¿Pueden las dos grandes potencias de nuestros días afrontar juntas los desafíos globales y proporcionar más estabilidad al mundo?
Fue un nuevo encuentro entre los líderes de las dos potencias hegemónicas del momento: el presidente chino, Xi Jinping, pidió a su homólogo estadunidense más certeza en las relaciones bilaterales y ser socios, no rivales, mientras que Donald Trump demandó más apertura para las inversiones norteamericanas.
El presidente estadunidense no escatimó elogios para el mandatario chino, a quien destacó como un gran líder: “Es un honor estar aquí y ser tu amigo”.
De hecho, invitó a Xi para el próximo 24 de septiembre a un viaje oficial en Estados Unidos.
Trump fue recibido con todos los máximos honores: alfombra roja; salvas de cañón; guardia de honor y niños ondeando ambas banderas.
Los dos líderes posaron juntos antes de ingresar al Gran Salón del Pueblo para comenzar con el encuentro bilateral.
Los temas abordados en día y medio de agenda fueron delicados: desde el comercio y las sanciones; la geopolítica; la venta de armas a Taiwán, así como las tierras raras y la Inteligencia Artificial (IA).
Socios
Trump viajó a China en visita de Estado por última vez en 2017, cuando el clima bilateral ya estaba desbordado por las tensiones comerciales.
Y en este reciente viaje oficial del presidente estadunidense, del 13 al 15 de mayo, las tensiones comerciales siguen siendo crecientes y los grandes temas geopolíticos son una brecha que ahonda la equidistante visión estratégica de Washington versus Beijing: todo los separa y nada los acerca, comenzando por la guerra en Irán.
En el marco de los eventos realizados para la recepción del presidente Trump y la amplia delegación de políticos y empresarios que lo acompañaron, el mandatario chino declaró que “Estados Unidos y China deberían ser socios, no rivales”.
Además, Xi señaló que tanto él como Trump han mantenido las relaciones chinoestadunidenses en general estables: “Hoy el presidente Trump y yo mantuvimos intercambios en profundidad sobre las relaciones China-Estados Unidos y las dinámicas internacionales y regionales. Ambos creemos que la relación China-Estados Unidos es la relación bilateral más importante del mundo. Debemos hacer que funcione y nunca estropearlo”.
El mandatario chino, de 72 años, reivindicó que ambas naciones deben beneficiarse de la cooperación y no perder con la confrontación.
También remarcó un asunto bastante delicado y que atañe a la identidad nacional: el presidente Xi afirmó que Taiwán es el asunto más importante en las relaciones China-Estados Unidos e incluso advirtió que si se gestiona mal los dos países chocarán o incluso entrarán en conflicto, empujando toda la relación bilateral a un lugar muy peligroso.
Tanto Beijing como Washington acordaron establecer una relación estratégica constructiva y estable como nuevo marco para mejorar las relaciones bilaterales.
Apertura
A su vez, el mandatario norteamericano, de 78 años, reiteró sonriente una y otra vez: “Vamos a tener un futuro fantástico juntos. Tengo mucho respeto por China y por el trabajo que has hecho; eres un gran líder, se lo digo a todos, eres un gran líder. A veces a la gente no le gusta que lo diga, pero lo digo igualmente porque es verdad. Solo digo la verdad”.
En materia de comercio, los equipos económicos y comerciales de EU y China alcanzaron un resultado global equilibrado y positivo, a tal punto, que Xi Jinping destacó que están dispuestos a abrirse más hacia el exterior. “Las empresas estadunidenses disfrutarán de perspectivas aún más prometedoras en China”.
Sin embargo, no hay hasta el momento ese gran acuerdo de libre comercio que Trump pensaba llevarse apalabrado a Washington. Aunque la Casa Blanca ha dado como exitoso el viaje: “Se ha hablado incluso de acabar con el flujo de precursores de fentanilo hacia Estados Unidos”.
Compromisos sectoriales
Trump, quien es un hombre de negocios, no dudó en agradecer la espléndida recepción que el gobierno de Xi ofreció bajo un clima distendido, en el que se mostró el orden, respeto y disciplina imperantes en el gigante asiático.
El mandatario norteamericano quedó impresionado por las decenas de niños que al unísono saludaban con las banderas de ambos países, en una muestra de magnífica precisión.
“Estamos teniendo conversaciones y reuniones extremadamente positivas y productivas con la delegación china antes; y esta noche es otra oportunidad muy apreciada para debatir entre amigos algunos de los temas que tratamos”, dijo a la prensa.
De camino hacia el Gran Palacio del Pueblo para una exquisita recepción bilateral en la que fue agasajada toda la delegación que acompañaba al mandatario norteamericano, Trump se dejó ver con sus dos hombres más cercanos: Pete Hegseth, titular del Pentágono, y Marco Rubio, secretario de Estado. A unos pasos más atrás, Scott Bessent, secretario del Tesoro.
En este viaje Trump quiso arrancarle a Xi una serie de compromisos con inversiones millonarias favorables para la Unión Americana. Uno fundamental en el renglón del comercio: que China compre más productos agrícolas y cárnicos norteamericanos.
China es el principal consumidor de soya del mundo e importa 60% de la producción de este cultivo. En 2025 las importaciones de soya chinas subieron 16%, hasta los 112 millones de toneladas; la mayoría importadas de América del Sur.
Capitales
Además, con Trump viajó a China una batería de 17 magnates: desde los dueños de multinacionales del sector de la tecnología hasta del sector aeroespacial.
A los estadunidenses les interesa mejorar su posición negociadora con China; reducir su déficit comercial; y lograr accesos preferenciales en tierras raras y, primordialmente, en IA.
Las intenciones siempre han sido completamente claras. El Air Force One se convirtió por unas horas en el avión que transportaba a los magnates que mueven a buena parte del mundo, con Elon Musk a la cabeza.
El dueño de Tesla y SpaceX mantiene un pulso con China en el renglón de los autos eléctricos y es una figura bastante respetada en el gigante asiático. De hecho, desde 2018 Musk logró que Tesla sea el primer fabricante extranjero autorizado para establecer una fábrica en China sin tener al gobierno como socio o bien a otro fabricante local como partner.
También viajó con Trump el magnate Tim Cook, quien dejará pronto de dirigir Apple y está muy interesado en tierras raras. Precisamente China posee aproximadamente 44 millones de toneladas métricas de tierras raras, lo que representa alrededor de 50% de las reservas mundiales de este recurso.
Igualmente fue muy destacada la presencia del CEO de Nvidia, Jensen Huang, bastante interesado en chips, tierras raras y en vender para empresas chinas.
De hecho, previo al viaje y como muestra de distensión, el Departamento de Comercio de EU dio a conocer que autorizó a Nvidia vender su chip H200 para IA a diez empresas chinas, entre las que se encuentran Lenovo y Foxconn.
Por cierto, Huang y Musk fueron los empresarios más solicitados para realizarse fotografías y selfies. También acapararon la atención de las cámaras de televisión.
Huang nació en Taiwán, pero muy pequeño emigró junto con su familia a EU y es el fundador y dueño de Nvidia, considerado el gigante de los chips. En la actualidad tiene un valor de capitalización bursátil de 5.5 billones de dólares.
Por cierto, entre los negocios que Trump ha procurado que sean facilitados en este viaje figura la venta de aviones Boeing: el empresario Robert Kelly Ortberg, CEO de Boeing, estuvo en Beijing interesado en abrirle camino a sus aeronaves.
Hace un mes Ortberg declaró a varios medios norteamericanos, como Fox Business, que esperaba que el presidente Trump incluyese una venta millonaria de aviones Boeing en su acuerdo con China. “No voy a darles el número de aviones, pero es un número enorme”.
El fabricante viene de conseguir un contrato por ocho mil 600 millones de dólares para construir cazas para la Fuerza Aérea Israelí; el acuerdo que Boeing quiere con China es para venderle aviones Boeing 737 Max, un volumen de 500 aviones, y 100 Boeing 787 Dreamliner y 777X de fuselaje ancho.
Pompa y circunstancia
Como se indicó, la última vez que estuvo Trump en China fue en 2017; y este reencuentro acontece con una aldea global que desde aquel entonces ha visto pasar una pandemia; la invasión de Rusia a Ucrania; la captura ordenada por Trump del dictador venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Rodriguez, en Caracas; y la actual guerra con Irán, que ya ha provocado la mayor disrupción en los energéticos de los últimos años.
Así es que nueve años después el mundo no está mejor y las tensiones geopolíticas son crecientes: mientras Washington aplica su eterna política del palo y la zanahoria, China se decanta por el soft power y la diplomacia de las inversiones mediante la Nueva Ruta de la Seda.
Son dos visiones completamente distintas de la forma en cómo relacionarse con el resto del mundo.
Xi Jinping llegó a citar como un dilema para la diplomacia de ambos países esa forma de relacionarse tan distinta. “El mundo ha llegado a una nueva encrucijada. ¿Podrán China y Estados Unidos superar la trampa de Tucídides? ¿Podemos afrontar juntos los desafíos globales y proporcionar más estabilidad al mundo?”, destacó.
A Trump, quien parecía eclipsado por tanta magnificencia y honores, se le vio más sonriente de la cuenta e inusualmente contenido y moderado.
Es más, solo se deshizo en agradecimientos y palabras cariñosas en las que en más de una ocasión habló de Xi en términos de “su amigo”. Una relación que desde luego está a años luz de la que el líder chino mantiene con el presidente de Rusia, Vladimir Putin.
“Hemos tenido una relación fantástica, nos hemos llevado bien, cuando hubo dificultades, lo solucionamos. Te llamaba, y tú me llamabas a mí y siempre que teníamos un problema, la gente no lo sabía, cuando teníamos un problema lo resolvíamos muy rápido”, afirmó Trump.
En el convite en el Palacio del Pueblo el mandatario estadunidense dijo a los presentes que había viajado con él una delegación con los mejores empresarios del mundo, los más grandes y potentes. “Hoy están aquí para rendirte homenaje a ti y a China”.
De hecho, se filtró a la prensa europea que los empresarios Musk, Cook y Huang sostuvieron una serie de reuniones tanto con funcionarios de primer nivel del gobierno de Xi Jinping como con empresarios chinos en búsqueda de alianzas y expansión de negocios.
El China Daily destacó que a Musk, en especial, se le había visto relajado y sonriente. Algunos periodistas norteamericanos recogieron diversas palabras del magnate en las que indicó que las reuniones estaban siendo muy exitosas.
Las delegaciones también abordaron cuestiones geopolíticas como Taiwán e Irán. El presidente Trump llegó a decir que tanto él como Xi estaban de acuerdo en que Irán no debía hacerse con la bomba nuclear.
Aunque para China, de acuerdo con The Associated Press, el punto más delicado y casi una línea roja tiene que ver con Taiwán, razón por la que el mandatario chino fue lo primero en abordar en su mensaje. Es prácticamente lo único que le importa.
El séquito de Trump en China
Funcionarios de la Casa Blanca
Marco Rubio, secretario de Estado.
Pete Hegseth, secretario de Defensa.
Scott Bessent, secretario del Tesoro.
Líderes empresariales
Tim Cook. Apple
Larry Fink. BlackRock.
Stephen Schwarzman. Blackstone.
Kelly Ortberg. Boeing.
Brian Sikes. Cargill.
Jane Fraser. Citi.
Jim Anderson. Coherent.
Larry Culp. GE Aerospace.
David Solomon. Goldman Sachs.
Jacob Thaysen. Illumina.
Michael Miebach. Mastercard.
Dina Powell McCormick. Meta.
Sanjay Mehrotra. Micron.
Jensen Huang. Nvidia.
Cristiano Amon. Qualcomm.
Elon Musk. Tesla.
Ryan McInerney. Visa.
Fuente: The New York Times
Frente a frente
Estados Unidos China
PIB 2025 2.1% 5.0%
PIB 2026 2.3% 4.4%
Inflación 2025 2.7% 0.8%
Población 341.8 millones Mil 404.9 millones
Comercio 2025 3.4 billones de dólares 3.87 billones de dólares
Comercio bilateral Déficit de 700.45 millones Superávit de 1.2 billones
Fuente: Elaboración propia con datos del BM y el FMI

