Los Ángeles, Estados Unidos, 26 de mayo. Tras invertir miles de millones en la digitalización de las aulas, Estados Unidos enfrenta una fuerte reacción de padres y maestros que exigen reducir drásticamente el uso de pantallas y computadoras portátiles en las escuelas.
El Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles, el segundo más grande del país, se convirtió en el primero en anunciar medidas drásticas. A partir del otoño, se eliminará la entrega de dispositivos a los alumnos hasta el segundo grado, se impondrán límites de tiempo de pantalla para estudiantes mayores y se bloqueará el acceso a YouTube en redes escolares.
La medida surge luego de las presiones de grupos de padres, cómo Schools Beyond Screens, quienes denuncian que la tecnología escolar está fomentando la adicción digital, el rezago académico y el acceso descontrolado a entretenimiento durante las horas de clase. Aseguran que, con el pretexto de las tareas en línea y las aplicaciones educativas, los niños pasan horas consumiendo videos, jugando en lugar de aprender y evadiendo la escritura a mano.
La campaña ya ha escalado a nivel político; al menos en 14 estados están impulsando leyes para regular el tiempo de pantalla en las escuelas. Incluso distritos en Virginia y Pensilvania enfrentan presiones para permitir que los padres opten por una educación tradicional con libros de texto y papel, cuestionando el impacto real de la tecnología tras la pandemia.

