UN G7 QUE SUEÑA CON LA PAZ

“A todos se les está cayendo la economía”.

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Internacional
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El mundo ha pagado la asonada bélica en Ormuz con una factura muy elevada: menor crecimiento y más inflación.

Al tranquilo balneario de lujo de Evian-les-Bains arribó el presidente de Estados Unidos presumiendo de arrodillar a Irán, ante las miradas atónitas de los otros líderes del Grupo de los Siete (G7) que ahí lo esperaban. “Yo soy el jefe”, reiteró en una de sus primeras alocuciones.

Aquí, en Europa, desde hace varias semanas había rumores de que posiblemente Donald Trump faltase a la cita anual del G7 si no lograba tranquilizar el contexto bélico con Irán.

Y parece mera coincidencia, pero Evian-les-Bains —cuyas aguas baña el Lago Lemán— está a solo 41 kilómetros de distancia de Ginebra, la ciudad elegida por Trump para que la firma de un memorando de entendimiento entre Irán y Estados Unidos.

Una firma programada para el viernes 19 de junio con presencia de delegaciones de Estados Unidos e Irán, pero a última hora la delegación iraní (no se fía de los norteamericanos) decidió no acudir a la cita. El documento lo firmó digitalmente.

Así es que el presidente estadunidense, quien ya llevaba el texto impreso, lo firmó de improviso la noche del 17 de junio durante la cena de lujo del G7, celebrada en el imponente Palacio de Versalles. Lo signó incluso antes de tomar el postre, sentado en la mesa de comensales y flanqueado, a su derecha, por el presidente galo, Emmanuel Macron, y a su izquierda por la primera dama francesa, Brigitte Macron.

El presidente de Francia, quien como anfitrión se ha visto todavía más diplomático de lo que es, trató de suavizar el terreno para evitar cualquier confrontación dialéctica con el republicano.

“Celebro este momento de unidad, con discusiones de calidad y cooperación real entre los líderes que nos hemos reunido hoy, tras meses de desacuerdos. Este G7 es objetivamente un éxito, porque nos ha permitido coordinarnos muy estrechamente para responder a crisis y trabajar en los grandes retos de nuestro tiempo”, recalcó Macron.

Para Trump, su operación bélica denominada Furia Épica contra Irán y en la que participó igualmente Israel, es exitosa porque según sus expectativas se logró minimizar una amenaza existencial contra Israel y un peligro constante para EU.

Al G7 no le quedó más que secundar al norteamericano y presentar un comunicado alentador sobre el acuerdo, respecto del cual todavía no sabe muy bien quién ha sido el interlocutor fiable por parte del régimen iraní.

“Celebramos el anuncio de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán, asegurado bajo el fuerte liderazgo del presidente Trump, con el apoyo de los países mediadores, que ofrece una oportunidad histórica para impedir que Irán adquiera cualquier arma nuclear y abordar las amenazas relacionadas con sus actividades regionales y balísticas. Apoyamos y estamos listos para contribuir a su implementación”, señaló el G7.

El documento también destacó: “Reafirmamos que el derecho de paso de tránsito sin restricciones ni peajes es la base del comercio internacional. Estamos de acuerdo en que la iniciativa multinacional, independiente y defensiva liderada por Francia y Reino Unido puede desempeñar un papel importante para facilitar la reanudación del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, protegiendo los buques mercantes, tranquilizando a los operadores navieros comerciales y apoyando la verificación de que todas las minas han sido eliminadas”.

Y en otra parte se remarca: “Apoyamos firmemente un acuerdo diplomático sólido e integral de seguimiento al memorando de entendimiento avalado por el presidente Trump, que puede traer paz y seguridad para todos en la región”.

Además, “subrayamos la necesidad de negociar con este fin para abordar las amenazas que plantea Irán en la región y más allá; y asegurar que nunca obtendrá un arma nuclear. Estamos de acuerdo en que dicha negociación se beneficiaría de las contribuciones de los socios regionales e internacionales relevantes, incluido el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Reafirmamos que Irán nunca obtendrá un arma nuclear”.

Economías afectadas

La asonada bélica, junto con las tensiones en el estrecho de Ormuz, ha durado tres meses y 18 días, hasta ahora, y el mundo ha pagado este nuevo conflicto con una factura muy elevada: menor crecimiento y más inflación.

En abril pasado el Fondo Monetario Internacional (FMI) habló de un panorama sombrío, destacando que la guerra en Medio Oriente oscurecía las perspectivas económicas globales.

El organismo internacional ponía además especial énfasis en cómo la situación en el estrecho de Ormuz estaba poniendo al mundo al borde de una gran crisis energética.

Entonces, el FMI barajó diversos escenarios: en el cortoplacista, es decir, una guerra de corta duración no superior a un cuatrimestre (que es al parecer el caso actual), el Producto Interno Bruto (PIB) mundial podría salvar la perspectiva de crecimiento de 3.1% (solo perdería cuatro décimas del PIB originalmente previsto, de 3.4%), siempre y cuando se corrija el choque de oferta energético, se reabra rápidamente Ormuz y comiencen a fluir casi 60 millones de barriles de petróleo atrapados en el Golfo Pérsico.

Aunque eso suceda, no puede obviarse que la inflación ha sufrido el golpe de un doble shock en los precios del petróleo y del gas; y la inflación general ronda de media 4.4 por ciento.

Europa llegó al G7 al borde de la recesión y con algunos países bordeando la estanflación.

Hasta Evian-les-Bains arribaron los líderes del otrora supuesto conglomerado más rico y poderoso del mundo; y a todos se les está cayendo la economía: tienen problemas de inflación, ninguno sabe cómo apagar la guerra de Ucrania y tampoco saben controlar los conflictos que se originan en la Casa Blanca.

El poder y la riqueza ya no están al completo en el G7 sino más bien en Asia, que sigue despuntando en tecnología y avanza en el terreno de la Inteligencia Artificial (IA).

De hecho, el G7 lleva tiempo atrapado en las fauces de la guerra: primero, con la invasión de Rusia a Ucrania en febrero de 2022; y luego con las aspiraciones de Estados Unidos de convertirse en el justiciero del mundo, secundando las ambiciones de otros países.

Este G7 ha olido a naftalina: solo quedan recuerdos de los años lustrosos. De aquellos en que Reino Unido era potencia; o bien Alemania era la locomotora económica de Europa. Hay mucha diatriba; pero poca acción.

Y demasiada ensoñación: el canciller alemán, Friedrich Merz, pretendió congratular a Trump y le obsequió una camiseta de la selección de futbol de Alemania con su apellido y el número 47 (porque es el presidente 47 de EU); y lo hizo intentando suavizar que Trump no cumpla con su amenaza de retirar parte de sus tropas de Alemania. Pero el gesto no le sirvió para nada.

La guerra que no cesa y se prolonga en Ucrania; la nueva asonada bélica en Irán y muchos otros frentes abiertos siguen arrastrando a las economías del G7 hacia la debacle.

De acuerdo con el FMI, en sus estimaciones más recientes, se observa cómo nuevamente la región asiática es la que muestra la mayor fortaleza para salir adelante de otro shock y son las economías avanzadas las que más debilidad muestran.

Para 2026 las economías avanzadas podrían tener un PIB promedio de 1.8%, donde los países europeos registrarían los crecimientos más castigados, incluso algunos rozando la recesión: la zona euro tiene una estimación de PIB de 1.1% y hay países como Alemania, Francia, Italia y Reino Unido que ni siquiera llegarían a crecer 1% este año.

En cambio, en Asia son China e India las que más resisten, a pesar de una nueva disrupción grave en el sentido del impacto energético y de que ambas economías son importadoras netas de gas y de hidrocarburos; las estimaciones del FMI anticipan un PIB de 6.5% para India y de 4.4% para China, aunque es verdad que ambas economías bajaron su ritmo de crecimiento en comparación con 2025; pero no tienen la situación de las economías europeas.

Paz para Ucrania

El presidente francés llevó de invitado al convite del G7 a su homólogo de Ucrania, Volodímir Zelenski. Europa quiere paz… Los europeos quieren certeza con Rusia y que cesen ya las hostilidades bélicas en Ucrania.

La guerra va camino de cumplir cinco años en febrero próximo y en esta ocasión Zelenski se ha abierto en banda para una reunión con el líder de Rusia, Vladimir Putin. De hecho, Macron llegó a plantear una cumbre por la paz en terreno norteamericano, en la que también estuvieran presentes algunos líderes europeos; sobre todo, la Unión Europea.

Trump se comprometió a hacer más a favor de convencer a Putin para aceptar ya un alto el fuego y sentarlo a negociar un acuerdo de paz, a cambio, eso sí, de que los europeos ayuden a EU a desminar el estrecho de Ormuz. Y es que, aunque han cesado los bombardeos, las aguas siguen minadas y los cargueros, buques y petroleros no pueden navegar con seguridad.

Para La Razón, el enviado a Francia, Carlos Herranz, describió el cónclave como un encuentro bastante favorable para Ucrania: “Zelenski llegó como invitado y se fue como ganador de la cumbre”.

Entre los acuerdos que el mandatario ucraniano logró arrebatar a los líderes del G7 figuran otras sanciones más contra el petróleo ruso, porque la finalidad es seguir debilitando a la economía rusa.

Hay otros compromisos que Herranz abordó: 1) Reino Unido ampliará las sanciones a la flota fantasma rusa que transporta petróleo y gas, algo a lo que también se ha sumado Canadá; 2) los líderes europeos del G7 y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ratificaron su voluntad de redoblar sus apoyos a Ucrania en un momento en el que ya son el principal sustento financiero y militar de Kiev.

“Los líderes también se comprometieron a aumentar la entrega de capacidades de defensa aérea, nuevos sistemas, interceptores y capacidades de largo alcance para Ucrania”.

Otro de los puntos estratégicos a los que llegó en conclusión el G7 (formado por Reino Unido, Francia, Italia, Japón, Estados Unidos, Alemania y Canadá) es que Europa debe ser menos complaciente con China; y, en cambio, incrementar sus compras a EU y abrirse a más inversiones norteamericanas.

“En la declaración conjunta se ha fijado el objetivo de reducir la dependencia hacia China en materia de tierras raras por debajo de 60% para 2030”.

Por cierto, el mandatario norteamericano sigue insistiendo en que retorne Rusia a la mesa del G7, algo que agradece el propio Putin, siempre ávido de protagonismo.

El de 2013 fue el último cónclave del G7 al que Rusia asistió, representada por Vladimir Putin, y es que al año siguiente aconteció la anexión de la península de Crimea, territorio de Ucrania. Los miembros del G7 decidieron vetar a Rusia desde entonces…

Por lo pronto, el panorama no parece que cambiará rápidamente.

Acuerdo EU-Irán

Algunos puntos de interés que destacan dentro de los 14 puntos incluidos en el Memorando de Entendimiento firmado por EU e Irán el pasado 17 de junio:

Estados Unidos e Irán declaran la terminación inmediata y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluido Líbano, y se comprometen a partir de ahora a no iniciar ninguna guerra ni operación militar entre sí; y a abstenerse de la amenaza o el uso de la fuerza entre sí y garantizar la integridad territorial y la soberanía de Líbano.

El acuerdo final confirmará la finalización permanente de la guerra en todos los frentes, incluyendo a Líbano, y otras disposiciones de este párrafo.

Estados Unidos e Irán se comprometen a respetar la soberanía e integridad territorial de cada uno y a abstenerse de interferir en los asuntos internos del otro.

Irán y Estados Unidos se comprometen a negociar y lograr el acuerdo final en un plazo máximo de 60 días, prorrogables con consentimiento mutuo.

Inmediatamente después de la firma comenzará la eliminación del bloqueo naval y cualquier disturbio o bien impedimento contra Irán. Durante este periodo, el tráfico de buques será proporcional al número de tráfico previo a la guerra.

Estados Unidos se compromete con socios regionales a desarrollar un plan definitivo y mutuamente acordado con al menos 300 mil millones de dólares para la reconstrucción y el desarrollo económico de Irán.

Estados Unidos se compromete a poner fin a todo tipo de sanciones contra Irán, incluidas las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas; las resoluciones de la Junta de Gobernadores del OIEA y todas las sanciones unilaterales estadunidenses, primarias y secundarias, en un calendario acordado como parte del acuerdo final.

Irán reafirma que no adquirirá ni desarrollará armas nucleares. Estados Unidos e Irán resolverán la disposición del material enriquecido almacenado conforme a un mecanismo que se acordará mutuamente y bajo la supervisión del OIEA.

Ambas partes discutirán el enriquecimiento y otros asuntos mutuamente acordados relacionados con las necesidades nucleares iraníes.

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