Washington, EU, 12 de junio de 2026.- La formación del fenómeno climático El Niño ya es una realidad y especialistas advierten que podría convertirse en uno de los eventos más intensos registrados en las últimas décadas, con efectos que se sentirían en distintas regiones del planeta a través de olas de calor, sequías, inundaciones e incendios forestales.
La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) confirmó oficialmente el desarrollo de este patrón climático, caracterizado por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial. Según sus proyecciones, existe una alta probabilidad de que alcance niveles comparables o incluso superiores a los observados durante el histórico episodio de 1997.
Los científicos señalan que este fenómeno se produce en un contexto de calentamiento global impulsado por las emisiones de gases de efecto invernadero, lo que podría potenciar aún más sus efectos sobre el clima mundial. El aumento de la temperatura oceánica aporta energía adicional a la atmósfera y favorece la aparición de fenómenos meteorológicos extremos.
Las consecuencias de El Niño varían de una región a otra. Mientras algunas zonas podrían beneficiarse con mayores precipitaciones, otras enfrentarían condiciones más severas de sequía, calor extremo o lluvias torrenciales. En América del Sur suelen registrarse inundaciones y temperaturas superiores a lo normal, mientras que Australia enfrenta un mayor riesgo de incendios forestales y escasez de agua.
Los expertos también anticipan cambios en la actividad ciclónica. Generalmente, El Niño reduce la formación de huracanes en el Atlántico y aumenta la actividad en el Pacífico, modificando los patrones habituales de riesgo para diversas comunidades costeras.
La preocupación de la comunidad científica radica en que las señales observadas durante los últimos meses muestran una evolución particularmente rápida del fenómeno. Investigadores de distintas instituciones coinciden en que las condiciones actuales podrían favorecer un episodio de gran magnitud y larga duración.
Ante este escenario, especialistas y organismos internacionales llaman a fortalecer las medidas de preparación y adaptación, ya que los efectos de El Niño podrían repercutir no sólo en los sistemas naturales, sino también en sectores como la agricultura, la economía, la seguridad alimentaria y la salud pública en diversas regiones del mundo.

