Tras los terremotos, conseguir comida se vuelve aún más difícil

Los terremotos han agravado la situación de familias que ya necesitaban apoyo y han dejado a otras sin vivienda, ingresos o acceso regular a comida

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ONU
Internacional
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Nueva York. 3 de julio de 2026. Con sus tres hijos pequeños de la mano, un padre relató a los equipos humanitarios de la ONU que ya no tenía refugio, agua ni comida. La madre de los niños había sido hospitalizada en Caracas y la familia había perdido a parientes y vecinos bajo los escombros.

La escena, relatada desde La Guaira por la directora del Programa Mundial de Alimentos (PMA) en Venezuela, Stephanie Hochstetter, condensa una nueva urgencia tras los terremotos: para muchas familias, sobrevivir al desastre significa también averiguar cómo conseguir la próxima comida.

“Es desgarrador ver la desesperación”, dijo, en una rueda de prensa virtual desde uno de los centros de servicios integrados que la ONU ha instalado en la región.

El PMA ya distribuyó paquetes de alimentos de emergencia a 1200 personas en La Guaira, una de las zonas más afectadas, y se prepara para ampliar la asistencia hasta llegar a medio millón de personas en albergues durante los próximos tres meses.

“Las necesidades de alimentos, agua segura, refugio y servicios esenciales son inmediatas y críticas”, dijo Hochstetter durante una rueda de prensa desde el estado costero.

Sin comida, aunque todavía puedan cocinar
Hochstetter explicó que algunas familias todavía tienen cómo cocinar, pero muchas ya no pueden comprar alimentos con regularidad. Es por esto que el PMA distribuye tanto productos listos para consumir como alimentos que las familias puedan preparar.

La agencia cuenta actualmente con más de 3000 toneladas de alimentos dentro de Venezuela, suficientes para alimentar a más de 10.000 familias durante dos meses. También está comprando suministros localmente y mantiene reservas en Colombia que podrían reasignarse con rapidez si las necesidades superan la capacidad disponible en el país.

Antes de los terremotos, la agencia ya apoyaba a unas 500.000 personas en Venezuela mediante programas de alimentación escolar e intervenciones comunitarias. Ahora, esa operación debe adaptarse a una emergencia que amenaza con empujar a más familias hacia el hambre.

Se necesita financiación
La agencia ha lanzado un llamamiento inicial de 15 millones de dólares para proporcionar alimentos de emergencia, apoyo logístico y comunicaciones de emergencia a hasta medio millón de personas durante los próximos tres meses.
La cifra responde a una primera estimación. Las necesidades podrían crecer a medida que los equipos humanitarios alcancen comunidades aisladas y terminen de evaluar los daños en las zonas golpeadas por los sismos.

Hochstetter advirtió que la emergencia no terminará cuando disminuya la atención sobre los terremotos.
“Lo que hemos aprendido de otros terremotos de esta magnitud es que, cuando se apagan los focos, las necesidades no desaparecen”, señaló.

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