Con un acuerdo de paz que no llega aún a ser definitivo y los constantes roces y amenazas recíprocas, el tráfico en Ormuz no puede volver a su normalidad.
Como no comience a fluir rápidamente el suministro energético habitual, previo a la guerra en Irán, a los países de la Unión Europea (UE) solo les quedarían reservas de combustible para tres meses y a los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en promedio, para medio año.
Las cadenas de valor en el mercado energético están alteradas bajo una disrupción que confluye alrededor del estrecho de Ormuz, cuyo control hoy disputan Estados Unidos e Irán.
Con un acuerdo de paz definitivo que no llega aún entre los mediadores norteamericanos e iraníes, y los constantes roces y amenazas recíprocas, el tráfico en Ormuz no puede volver a su normalidad. Ahí permanecen cientos de buques cisterna y otros barcos que fletan, además de gas y petróleo, helio, fertilizantes y todo tipo de insumos, desde médicos hasta alimentarios.
Mientras el presidente de EU, Donald Trump, afirma que Irán firmará las condiciones que Washington le imponga, la agencia británica de Operaciones Comerciales Marítimas (UKMTO, por sus siglas en inglés) reporta que otro buque que navegaba por el Golfo de Omán hacia el estrecho de Ormuz sufrió una explosión en el exterior. Hay conversaciones, pero los ataques no cesan.
Los propios países del Golfo Pérsico son responsables de la producción y exportación de 18.2 millones de barriles de petróleo diarios, de acuerdo con la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
A principios de mayo Roland Lescure, ministro de Finanzas de Francia, declaró que está en contacto telefónico con las monarquías del Golfo Pérsico para conocer de primera mano su situación. Y declaró que existe un perjuicio considerable en su infraestructura energética como resultado de los bombardeos indiscriminados de Irán, contra sus vecinos.
Lescure estima que los países del Golfo Pérsico tienen dañada de 30 a 40% de su infraestructura, lo que limita su capacidad para refinar y bombear al mercado. “Hacen falta once millones de barriles de crudo diarios”.
Reservas
Ante la interrupción del flujo de los energéticos producidos por el Golfo Pérsico y exportados fundamentalmente por el estrecho de Ormuz, en marzo pasado la Agencia Internacional de la Energía (AIE) anunció la mayor liberación de reservas estratégicas de petróleo.
Una treintena de países se sumaron con la finalidad de amortiguar la espiral de los petroprecios y respaldar la oferta, que está bastante presionada por la falta de esos millones de barriles de petróleo diarios.
Fatih Birol, director general de la AIE, anunció la liberación de hasta 400 millones de barriles de petróleo almacenados en depósitos de emergencia de cada país. La AIE recomienda tener almacenadas al menos tres meses de reservas de petróleo.
Esta agencia creada por la OCDE en 1974, a raíz de la crisis petrolera de 1973 por la Guerra de Yom Kippur entre Israel, Egipto y Siria, entre otras cosas tiene como misión garantizar el suministro energético en momentos sensibles ya sea por guerras, conflictos civiles, catástrofes naturales y otro tipo de acontecimientos.
De acuerdo con Birol los países miembros de la AIE cuentan con más de mil 200 millones de barriles de reservas públicas de petróleo de emergencia y 600 millones de barriles de reservas industriales.
Y puede parecer una cifra exorbitante e inagotable, pero no lo es: basta con otear el cuadro de las reservas petroleras de los países miembros de la OCDE —cuya información ha sido proporcionada por la AIE con datos a febrero pasado—, donde economías como la de Países Bajos reportan reservas petroleras para 526 días; o bien Dinamarca, con reservas petroleras para 381 días; Finlandia, para 278 días; o Hungría, con 208 días. En Asia, Japón figura con 201 días de reservas petroleras. Y en África, Kenia con 202 días de reservas.
Aunque hay otros menos agraciados, como Australia con 49 días de reservas petroleras. También están Nueva Zelanda con 93 días; Turquía con 96 días; y Luxemburgo, con 99, entre otros.
Solo cuatro países del listado de 38 que forman parte de la OCDE figuran como exportadores netos de petróleo: Canadá, México, Estados Unidos y Noruega.
El queroseno en riesgo
Hace unas semanas Goldman Sachs emitió un informe en el que advierte que el nivel de los inventarios globales de combustibles llegará a niveles críticos de cara al verano y después de septiembre no serán suficientes.
Aquí, en Europa, lo que más preocupa tiene que ver con los inventarios del queroseno y la enorme cantidad de vuelos que no podrán efectuarse este verano por la falta de este combustible. Si en junio no se resuelve la reapertura del estrecho de Ormuz, más líneas aéreas (sobre todo de bajo costo) seguirán dejando a sus aviones en tierra.
Ya sucede desde abril: la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) refiere que los precios del combustible han subido 105.7%; y, además, hay aeropuertos, como los italianos, quejándose de la falta de queroseno.
Hay algunas aerolíneas, como Turkish Airlines, Transavia France y Lufthansa, que llevan días anunciando la suspensión de rutas de vuelo, acortando los días de viajes y dejando aviones en tierra.
A principios de mayo la aerolínea de bajo costo Transavia emitió un comunicado indicando que los pasajeros afectados podrán elegir entre un billete para viajar en otra ocasión o un reembolso completo.
“El actual contexto geopolítico en Oriente Medio y sus repercusiones en el precio del combustible nos obligan a realizar una serie de cancelaciones en nuestras rutas acostumbradas”, indicó Transavia.
A su vez, KLM dio a conocer la cancelación de 160 vuelos hacia y desde el aeropuerto de Schiphol en Países Bajos, lo que representa 1% de sus vuelos europeos. La aerolínea holandesa señaló que el incremento en el precio del queroseno ha limitado que muchos vuelos ya no sean rentables.
También Turkish Airlines está suspendiendo 18 rutas de vuelo y ajustando frecuencias en toda su red; y, más recientemente, Royal Air Maroc dio de baja doce rutas internacionales que incluyen dos hacia España, con Málaga y Barcelona, que perderán esta conexión. La aerolínea justifica que estas suspensiones son provisionales y serán revisadas en función de los precios del combustible y la demanda del mercado.
Hay otras aerolíneas de mucho renombre, como Lufthansa, que tampoco están exentas de la crisis del queroseno y del impacto que tiene en la aviación la prolongación del conflicto en Irán. “Ya hemos suspendido 20 mil vuelos”.
Efectos
Dan Jorgensen, comisario de Energía de la UE, reconoció que la crisis del diésel y del combustible es más aguda para los aviones debido a la dependencia que se tiene hacia Medio Oriente.
Irán ha logrado lo que se propuso desde el primer momento en que EU e Israel comenzaron a bombardearlo hace poco más de tres meses: crear un golpe de efecto, primero, regional; y, luego, internacional, con un daño económico que en estos momentos es incalculable.
El propio Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) piden que se ponga fin al conflicto lo más pronto posible, advirtiendo que las consecuencias sobre la economía mundial ya son adversas y los efectos de este doble shock en los precios del gas y del petróleo perdurarán por meses.
Al consumidor de a pie le preocupa la inflación. A las industrias, el precio de los energéticos; y a los gobiernos y organismos internacionales, la escasez de los combustibles, primordialmente si sus economías son importadoras y dependientes.
El caso de Europa es el ejemplo de esta dependencia importadora. De acuerdo con Euro Oil Watch las reservas de combustible de la UE siguen bajo presión: “Hay 18 de los 27 países con existencias críticas en al menos un tipo de combustible”.
Cabe señalar que de los 400 millones de barriles de petróleo liberados por la AIE, un total de 92 millones fueron aportados por una veintena de países de la UE, entre los que figuran Alemania, que liberó 19.5 millones de barriles; Francia, con 14.6 millones de barriles; España, con 11.6 millones; e Italia, con diez millones de barriles de petróleo.
La Comisión Europea recuerda que la UE necesita 10.5 millones de barriles de petróleo al día, aproximadamente 10% de la demanda mundial. Países como Alemania requieren 2.3 millones de barriles diarios; e Italia, 1.3 millones. Son las dos economías europeas que más sufren el golpe de Ormuz.
Recientemente el comisario de Energía de la UE remarcó que el bloque comunitario dispone de reservas de petróleo de emergencia de alrededor de 100 millones de barriles, que sirven para paliar las necesidades por diésel, crudo y gasolina; es decir, para cubrir 90 días de importaciones netas.
La UE importa casi todo su petróleo de diversos países: 97% de los combustibles fósiles vienen de fuera y a lo largo de los años han ido cambiando esas economías claves para venderles el gas y el petróleo.
La dependencia de las últimas dos décadas respecto de Rusia ha ido menguando a raíz de la invasión de las tropas rusas a Ucrania, en febrero de 2022.
Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, defiende que la UE está en una fase de transición en la que intenta alejarse de los combustibles fósiles. Sin embargo, las energías renovables siguen siendo insuficientes y el debate sobre la energía nuclear divide a los europeos: en 2025 la UE importó 435 millones de toneladas de crudo, por las que pagó 212 mil millones de euros.
Ese año las tres principales economías que vendieron el suministro energético a la UE fueron EU, Kazajistán y Noruega. En cuarto sitio figuró Libia; después, Arabia Saudita, Nigeria e Irak.
Casi dos tercios del petróleo están destinados al sector transporte; seguido del transporte aéreo; fluvial; y luego los requerimientos de la industria para producir; y, otro tanto para el sector servicios.
Como Trump e Irán no lleguen pronto a un acuerdo y los buques, cargueros y toda la flotilla que mueven el comercio de esa parte del mundo sigan sin navegar con total normalidad, las economías europeas empezarán a pagar a precio de oro el suministro de petróleo que venga desde fuera… Es eso o que sectores como la aviación se enfrenten a la quiebra.

