Nueva York, Naciones Unidas, 18 de septiembre. El mundo está profundamente dividido y el órgano más poderoso de la Organización de Naciones Unidas (ONU) está paralizado cuando se trata de poner fin a los conflictos. Pero hay una vía para avanzar. Eso afirma el máximo funcionario de las Naciones Unidas.
Al acercarse el final de su mandato a fin de año tras casi una década, el secretario general de la ONU, António Guterres, conocido por sus sombríos discursos sobre el estado del planeta, señaló que encuentra esperanza y posibilidades en los próximos años. Pero advierte que eso solo será posible si los gobiernos del mundo por fin pueden cooperar para frenar los conflictos, revertir la desigualdad y afrontar el arrollador avance de la inteligencia artificial.
"Creo en una serie de cosas fundamentales que deben hacerse y que deben ocurrir para que el mundo sea mejor, y estoy decidido a luchar para que esas cosas sucedan", declaró Guterres a la agencia The Associated Press en una entrevista en profundidad, cuatro días antes de que los líderes mundiales se reúnan para su encuentro anual en la Asamblea General de la ONU.
Su mensaje a los líderes y ministros de los 193 países miembros de la ONU que acudirán a la sede del organismo fue directo: deben analizar muy seriamente el hecho de que el mundo enfrenta al menos tres problemas existenciales: una inteligencia artificial desbocada, un cambio climático acelerado y una creciente desigualdad que está convirtiéndose en un importante motor de inestabilidad y conflicto.
Guterres también advirtió que la "enorme división geopolítica" y la parálisis en el Consejo de Seguridad han creado un entorno de impunidad, en el que países poderosos desafían el derecho internacional y la Carta de la ONU. La invasión de Ucrania por parte de Rusia y los ataques contra Irán por parte de Estados Unidos, ambos miembros del consejo con poder de veto, son ejemplos.
"Muchos países dicen: 'Si las superpotencias pueden violar la ley, ¿por qué nosotros no?'", señaló el secretario general. "Y entonces, lo que vemos en todo el mundo son cada vez más situaciones en las que a los países simplemente no les importa. Hacen lo que quieren, sabiendo que habrá impunidad total".
El comportamiento de las naciones echa leña al fuego, afirma
Las violaciones y la impunidad han provocado muerte y una enorme destrucción, sostuvo, y la combinación de la guerra entre Rusia y Ucrania y el conflicto generalizado en Oriente Medio tiene "un impacto dramático" en la economía mundial. Los precios de los alimentos y la energía están al alza, las tasas de interés aumentan y los países en desarrollo enfrentan enormes dificultades para responder a las necesidades de su población.
Manifestó su esperanza de que estos problemas obliguen a la gente a darse cuenta de que los obstáculos no pueden eliminarse en solitario y que se requiere cooperación internacional.
Eso es especialmente cierto, añadió, en lo relativo a las reformas de las instituciones creadas por las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial: la ONU, en especial el Consejo de Seguridad, y las principales instituciones financieras mundiales, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Deben reformarse a fondo para reflejar las realidades del mundo del siglo XXI, donde surgen economías y potencias emergentes, dijo, y su importancia debe verse reflejada en las instituciones globales

