BEIRUT, junio 28.- A medida que la Casa Blanca se ha ido desencantando con la guerra de Israel contra Hezbollah en Líbano, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sorprendido a muchos en la región al proponer una alternativa: dejar que Siria combata en su lugar al grupo político y militar respaldado por Irán.
Ha sugerido que a los insurgentes curtidos en combate y dirigidos por islamistas que derrocaron al presidente autocrático de Siria, Bashar Assad, hace un año y medio y formaron un nuevo gobierno se les daría mejor erradicar a Hezbollah que a el ejército israelí.
El presidente sirio, Ahmad al-Sharaa, ha dicho que no tiene interés en hacerlo y ha sostenido que los comentarios de Trump fueron malinterpretados. Pero Trump ha insistido en la idea.
Aunque sigue sin estar claro hasta qué punto se toma en serio la propuesta la Casa Blanca, la perspectiva de una invasión siria ha hecho saltar las alarmas en Líbano, y también en Israel, que mira con recelo al gobierno encabezado por islamistas de Al-Sharaa y ha tomado el control de una franja del sur de Siria desde que él llegó al poder.
Siria también se ha convertido en escenario de crecientes tensiones entre Israel y Turquía —uno de los principales respaldos del gobierno de Al-Sharaa—, ya que cada uno busca limitar la influencia del otro en el país vecino.

