Ángeles, Filipinas, 25 de mayo. Los rescatistas sacaron a primera hora de este lunes a tres personas de un inmenso montón de escombros que era todo lo que quedaba de un hotel de nueve pisos en construcción, que se derrumbó en una ciudad del norte de Filipinas. La operación elevó a cuatro el número de muertos confirmados, con otras 17 personas aún desaparecidas, informaron las autoridades.
Dos de los hombres habían muerto, y el personal de emergencia trató de reanimar de madrugada a otro en una ambulancia cerca del montón de losas de concreto, barras de hierro retorcidas y andamios de aluminio que era todo lo que quedaba del edificio en la ciudad de Ángeles, en la provincia de Pampanga. Finalmente desistieron y se marcharon.
La dura escena fue presenciada por un pequeño grupo de periodistas, que observaron cómo cientos de rescatistas, encabezados por bomberos y policías, se afanaban durante horas para sacar a los hombres, que en ese momento estaban vivos pero atrapados bajo losas de concreto y barras de hierro.
Los rescatistas intentaron suministrar agua y medicamentos por vía intravenosa a uno de los hombres atrapados entre los escombros, en un esfuerzo desesperado por mantenerlo con vida bajo el abrasador calor del verano, declaró a la AP el jefe regional de policía, el general de brigada Jess Mendez.
"No lo logró pese a todos los esfuerzos", expresó.
Una de las tres personas sacadas de entre los escombros el lunes no fue identificada y no figuraba en la lista de los 17 desaparecidos, que en su mayoría eran trabajadores de la construcción, según el jefe de información de la ciudad de Ángeles, Jay Pelayo.
La cuarta víctima mortal era un turista malasio que quedó atrapado en una posada de bajo coste golpeada en parte por la avalancha de escombros del edificio colapsado. Otro huésped de la posada resultó herido, pero logró salir corriendo, indicaron las autoridades.
El alcalde de Ángeles, Carmelo Lazatin, afirmó que, al día siguiente de que el edificio inconcluso se desplomara con un fuerte estruendo tras una intensa tormenta eléctrica, los esfuerzos de rescate aún no se convertirían en una operación de recuperación de cuerpos.
"Mi mayor esperanza es que podamos rescatar a más personas con vida", dijo Lazatin a AP. "No queremos darles a las familias de los trabajadores atrapados ninguna mala noticia".
La ansiedad y el miedo entre los familiares de los trabajadores atrapados, que esperan en cobertizos cerca de los escombros, se han intensificado.
Veintiséis trabajadores fueron rescatados o lograron salir corriendo del edificio que se venía abajo, donde dormían sobre piezas de madera contrachapada en la planta baja.
El jefe de la policía nacional, el general Jose Melencio Nartatez Jr., señaló que su personal respaldará una "investigación en curso para determinar la causa del incidente y posibles violaciones de las normas de seguridad y de construcción".

