Manila, Filipinas, 27 de julio. El presidente filipino Ferdinand Marcos Jr. denunció a China en una reprimenda velada en su discurso sobre el estado de la nación, al prometer que su gobierno defenderá un fallo arbitral de 2016 que invalidó las amplias reclamaciones de Beijing en el disputado Mar de China Meridional, y al afirmar que los filipinos "no ceden" ante conquistadores.
En asuntos internos, Marcos reveló que un fiscal especial anticorrupción presentará pronto cargos contra el exdirector de la Cámara de Representantes Martin Romualdez, quien ha sido implicado en un escándalo de corrupción que el mandatario expuso en su discurso sobre el estado de la nación del año pasado.
El contexto: Medio estatal chino retrató a filipinos como monos
Marcos no mencionó a China por su nombre ni profundizó en su crítica a Beijing, que fue aplaudida por muchos legisladores, pero declaró que "últimamente, nuestra propia humanidad ha sido puesta en duda" y recordó a sus detractores que "los filipinos son una raza noble… y grandiosa. No somos codiciosos, no somos racistas, no somos mentirosos".
Marcos citó al embajador chino Jing Quan a su oficina en Manila la semana pasada después de que China Daily, un medio estatal chino, retratara a los filipinos como monos en un video editorial y en caricaturas. Las animaciones se centraban en el rechazo de Beijing al fallo arbitral que invalidó las reclamaciones de China en el Mar de China Meridional.
El gobierno filipino condenó enérgicamente las imágenes generadas por la IA por considerarlas "racistas y deshumanizantes" y exigió que fueran retiradas.
En Beijing, sin embargo, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Lin Jian, manifestó la semana pasada que el video "no representa la posición oficial y no tengo comentarios al respecto".
No obstante, indicó que China considera el arbitraje como "una farsa política disfrazada de procedimiento legal". Añadió que "el llamado laudo es ilegal, nulo y sin efecto y no tiene fuerza vinculante", reiterando la postura oficial de China.
Marcos afirmó que el fallo, que manifestó era definitivo y vinculante, constituía un "referente definitivo para la interpretación y aplicación" de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982, que fue la base de la decisión. Filipinas inició el arbitraje en 2013 tras un tenso enfrentamiento entre barcos chinos y filipinos en un banco de arena en disputa, pero China se negó a participar y rechazó la decisión por considerarla una farsa.
"Este gobierno hará todo lo necesario para seguir defendiendo este laudo, utilizando todos los medios pacíficos y legales disponibles para la república contra cualquier intento, extranjero o interno, de socavar este logro", indicó Marcos añadiendo que los filipinos "no ceden".
Los enfrentamientos territoriales en las aguas en disputa se han vuelto más frecuentes en los últimos años, en particular entre fuerzas y flotas pesqueras chinas, filipinas y vietnamitas. Las disputas en esta vía marítima estratégica —una ruta clave del comercio mundial— también involucran a Malasia, Brunéi y Taiwán.

