Peshawar, Pakistán, 19 de septiembre. Las fuerzas de seguridad de Pakistán pusieron fin a un enfrentamiento con insurgentes atrincherados dentro de un complejo policial en el noroeste de ese país, indicaron las autoridades. El incidente había comenzado en la víspera después de que un suicida embistiera un vehículo cargado de explosivos contra una mezquita y hombres armados irrumpieran en las instalaciones causando 21 fallecidos y 103 heridos.
El ataque coordinado ocurrió en un complejo en Kohat, en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, en la frontera con Afganistán. Muchas de las víctimas eran agentes de policía y fieles que asistían al rezo de ayer viernes en la mezquita.
Varios insurgentes tomaron posiciones dentro del complejo y se produjo un tiroteo con las fuerzas de seguridad, explicó el funcionario policial Mohammad Sadiq. El complejo alberga una agencia de inteligencia de la policía, oficinas del departamento de lucha contra el terrorismo y viviendas de agentes de esa unidad que en los últimos años han llevado a cabo operaciones contra milicianos en toda la provincia.
Según Sadiq, la operación terminó después de 20 horas. Las fuerzas de seguridad registraban el complejo y las zonas cercanas, y se recuperaron los cuerpos de ocho atacantes, reportó la policía local. Residentes contaron que, antes del final del operativo, se escuchaban ráfagas de disparos dentro del complejo mientras llegaban refuerzos de seguridad.
Sadiq indicó que dos atacantes detonaron explosivos dentro del complejo esta mañana y que la policía había abatido, hasta el momento, a seis agresores, sin contar a los suicidas. No estaba claro si las nuevas explosiones causaron más muertos ni cuántos insurgentes quedaban en el recinto.
El atentado suicida de ayer derribó un muro exterior de las oficinas policiales y causó daños graves en la mezquita.
Ningún grupo se atribuyó la responsabilidad del asalto, pero es probable que las sospechas recaigan sobre el Talibán paquistaní, conocido formalmente como Tehrik-e-Taliban Pakistan o TTP, que en los últimos años han intensificado los ataques contra la policía y otras agencias de seguridad.

