Nueva York, Naciones Unidas, 26 de septiembre. Un día después que el presidente chino se reuniera con su homólogo estadunidense Donald Trump en Washington, el vicepresidente de China desplegó la conocida lista de temas de conversación globales del país, con énfasis en el desarrollo, declaraciones moderadas sobre la guerra de Estados Unidos con Irán, la inteligencia artificial y el proteccionismo, y sin mencionar directamente a Taiwán.
El discurso de Han Zheng ante la Asamblea General de la ONU este sábado resultó algo anticlimático luego que el presidente chino Xi Jinping se reuniera con Trump para una cena de Estado y una visita a los Archivos Nacionales. Lo más destacable del mensaje fue la presencia del propio Han: China ha utilizado a menudo eventos públicos de alto perfil para posicionar a sus líderes emergentes en el escenario global.
"China ha creado dos milagros en casa, a saber, un rápido crecimiento económico y una estabilidad social a largo plazo", resaltó Han.
Lo más cerca que estuvo de una declaración contundente fue cuando mencionó el proteccionismo. China y Estados Unidos han estado enfrascados en una disputa arancelaria durante más de un año, aunque se ha atenuado a medida que el gobierno de Trump retrasó implementaciones, se desarrollaron batallas judiciales y Trump pareció suavizar su enfoque hacia Xi.
"Tanto la historia como la realidad demuestran que los países difícilmente pueden lograr el desarrollo sin un entorno internacional abierto y cooperativo", señaló Han. "El proteccionismo no produce ganadores".
La ausencia de una mención directa a Taiwán, algo que suele aparecer en los discursos de China ante la ONU, fue notable, en particular dadas las tensiones entre Washington y Beijing sobre el destino y la defensa de la isla autogobernada. Beijing considera que Taiwán forma parte de China.
Resaltan el desarrollo como el principio más importante
Han colocó el desarrollo en la cima de la agenda global, al señalar que gran parte del orden mundial debe construirse en torno a él para elevar los niveles de vida en todas partes. También indicó que el desarrollo ayuda a crear paz.
La iniciativa emblemática de China de la última década, conocida como "Belt and Road" (Franja y Ruta), es un esfuerzo por fomentar el desarrollo en países de todo el mundo y, en el proceso, aumentar la influencia y el poder blando de China. Han indicó que China ha trabajado con tres cuartas partes de los países mediante proyectos de la Franja y la Ruta.
China ha defendido durante mucho tiempo el multilateralismo como piedra angular de un mundo estable, aunque no siempre ha seguido ese camino en sus propias relaciones. El estribillo constante del país —manténganse fuera de nuestros asuntos internos— refleja su historia de intentar asegurar los bordes del país que están lejos de Beijing. Es una filosofía de larga data que se remonta a la construcción de la Gran Muralla hace cientos de años y que continúa hoy en los puntos de presión de Xinjiang y el Tíbet en su lejano oeste, y Taiwán y Hong Kong frente a su costa oriental.
Eso se reflejó en el discurso de Han el sábado.
"El multilateralismo es una elección hecha por la humanidad tras atravesar calamidades", dijo. "Debemos resolver las diferencias y disputas mediante el diálogo y la consulta, y oponernos a acciones militares unilaterales que violen la Carta de la ONU y eludan la autorización del Consejo de Seguridad".
En cuanto a Irán, donde Estados Unidos e Israel han estado librando una guerra desde principios de este año, Han declaró que "China sostiene que debe respetarse la soberanía y la seguridad de los países de Oriente Medio, incluido el Golfo".
"Debemos salvaguardar el orden internacional de posguerra", manifestó, pero —en una declaración que podría considerarse contradictoria— señaló que el mundo debería "rechazar la mentalidad de la Guerra Fría y bloquear la confrontación".
Han también habló de empoderar al Sur Global, un término utilizado para las naciones emergentes y con dificultades económicas —muchas de las cuales se encuentran por debajo del ecuador. Algunos países más grandes se han posicionado en los últimos años como líderes del Sur Global, entre ellos China e India.

