Tel Aviv, Israel, 2 de julio. Se cumplen mil días de guerra desde que un ataque liderado por Hamás contra Israel desencadenó el conflicto en la Franja de Gaza. En la región han surgido otras confrontaciones, y los frágiles acuerdos de alto el fuego muestran las cicatrices de los ataques persistentes. Tanto israelíes como palestinos están cansados de la presión.
El destino de más de dos millones de palestinos en el sitiado enclave, en su mayoría desplazados y viviendo entre ruinas, sigue siendo incierto. Las fuerzas israelíes controlaban más de la mitad del territorio bajo el alto el fuego que entró en vigor el 10 de octubre, pero el gobierno ha ampliado ese dominio y afirma que su objetivo es llegar al 70%.
El ataque del 7 de octubre de 2023 encabezado por Hamás contra el sur de Israel mató a unas mil 200 personas y tomó a otras 251 como rehenes. Todos los cautivos, o sus restos, han sido liberados o entregados. Muchos relataron una hambruna prolongada, abusos físicos y psicológicos y, en algunos casos, sexuales.
La represalia israelí se ha cobrado la vida de un total de 73 mil 066 palestinos hasta el martes 30 de junio, según las autoridades de salud gazatíes. Poca gente puede entrar o salir de la Franja. Y otras medidas contempladas en el alto el fuego, como el desarme de Hamás y la inmensa tarea de la reconstrucción, se han estancado.
"Queda mucho por hacer para que pueda volver siquiera una apariencia de normalidad, y estamos muy, muy lejos de eso", afirmó esta semana el director regional del Comité Internacional de la Cruz Roja, Nicolas von Arx.
A continuación, un repaso a lo que ha ocurrido durante estos mil días y a lo que podría deparar el futuro.
Siguen muriendo palestinos
Los ataques israelíes han disminuido considerablemente desde la entrada en vigor del alto el fuego, pero continúan casi a diario.
El Ministerio de Salud de Gaza contabilizó mil 053 palestinos muertos desde el comienzo de la tregua hasta el martes, incluyendo más de 350 mujeres y niños. En los últimos días, entre las víctimas mortales hubo una adolescente que iba camino a la escuela y una madre y su hija de un año.
Naciones Unidas advirtió ayer que la expansión israelí en Gaza incrementa los riesgos mortales para la población civil en "zonas que carecen de una demarcación clara sobre el terreno".
El Ministerio de Salud indicó que más de tres mil 400 personas han resultado heridas desde el alto el fuego. El departamento forma parte del gobierno encabezado por Hamás y mantiene registros detallados de víctimas que las agencias de la ONU y expertos independientes consideran, por lo general, fiables. No distingue entre civiles y combatientes, pero sostiene que mujeres y niños representan aproximadamente la mitad de los fallecidos.
El ejército de Israel sostiene que ataca a Hamás y a otros insurgentes, y a menudo afirma que estaban planeando ataques, además de acusar a Hamás de usar a civiles como escudos humanos.
La Junta de Paz de Trump ha logrado pocos avances
El principal diplomático encargado de supervisar el alto el fuego, Nickolay Mladenov, lo ha dejado claro: los siguientes pasos para aplicar el acuerdo negociado por Estados Unidos están estancados por el difícil asunto del desarme de Hamás.
Esto ha sido una prueba de alto perfil para la Junta de Paz creada y encabezada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Puesta en marcha a principios de año con gran pompa y miles de millones de dólares en compromisos internacionales, con el único objetivo de la recuperación de Gaza tras la guerra, ahora apenas se pronuncia públicamente.
El desarme de Hamás abriría camino a otras medidas, como una nueva administración en Gaza y el despliegue de una fuerza internacional de estabilización para ayudar con la seguridad y los esfuerzos de reconstrucción. Aunque Hamás no ha rechazado de plano desarmarse, ha indicado que quiere conservar algunas armas y ha exigido más concesiones a Israel.
Un Israel dividido, aún de luto, enfrenta elecciones
Durante los últimos mil días, los israelíes han quedado traumatizados por el ataque del 7 de octubre —el más letal en la historia de Israel— y por otros conflictos que siguieron: contra el grupo político-paramilitar Hezbollah, respaldado por Irán, en Líbano; contra los rebeldes hutíes, que también cuentan con el apoyo de Teherán, en Yemen, y contra el propio Irán.
Los israelíes conmemoraron el aniversario este jueves en varios puntos del país, incluido el recinto de un festival de música en el que se registraron al menos 364 fallecidos y 40 personas más fueron secuestradas. Otros lo recordaron en refugios antiaéreos en las carreteras del sur, donde sus familiares fueron asesinados mientras intentaban huir del asalto de Hamás.
"Hoy marcamos mil días, mil días desde el terrible día en que nuestro mundo se derrumbó, el día en que perdimos a nuestros seres queridos", dijo Yoram Yehudai, cuyo hijo Ron murió en el festival. "Estamos aquí, en el recinto de Nova. Detrás de mí estaba la zona de la fiesta. Jóvenes que vinieron a bailar y a celebrar volvieron a casa en ataúdes".
Decenas de manifestantes se congregaron cerca del parlamento israelí para exigir que el gobierno establezca una comisión estatal de investigación sobre el ataque, algo que Netanyahu ha tratado de evitar.
Estos conflictos y su costo —incluidas las crecientes muertes de soldados israelíes, los ataques continuos a lo largo de la frontera con Líbano y las acusaciones internacionales de genocidio en Gaza, que Israel rechaza— pesan sobre los israelíes y el ánimo nacional mientras Netanyahu busca la reelección este otoño.

