Cali, Colombia, 7 de agosto. El conservador Abelardo de la Espriella juró como presidente de Colombia bajo un fuerte esquema de seguridad desplegado en Cali, prometiendo mano dura contra los grupos armados ilegales y apoyo a los empresarios.
A sus 48 años, De la Espriella sucede al populista Gustavo Petro tras imponerse en una reñida segunda vuelta el 21 de junio al oficialista Iván Cepeda en su primera incursión en la política. De la Espriella compitió como un "outsider" que se financió con la fortuna que amasó como abogado y empresario.
"El Tigre", como le gusta denominarse, prestó juramento a las 20:00 GMT ante el Congreso reunido en un auditorio universitario en Cali, rompiendo con la tradición de realizar el acto protocolar en Bogotá.
A su jura presidencial asisitieron el rey Felipe VI de España y presidentes de la región como el argentino Javier Milei, el ecuatoriano Daniel Noboa, el panameño José Raúl Mulino, el paraguayo Santiago Peña, el chileno José Antonio Kast y el hondureño Nasry Asfura. Llegaron además el primer ministro de Curazao, Gilmar Pisas, y el fiscal general encargado de Estados Unidos, Todd Blanche.
Después del acto de toma de posesión del cargo, De la Espriella se desplazó a un batallón militar de Cali para presentarse ante las tropas. El dirigente buscó elevar la moral de los uniformados y al mismo tiempo advertir a los ilegales que operan en la zona que deben entregarse o, de lo contrario, serán declarados "objetivo militar".
De la Espriella se ha propuesto lidiar con la violencia que persiste en Colombia con una política opuesta a la de Petro, por lo que cerrará las mesas de negociación con los grupos armados ilegales alegando que la política de paz fracasó.
La seguridad se convirtió en el principal reto de la juramentación. Las autoridades desplegaron varios retenes para registrar vehículos, buscando posibles sospechosos o explosivos.
Las economías ilegales, como el narcotráfico y la minería ilegal, son disputadas por estructuras como las disidencias de las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que no se acogieron al acuerdo de paz firmado hace una década, el cártel Clan del Golfo y la guerrilla Ejército de Liberación Nacional (ELN).
Impacto en la región
De la Espriella, con nacionalidad colombo-estadunidense, llegó al poder luego de recibir el respaldo de Donald Trump y en medio de una creciente preocupación regional por la delincuencia, la inmigración y la economía.
"Su llegada al poder va a reforzar este giro hacia la derecha que atraviesa buena parte de América Latina y consolidaría un bloque regional de gobiernos conservadores frente a un número cada vez menor de administraciones de izquierda", indicó a la agencia The Associated Press Glaeldys González, analista del International Crisis Group para los Andes.
De la Espriella ha dicho que en su gobierno unirá a Colombia al "Escudo de las Américas" que surgió de la cumbre realizada por Trump en marzo con países de América Latina para unir fuerzas en el combate a los cárteles de las drogas.
A su vez anticipó que reanudará las relaciones diplomáticas con Israel y las romperá con Cuba y Nicaragua por considerarlas "tiranías".
Férrea oposición
De la Espriella enfrentará una robusta oposición de Petro, quien desconoció su victoria en las urnas e insistió en un supuesto fraude, del que no mostró pruebas. El presidente saliente ha dicho que continuará insistiendo en la "ilegitimidad" del gobierno conservador.
El director de la consultora Colombia Risk Analysis, Sergio Guzmán, apuntó a AP que Petro va a ser "incesante" y "ácido" como opositor, buscando robustecer su liderazgo.
En Cali, donde hay un amplio sector que apoya a Petro y votó mayoritariamente por Cepeda, organizaciones sociales y estudiantiles se manifestaron en el marco de la ceremonia de posesión. También se registraron protestas en Bogotá y Barranquilla.
Antes de dejar el poder Petro instó a los movimientos sociales del suroeste del país a organizar "milicias populares" para defenderse de eventuales ataques de lo que llamó el "fascio" y pidió a sus simpatizantes prepararse para una "huelga general" en caso de que traten de encarcelarlo cuando deje el cargo.
Para Andrés Macías, investigador de temáticas sobre el conflicto y la paz de la Universidad Externado, los llamados que hace Petro, unidos a la mano dura que pretende aplicar De la Espriella, aumentan la probabilidad de "confrontaciones durante movilizaciones o respuestas más contundentes de las autoridades".

