EFECTOS ECONÓMICOS DEL ACUERDO DE PAZ UE-IRÁN

“Es una oportunidad histórica para impedir que Irán adquiera cualquier arma nuclear”.

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Internacional
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El acuerdo de paz entre Irán y EU no implica solo una guerra menos sino el reordenamiento de las finanzas internacionales y otra oportunidad para la estabilidad.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo de Irán, Masoud Pezeshkian, sellaron de forma electrónica un Memorándum de Entendimiento para poner fin a las hostilidades y organizar un plan de paz estratégico para Oriente Medio.

El cese del conflicto armado configura una serie de beneficios globales que, de acuerdo con analistas geopolíticos, garantizarán el libre tránsito internacional por el estrecho de Ormuz —por donde transita 20% del petróleo global—, una ruta marítima vital para el transporte mundial de crudo y gas natural, con lo que iniciará la estabilización de los mercados energéticos y se pondrá freno a una crisis inflacionaria generalizada.

Al concluir las hostilidades, dicen expertos internacionalistas, la pacificación permitirá la reapertura de rutas comerciales y se evitarán mayores afectaciones en los precios de los combustibles, beneficiando a las cadenas de suministro y mitigando un impacto negativo en la economía mundial, permitiendo que el comercio global y las pequeñas empresas operen en un entorno con menor volatilidad financiera.

El acuerdo, que incluye un fondo privado de 300 mil millones de dólares para aliviar los daños que causó la guerra —más de la mitad de esos recursos ya cuenta con compromisos financieros de inversionistas internacionales y ni un dólar provendrá de Estados Unidos—, convierte esta iniciativa en una de las más ambiciosas de los últimos años para toda la región de Medio Oriente.

Otro beneficio calculado por los expertos es que se evitarán graves daños ambientales y a la infraestructura energética que una escalada bélica a gran escala habría provocado en la región.

Además, Washington aceptó liberar 25 mil millones de dólares en activos iraníes congelados y se suspenderán temporalmente las sanciones petroleras impuestas por la Casa Blanca, permitiendo a Irán reanudar formalmente la venta de crudo.

El memorándum otorga un plazo considerable para negociar el futuro del programa atómico y las reservas de uranio enriquecido de Irán, comprometiéndose Teherán a no desarrollar armas nucleares, algo vital para los resolutivos y que desde el inicio originó el conflicto armado.

Así se desactiva una guerra que costaba miles de millones de dólares diarios y tenía el potencial de escalar hasta involucrar a diversas naciones y destruir amplias zonas de Medio Oriente, mejorando la seguridad internacional y reduciendo la incertidumbre en los mercados del mundo.

Guerra

El 28 de febrero comenzó el bombardeo a Irán por parte de Estados Unidos con su Operación Furia Épica y de Israel con su Operación León Rugiente.

De inmediato se confirmó la muerte del líder supremo de Irán, Alí Jamenei, y Masoud Pezeshkian tuvo que asumir como líder interino.

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El gobierno de Trump justificó los ataques señalando amenazas inminentes, alegando que Irán desarrollaba misiles balísticos capaces de alcanzar suelo estadunidense y buscando frenar definitivamente su programa nuclear.

Los ataques estadunidenses e israelíes se produjeron sorpresivamente, mientras Washington y Teherán mantenían negociaciones diplomáticas en curso sobre el futuro nuclear iraní.

Para principios de marzo, en represalia, Irán lanzó misiles y drones contra Israel y bases militares estadunidenses en países del Golfo Pérsico, además de llevar a cabo operaciones para cerrar el estrecho de Ormuz y atacar instalaciones energéticas.

Así, el régimen iraní anunció formalmente el “cierre total” de la vía marítima el 2 de marzo, luego de los ataques aéreos perpetrados por Estados Unidos e Israel, mientras que Trump anunció de manera oficial un bloqueo naval propio el domingo 12 de abril, ordenando a la Armada de Estados Unidos interceptar buques vinculados a los puertos de Irán, tras romperse los diálogos diplomáticos en Islamabad, capital de Pakistán.

Durante los últimos 110 días de conflicto armado, autoridades iraníes reportaron más de tres mil 300 muertos y decenas de miles de heridos debido a los bombardeos masivos de la operación estadunidense.

En Líbano, en tanto, ataques e incursiones terrestres israelíes causaron más de tres mil 700 muertos y desplazaron a más de un millón de personas.

Respecto de las bajas para Estados Unidos, el Pentágono reconoció oficialmente al menos 15 militares muertos y 543 heridos.

Y después de aproximadamente cuatro meses de conflicto ambos países alcanzaron un acuerdo de paz.

Memorándum

El trascendental pacto fue suscrito formalmente por Trump, de manera digital, el miércoles 17 de junio en el Palacio de Versalles, en el marco de la Cumbre del Grupo de los Siete (G7) en Francia, mientras que el mandatario iraní, Masoud Pezeshkian, lo firmó a distancia también de manera electrónica.

Según el Memorándum de Entendimiento se prevé un alto el fuego entre ambos países, la reapertura del estrecho de Ormuz, apoyo financiero para Teherán y el compromiso iraní de no desarrollar armas nucleares.

Los puntos resolutivos del documento son 14, los cuales despliegan los planteamientos de negociación entre la Casa Blanca y el gobierno de Teherán para finiquitar meses de conflicto armado.

El primer planteamiento describe que “Irán y Estados Unidos, junto con sus aliados en la guerra actual, declaran el cese inmediato y permanente de la guerra en todos los frentes, incluido Líbano, y se comprometen a no emprender acciones hostiles entre sí y a abstenerse de amenazar o usar la fuerza mutuamente. El acuerdo final confirmará las disposiciones de este y los demás artículos”.

Un segundo acuerdo es que “Irán y Estados Unidos se comprometen a respetar la soberanía e integridad territorial del otro, y a abstenerse de interferir en los asuntos internos del otro”.

La República Islámica de Irán y Estados Unidos —como tercer arreglo— se comprometen a negociar y alcanzar un acuerdo final en un plazo máximo de 60 días, prorrogable por mutuo acuerdo.

Inmediatamente después de la firma del documento Estados Unidos deberá levantar el bloqueo naval y evitará cualquier interferencia u obstrucción contra Irán; y deberá restablecer el tráfico marítimo a su plena capacidad en un plazo máximo de 30 días.

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“El tráfico de buques será proporcional al volumen de tráfico previo a la guerra por parte de Irán. Estados Unidos también se compromete a retirar sus fuerzas de las zonas circundantes en un plazo de 30 días a partir de la firma del acuerdo final”, expone el cuarto acuerdo.

Luego de la firma del memorando, y como un quinto punto de concordancia, Irán deberá adoptar de inmediato medidas para garantizar que el movimiento de buques mercantes desde el Golfo Pérsico al Mar de Omán y viceversa se reanude en un plazo de 30 días hasta alcanzar el volumen anterior a la guerra, teniendo en cuenta la necesidad de eliminar los obstáculos técnicos y la neutralización de las minas por parte de Irán.

En el sexto punto, “Estados Unidos se compromete junto con sus socios regionales, a elaborar un plan integral, acordado por ambas partes, para la rehabilitación y el desarrollo económico de Irán, garantizando una financiación de al menos 300 mil millones de dólares”.

En el séptimo resolutivo, la Unión Americana se compromete a poner fin a todo tipo de sanciones actualmente impuestas a Irán, incluidas las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) y de la Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

Por su parte, en la octava disposición Irán reitera que jamás producirá armas nucleares. “Irán y Estados Unidos han acordado que el destino del material enriquecido y el de todas las demás cuestiones nucleares mutuamente acordadas, incluidas las necesidades nucleares de Irán, se abordarán adecuadamente en un acuerdo final”.

En el noveno apartado acuerdan que Irán mantendrá el statu quo en su programa nuclear y su contraparte no impondrá nuevas sanciones ni reforzará sus fuerzas en la región.

También, como décimo acuerdo, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos expedirá exenciones para las exportaciones de petróleo crudo iraní, productos petroquímicos y sus derivados, además de servicios relacionados con las transacciones bancarias, seguros, transporte y similares.

En el undécimo planteamiento se expone que los fondos y activos congelados o restringidos de Irán serán liberados y puestos a su plena disposición. “Estos fondos, ya sea que se encuentren en la cuenta principal o hayan sido transferidos, se utilizarán para el pago final al beneficiario que determine el Banco Central de la República Islámica de Irán y estarán plenamente disponibles para su uso”.

El duodécimo resolutivo establece que ambas naciones acuerdan un mecanismo de implementación para supervisar la correcta aplicación del acuerdo y el compromiso futuro con el mismo.

Luego de la firma —como ya ocurrió—, el décimo tercero postulado dice que “una vez recibidas garantías sobre el inicio de la aplicación de los artículos 4, 5, 10 y 11 y la aplicación continua de estas medidas, Irán y Estados Unidos entablarán negociaciones para un acuerdo final únicamente con respecto de los artículos restantes”.

Finalmente, el acuerdo conclusivo será aprobado mediante una resolución vinculante del Consejo de Seguridad de la ONU, según establece el acuerdo décimo cuarto.

Posiciones

El presidente Donald Trump calificó este acuerdo preliminar de paz con Irán como un éxito diplomático e histórico que “podría ser el comienzo de una paz larga y hermosa”.

Afirmó que este pacto “evita una depresión económica mundial al estabilizar los mercados energéticos” y diversas bolsas de valores alcanzaron máximos históricos.

Puntualizó que el documento actual de 14 puntos es un protocolo de entendimiento para abrir un proceso de negociación.

Trump advirtió que si el país islámico incumple los compromisos pactados, Estados Unidos volverá a “lanzar bombas justo en medio de sus cabezas”.

Respecto del dinero retenido a Irán, el mandatario estadunidense indicó que “es su dinero; lo congelamos en un momento dado; si no se lo devolvemos, nadie volverá a invertir en el dólar”.

Calificó de falsas las versiones de que Estados Unidos pagará directamente los 300 mil millones de dólares para la reconstrucción de Irán, asegurando que su país “no pondrá ni diez centavos de los contribuyentes” estadunidenses.

Cabe señalar que el segundo paso de negociaciones lo llevará el vicepresidente norteamericano James David Vance, quien liderará la siguiente fase. Al respecto, Trump dijo: “Si funciona, me llevaré el mérito; si no funciona, culparé a JD”.

Por su parte, el gobierno iraní advirtió que vigilará de cerca que Estados Unidos cumpla sus compromisos de forma estricta y si Washington elude sus obligaciones Teherán congelará su aplicación.

Mohammad Bagher Qalibaf, presidente del Parlamento y figura clave de Irán en las negociaciones, aclaró que no enviará sus reservas de uranio altamente enriquecido al extranjero; en su lugar, según lo pactado, aceptó diluir o reducir la pureza de dicho material directamente dentro de su propio territorio bajo la estricta vigilancia del OIEA.

Aunque se acordó desbloquear y garantizar el paso marítimo comercial de forma gratuita durante los primeros 60 días, recalcó que la vía comercial no volverá a las condiciones previas a la guerra y que planea establecer tarifas por “servicios de tránsito marítimo en el futuro”.

Finalmente, las autoridades de Teherán señalaron que la Casa Blanca tiene la responsabilidad política y militar de obligar a Israel a respetar el cese definitivo de las hostilidades y los acuerdos de no agresión en todos los frentes incluyendo el sur de Líbano.

Beneplácito

Luego de la firma de este protocolo diversos líderes mundiales observaron con beneplácito este paso para la paz en la región y para el mundo con beneficios sociales, económicos y comerciales.

Durante la Cumbre del G7 en Francia los líderes de las siete economías más importantes del mundo expresaron su apoyo al acuerdo provisional que logró Trump con Irán para reabrir el estrecho de Ormuz.

En una declaración conjunta, los líderes del G7 calificaron el acuerdo como “una oportunidad histórica para impedir que Irán adquiera cualquier arma nuclear y para abordar las amenazas relacionadas con sus actividades regionales y balísticas. Estamos listos para contribuir a su implementación”.

A su vez, por separado, el Papa León XIV expresó su deseo de que el acuerdo sea una solución definitiva para terminar el conflicto. “Gracias a Dios, espero que sea realmente una solución, que la guerra haya terminado de verdad y que podamos avanzar por el bien de todos”, expuso.

León XIV extendió su llamado a la eliminación de las armas nucleares, junto con la búsqueda de soluciones a los problemas económicos y sociales generados por el conflicto.

El secretario general de la ONU, António Guterres, celebró en tanto con entusiasmo el acuerdo de paz inicial, calificándolo como un “paso fundamental hacia la resolución pacífica del conflicto”.

Guterres felicitó calurosamente a los gobiernos de Washington y Teherán por acordar un alto el fuego inmediato y permanente, la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz y el establecimiento de un marco sólido para futuras negociaciones.

Subrayó que el acuerdo aliviará los devastadores impactos económicos y de suministro mundiales que provocó el conflicto y el posterior cierre de Ormuz desde que iniciaron los combates en febrero.

Reiteró el total compromiso y disposición de la ONU para apoyar a las partes en la implementación del acuerdo y en la consecución de una estabilidad integral en Oriente Medio.

El presidente del Banco Mundial (BM), Ajay Banga, destacó que el acuerdo y cese de hostilidades es un paso positivo, pero advirtió que sus consecuencias económicas se mantendrán por varios meses.

Dijo que pese a la reapertura de rutas clave como el estrecho de Ormuz, tomará meses normalizar por completo los flujos comerciales y energéticos.

Para ayudar a las economías emergentes y a los países más vulnerables a sortear esta crisis, Banga anunció que la institución ha preparado una bolsa de apoyo de hasta 100 mil millones de dólares.

Así, para los expertos, la estabilidad de los mercados globales dependerá cada vez más de la evolución del escenario geopolítico en Medio Oriente, particularmente por el impacto potencial que podría tener sobre los precios de la energía, la inflación internacional y las expectativas de crecimiento económico.

Beneficios macroeconómicos clave

  • Estabilización de los mercados energéticos La reapertura del estrecho de Ormuz garantiza el flujo de petróleo crudo, disminuyendo la presión sobre las cadenas de suministro globales y provocando un descenso inmediato en los precios internacionales del combustible. 
  • Levantamiento de bloqueos y sanciones El pacto estipula el fin del bloqueo portuario y naval, además de un calendario para terminar con las sanciones unilaterales y globales sobre el petróleo iraní, normalizando su participación en el comercio internacional.
  • Reconstrucción económica El acuerdo prevé una inyección de al menos 300 mil millones de dólares para la rehabilitación y desarrollo de Irán, junto con la liberación de al menos 25 mil millones de dólares en activos iraníes que se encontraban previamente congelados en el extranjero. 
  • Garantía del tránsito comercial global Al asegurar que el estrecho de Ormuz (por donde transita una quinta parte del crudo mundial) permanezca abierto sin peaje y sin obstrucciones, el comercio marítimo internacional evita el shock económico que amenazaba con empujar al mundo a una recesión.
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