Washington, Estados Unidos, 15 de julio. Decenas de personas retenidas en una extensa instalación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Texas afirman que fueron golpeadas por guardias o que presenciaron cómo golpeaban a otras, según un informe emitido por activistas legales y de derechos humanos.
El informe de 84 páginas, publicado conjuntamente por Human Rights Watch y la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), también señala que hombres y mujeres retenidos en Camp East Montana, ubicado en la base militar Fort Bliss en El Paso, relataron que se les negó atención médica, que fueron obligados a vivir en condiciones inmundas y que se les dio comida incomible. Los detenidos también indicaron que se les impidió comunicarse con sus abogados o familiares.
De los 71 detenidos contactados durante un periodo de cinco meses, 64 —aproximadamente el 90% de los entrevistados— indicaron que habían sido agredidos personalmente por el personal o que habían visto a otros sufrir abusos físicos, de acuerdo con el informe.
"El Camp East Montana del ICE es un desastre de derechos humanos", declaró Angélica César, investigadora asociada de Human Rights Watch y la ACLU y una de las principales investigadoras del informe. "El gobierno de Estados Unidos debería cerrarlo, realizar investigaciones independientes sobre todos los abusos y muertes bajo custodia, y poner fin a las deportaciones masivas y a la detención migratoria obligatoria".
Según el informe, los detenidos describieron condiciones de vida degradantes e inhumanas que incluían baños cubiertos de heces, unidades habitacionales inundadas y falta de acceso a jabón u otros suministros básicos de higiene.
También informaron que permanecieron encerrados durante semanas sin acceso significativo a recreación, luz solar o aire fresco. Recibían comida en mal estado y horarios de comida irregulares, con demoras de hasta 12 horas entre comidas.
El Departamento de Seguridad Nacional, que incluye al ICE, no ha respondido a una solicitud de comentarios.

