha en el discurso público”.
Una encuesta realizada a lo largo y ancho del país —en la zona norte, del Bajío y el Sureste— y que entrevistó a mil 500 personas, encargada por Grupo Salinas, mostró que la ciudadanía ve a los empresarios como “personas que se esfuerzan, preparadas, inteligentes, socialmente responsables y generadoras de empleo”.
Además, el estudio arrojó que los ciudadanos tienen mayor confianza en los empresarios que en el gobierno, que los sentimientos que producen en la gente son “confianza”, “respeto” y otros igual de positivos.
Casi 40% de los encuestados, incluso, mencionó tener entre “bastante y mucha confianza” en este sector. La gente que trabaja en el gobierno, por mencionar solo un ejemplo, dijo tener bastante confianza en el empresario. “Cuando trabajas en ese sector puedes tener ese contraste, lo que propicia una mayor admiración hacia los que están en la iniciativa privada”, aseguró Ninfa Salinas.
Para la empresaria la conclusión más destacada del estudio fue que pese a “la embestida sistemática del gobierno”, la visión general que el ciudadano común tiene del empresario “es bastante buena”. Sin embargo, hay algo en lo que todavía se tiene que trabajar y justo en ello se está trabajando, adelantó.
Cayetana Álvarez de Toledo Peralta-Ramos
• Nació en octubre de 1974 en la ciudad de Madrid.
• Estudió la licenciatura y el doctorado en Historia en la Universidad de Oxford.
• Periodista: colaboradora del periódico El Mundo; y jefa de Opinión del programa Es la mañana, de la cadena EsRadio.
• Portavoz de Libres e Iguales, movimiento cívico para la defensa de la democracia en España y de los valores constitucionales.
• Miembro del Consejo Científico del Real Instituto Elcano.
• Miembro del Patronato de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales.
• Diputada de la IX, XI, XIII y la vigente XV legislaturas.
• Es la actual portavoz del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso de los Diputados.
• Ha recibido numerosos reconocimientos, entre ellos el Young Global Leader del Foro Económico Mundial de Davos (2008); Honorary Senior Fellow de New College, Oxford (2000); y el Premio Micrófono de Plata de la Asociación de Radio, Prensa y Televisión.
• Es autora, entre otras obras, de Juan de Palafox: Obispo y Virrey.

