Washington, Estados Unidos, 7 de agosto. Una corte de apelaciones dictaminó que el gobierno del presidente Donald Trump debe detener la construcción de su salón de baile de 400 millones de dólares en la Casa Blanca sin la aprobación del Congreso.
Trump no tiene la autoridad individual para construir un salón de baile de ocho mil 400 metros cuadrados (90 mil pies cuadrados) en el lugar donde se levantaba el Ala Este de la Casa Blanca antes de que ordenara su demolición, según la decisión de un panel de tres jueces de la Corte de Apelaciones de Estados Unidos para el Circuito del Distrito de Columbia.
En una resolución con dos votos a favor y uno en contra, el tribunal dio la razón a defensores del patrimonio histórico que presentaron una demanda para frenar la construcción. Pero indicó que suspenderá la ejecución de su propio fallo durante dos semanas para permitir que el gobierno presente recurso ante la Corte Suprema.
"El hecho de si debe o no construirse un gran salón de baile corresponde decidirlo al Congreso y no es un asunto para que el Poder Ejecutivo actúe por cuenta propia", apuntó el fallo.
"Esta resolución no tiene absolutamente nada que ver con si el salón de baile propuesto es deseable o no, como cuestión de política pública", indicó el dictamen. "Este fallo ni siquiera significa necesariamente que los demandados no puedan, en última instancia, construir el salón de baile".
"Lo que sí significa (...) es que los demandados no pueden hacerlo durante el proceso judicial acelerado del tribunal de distrito sin obtener la autorización del Congreso, como exigen la Constitución y las leyes", apuntó.
El panel ratificó una orden del 16 de abril del juez federal de distrito Richard Leon para que el gobierno detuviera las obras del salón de baile en superficie. Leon, quien fue nominado por el presidente republicano George W. Bush, permitió que continuaran los trabajos bajo tierra, en un búnker y otras "instalaciones de seguridad nacional" proyectadas en el lugar.
El presidente republicano arremetió contra la decisión de Leon en redes sociales, tachándolo de ser un juez "que odia a Trump" y diciendo que "se ha esforzado en socavar la Seguridad Nacional, y en asegurarse de que este Gran Regalo para Estados Unidos se retrase, o no se construya".
El caso en la corte de apelaciones fue asignado a las juezas Patricia Millett y Neomi Rao, y al juez Bradley Garcia, que fueron nominados para cargo por Barack Obama, Trump y Joe Biden, respectivamente. Tanto Millett como Garcia respaldaron la decisión, mientras que Rao se opuso.
La Fundación Nacional para la Conservación Histórica presentó la demanda para impugnar el proyecto en diciembre de 2025, una semana después de que la Casa Blanca terminara de demoler el Ala Este para dar cabida a un salón de baile que Trump indicó que tendría capacidad para 999 personas.

