El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirma que la guerra contra Irán acabará pronto. Sin embargo, el régimen iraní se niega a fenecer y le revira advirtiendo que el conflicto armado concluirá cuando Irán así lo quiera: han pasado dos semanas del ataque coordinado entre el Ejército norteamericano y el israelí e Irán está respondiendo tanto de forma defensiva como ofensiva, sosteniendo un pulso contra dos de los ejércitos más poderosos del mundo.
Si algo enseña la guerra es que no hay enemigo pequeño ni batalla menor. Estados Unidos estuvo enfrascado en la guerra de Vietnam cerca de 20 años en los que murieron casi 60 mil soldados norteamericanos; mientras, la Rusia de Vladimir Putin lleva cuatro años en la invasión de Ucrania, y todo por un error estratégico: el Kremlin apostó por la huida del presidente ucraniano y su familia. Putin creyó que en una semana controlaría a Kiev y terminaría imponiendo un gobierno títere.
Escenarios
Aquí, en Europa, en las mesas de análisis los expertos en temas internacionales y conflictos bélicos analizan todas las variantes y escenarios. E incluso destacan el costo económico de esta guerra, en la que Irán está obligando a sus atacantes a gastar millones de dólares para derribar drones cuyo costo de producción oscila entre los 20 mil a 25 mil dólares.
¿Qué escenarios podrían abrirse en este nuevo conflicto en Medio Oriente? En España el analista internacional Juanjo Fernández señaló que esta es una guerra de desgaste y los escenarios dependerán de a qué bando se le agote primero el arsenal.
“Trump sigue con sus extravagancias. Ha dicho que da por ganada la guerra contra Irán sin pruebas y sin dar fecha de cuándo acabará su ofensiva; y luego vuelve a declarar que queda trabajo por hacer”, refirió.
A su vez, el general español Miguel Ángel Ballesteros recalcó la complejidad de esta guerra, que es híbrida y asimétrica, con dos países como EU e Israel, con dos ejércitos muy poderosos, combatiendo contra un país que lleva décadas ocultando su arsenal. “Nadie sabe cuántos misiles tiene Irán escondidos”.
En declaraciones para la cadena de televisión La Sexta, quien fuera director del Departamento de Seguridad Nacional en España puntualizó que si el régimen iraní no cae como lo pretende Israel, en unos años será todavía más fuerte y amenazante a nivel regional y mundial.
¿Qué va a pasar?, se pregunta Julián Borger, experto británico en temas globales para The Guardian. En su opinión los escenarios dependen del factor de resistencia de las fuerzas iraníes.
El primero sería una rápida transición, favorable para los intereses de Washington y Tel Aviv; las Fuerzas Armadas iraníes y la Guardia Revolucionaria depondrían las armas y se formaría un gobierno interino en que Reza Pahlavi, exiliado hijo del Sha de Irán depuesto en 1979, podría entrar como una posible ecuación de un nuevo gobierno afín a EU.
“En este punto el gobierno interino entregaría a Washington todo el uranio altamente enriquecido, unos 440 kilogramos, y desmontaría el programa nuclear iraní, en particular las centrifugadoras, y destruiría sus misiles. Además, daría trato preferencial a las multinacionales norteamericanas para acceder al mercado iraní”, en opinión de Borger.
En el segundo escenario figura la permanencia del régimen firmando alguna alianza con EU: sería un modelo parecido al que impera en la actualidad luego de la captura de Nicolás Maduro en Venezuela: su mano derecha, Delcy Rodríguez, se ha convertido en una aliada de Trump.
En el caso de Irán se necesitaría un moderado para reemplazar al hijo de Alí Jameneí, quien murió asesinado durante los bombardeos norteamericanos el pasado 28 de febrero.
Nuevo líder
La cuestión es que ya se ha nombrado a un sucesor y no es precisamente moderado sino de mano dura: Mojtaba Jameneí, de 56 años, hasta la fecha no ha tenido ninguna aparición pública y medios como The Washington Post y The Telegraph destacaron que salió herido del bombardeo que mató a su padre.
No obstante, el pasado 12 de marzo Jameneí envió un mensaje a la nación pidiendo unidad nacional y exigiendo que todas las bases estadunidenses en la región sean cerradas o seguirán siendo atacadas. Además, advirtió que el estrecho de Ormuz permanecerá bloqueado.
“Irán quiere buenas relaciones con sus países amigos y para que eso suceda deben cerrarse las bases militares norteamericanas. Son nuestro objetivo, por eso las estamos atacando”, informó la prensa local.
Que EU pueda entenderse con el nuevo líder supremo, que es exactamente de la misma línea dura y extremista que su padre, es una posibilidad remota pero no imposible. Eso significaría para Irán la supervivencia por más generaciones del régimen ayatolá; y para Israel implicaría seguir marcado por una coexistencia que le impide vivir en paz y que fructifiquen los Acuerdos de Abraham.
“Los restos del régimen se sentirían alentados porque Trump había estado hablando de una campaña limitada de unas cuatro semanas. Podrían esperar razonablemente a que el presidente estadunidense acabara declarando la victoria y retirando su Armada; y dejando a Israel para continuar la campaña de bombardeos con recursos cada vez más escasos. Muchos analistas ven este escenario como uno de los resultados más probables”, apuntó Borger.
Todo es incierto
Con la supervivencia del régimen iraní el problema para Israel es que se triplican las posibilidades de que Irán consiga tener una bomba nuclear antes de que termine este siglo y empiece una carrera para armarse hasta los dientes, como Corea del Norte. Solo el armamento nuclear proporcionará el mantenimiento del modelo teocrático militar imperante en Irán.
El Pentágono considera enviar una Fuerza Delta a Irán para una misión especial relacionada con la ubicación de ese material nuclear y esas centrifugadoras para destruirlas. Se trataría de componentes que el régimen tendría desde hace años guardados en profundos refugios en zonas montañosas. De hecho, el Mossad tiene información de que podrían fabricarse hasta diez ojivas nucleares.
El último escenario aborda la guerra civil y el caos: “En este escenario las fuerzas del régimen se ven progresiva y severamente agotadas por semanas de bombardeos de Estados Unidos e Israel, que están decididos a que la república islámica no deba quedarse en pie”.
A través de la CIA y el Mossad pasaría a armarse a grupos civiles para que luchen contra los miembros de las fuerzas revolucionarias; y diversos grupos separatistas intentarían tomar el control del país, desde fuerzas azeríes hasta kurdos y baluchis.
Si esto sucede Irán podría caer en años de inestabilidad y estar sumido en el caos, con miles de refugiados y una economía en picada, además de una lucha entre las distintas facciones por el control de la industria petrolera.
Guerra costosa
De acuerdo con The Atlantic, en esta guerra el Pentágono ya gastó más de cinco mil 600 millones de dólares en los primeros días del conflicto; y cada día que demora el erario norteamericano destina mil millones de dólares a esta escalada bélica.
Por ejemplo, Bloomberg estima que solo mantener desplegado en el mar al portaaviones USS Gerald R. Ford significa gastar 11.4 millones de dólares diarios. “Y hay que contar tres cazas F-15 que Kuwait derribó por error y cuyo costo es de 90 millones de dólares cada uno”.
El presupuesto militar del Pentágono para este año es por una cifra histórica: 901 mil millones de dólares. No obstante, el costo fiscal de una guerra siempre es muy significativo, no solo para el erario sino también para el gasto y los niveles de deuda de las arcas públicas.
“Algunos consultores estiman que si el conflicto se prolonga el costo total podría oscilar entre 50 mil millones a 210 mil millones de dólares, dependiendo de la duración y la intensidad de las operaciones. Estas cifras explican en parte el creciente debate interno en Estados Unidos sobre el impacto económico de mantener operaciones militares en el extranjero”, destacó el periodista de RTVE, Miguel Charte.
El costo de la guerra depende de la estrategia que se lleve a cabo por tierra, por aire y en el mar. Hasta este momento no hay un despliegue terrestre en Irán pero Trump no lo descarta. Aunque esto podría ser un error considerable partiendo de que la Guardia Revolucionaria (que sirve directamente al líder supremo asesinado por EU) ya tiene una directriz defensiva trazada para vengar su muerte e impedir la caída del régimen.
Es más, la Guardia Revolucionaria no responde a las órdenes del presidente Masoud Pezeshkian, quien sospechosamente se mantiene con vida; en Europa creen que Trump pretende utilizarlo como a Delcy Rodríguez en Venezuela. Este grupo de pretorianos son conocidos como los Pasdarán y constituyen un poder paralelo creado desde 1979 para servir al líder supremo y ayudarlo con el control militar, administrativo, económico y político de Irán.
De acuerdo con la CIA hay entre 125 mil a 150 mil miembros de la Guardia Revolucionaria con indicaciones precisas de qué hacer para evitar el desmoronamiento de la teocracia chiita.
“Muchos están preparados para inmolarse. Para morir matando y causar todo el daño posible. Y para evitar a toda costa lo que desde Washington y Tel Aviv pretenden, que es la caída absoluta de este poder que es un monolito. Ni el presidente o el Parlamento ostentan el poder del líder supremo ni tienen influencia alguna en la Guardia Revolucionaria. Por eso atacan indiscriminadamente a los países del Golfo mientras el presidente Pezeshkian pide perdón por atacarles… Él no tiene ninguna forma de controlarlos; es más, ni de negociar una rendición”, de acuerdo con una fuente desde Jerusalén.
Liberar Ormuz
Una operación terrestre sería a todas luces una carnicería. En cuanto a los ataques navales el Pentágono afirma que en una semana ha hundido 30 barcos iraníes. De hecho, un submarino norteamericano destruyó con un torpedo al IRIS Dena en las costas de Sri Lanka.
Pero ni toda la munición gastada ni el poderío naval de EU le sirven para controlar el Estrecho de Ormuz, que Irán mantiene bloqueado creando un cuello de botella para tres mil 200 barcos, de los que 700 son portacontenedores de múltiples países.
El Pentágono confirmó que Irán habría minado parte de las aguas del Estrecho haciendo la navegación bastante peligrosa y la Guardia Revolucionaria ataca con drones los cargueros que no se detienen.
Este paso marítimo es crucial. Ubicado en la Península Arábiga de Irán, conecta al Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el Mar Arábigo. La Agencia Internacional de la Energía (AIEA) señala que el año pasado por Ormuz se enviaron en promedio 20 millones de barriles diarios de crudo y productos petrolíferos.
Se trata de uno de los puntos de estrangulamiento más críticos del mundo para el tránsito petrolero, con alrededor de 25% del comercio mundial de petróleo por mar transitando por el Estrecho. Y las opciones son limitadas. Cualquier interrupción en los flujos tendría enormes consecuencias para los mercados.
Mientras que Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos tienen algunas rutas de exportación de petróleo que no transitan por el estrecho de Ormuz, otros países como Irán, Irak, Kuwait, Catar y Bahréin dependen de este paso para suministrar la gran mayoría de sus exportaciones petroleras.
La afectación también impacta el comercio global de gas, ya que no hay manera de que Catar y Emiratos Árabes Unidos vendan sus exportaciones de gas natural licuado. Ambos países representan 20% del comercio de este insumo en el mundo.
Recientemente el presidente de Francia, Emmanuel Macron, propuso crear una fuerza europea para escoltar a los cargueros detenidos en Ormuz a fin de que tuviesen una navegación segura, mientras que los barcos antiminas hacen su trabajo. Hasta el momento dicha coalición no está funcionando, mientras los petroprecios llevan días rompiendo la barrera de los 100 dólares por barril.
El escenario sigue siendo infernal…
La eficacia de los drones iraníes
En los ataques con misiles y drones la artillería norteamericana utilizada en los bombardeos a Irán es infinitamente más cara que la que utiliza Irán para contraatacar y causar daños a otros países del Golfo Pérsico.
Por su parte, Israel también tiene un costoso sistema de ataque con base en misiles con ojivas pesadas y su sistema de defensa, la Cúpula de Hierro, requiere municiones de millones de dólares para destruir a los misiles y drones iraníes.
Irán produce de forma masiva una serie de drones de bajísimo costo. Dos de ellos son considerados la joya de la corona: se trata de Shahed-131 y Shahed 136, cuyo costo de producción oscila entre los 20 mil a 50 mil dólares. Rusia es uno de los principales compradores de estos drones precisos y baratos, que utiliza para atacar a Ucrania desde hace cuatro años.
El único país del mundo que sabe cómo resistir, repeler y neutralizar estos drones es precisamente Ucrania. Por esa razón el presidente Trump ha pedido al mandatario ucranio, Volodímir Zelenski, su ayuda para repeler en Medio Oriente los ataques con los Shahed.
Al respecto, Foreign Affairs publicó que en el ataque del 28 de febrero contra Irán el Pentágono lanzó en combate su propio dron llamado LUCAS. “La gran ironía, sin embargo, es que el dron LUCAS está basado en el propio dron de ataque unidireccional de bajo costo de Irán, el Shahed-136”.
¿Cómo llegó está tecnología a manos del Pentágono? Foreign Affairs refiere que Ucrania les proporcionó los restos de los drones derribados en su territorio.
Si Estados Unidos quiere seguir siendo dominante en esta nueva realidad militar tendrá que aprender y adaptarse. De lo contrario, sus caros sistemas de armamento y municiones serán mucho menos efectivos para un conflicto futuro en el Indo-Pacífico.

