Ciudad de México, México, 15 de septiembre. Entonando vivas a favor de la soberanía y la libertad de México, la presidenta Claudia Sheinbaum encabezó la noche del martes desde la capital mexicana la tradicional celebración de la independencia, que se festejó bajo la sombra de la violencia en algunas regiones del país, como el estado de Sinaloa.
Frente a decenas de miles de personas que se concentraron en la principal plaza de la Ciudad de México, Sheinbaum ofreció, desde uno de los balcones del palacio de gobierno, un breve mensaje en el que recordó a los héroes y heroínas, indígenas, afromexicanos y migrantes, y defendió la soberanía del país, que ha convertido en un tema recurrente tras las tensiones que han surgido con Estados Unidos en materia de seguridad y comercio. Hace un año la mandataria protagonizó su primera celebración de independencia luego de asumir el gobierno en octubre de 2024.
¡Viva la Independencia!
¡Viva Miguel Hidalgo y Costilla! ¡Viva Josefa Ortiz Téllez-Girón! ¡Viva José María Morelos y Pavón! ¡Viva Leona Vicario! ¡Viva Vicente Guerrero! ¡Viva Gertrudis Bocanegra! ¡Viva Guadalupe Victoria! ¡Viva Antonia Nava! ¡Vivan las heroínas y héroes que nos dieron patria! ¡Vivan los pueblos indígenas y afromexicanos! ¡Vivan nuestras hermanas y hermanos migrantes! ¡Viva la dignidad del pueblo de México! ¡Viva la libertad! ¡Viva la igualdad! ¡Viva la justicia! ¡Viva la democracia! ¡Viva México libre, independiente y soberano!
¡Viva México!, expresó Sheinbaum ante la multitud que replicó sus vivas.
De seguido la presidenta tocó la campana del palacio de gobierno en la conmemoración del 216 aniversario del inicio de la independencia de México de España. El acto fue acompañado con los repiques de las campanas de la catedral capitalina y el canto del himno nacional que entonaron los miles de asistentes al Zócalo.
Con esta celebración se recuerda cada año el llamado a las armas — conocido como “Grito de Independencia” — que realizó el sacerdote Miguel Hidalgo para iniciar, en 1810, una lucha que culminó en 1821. El festejo se ha mantenido desde inicios del XIX, pero no fue sino hasta 1880 cuando los políticos introdujeron el sonar de las campanas y las vivas.
La tradicional celebración incluye fuegos artificiales, actos musicales y concentraciones, así como desfiles militares en todo el país.
Las familias mexicanas conmemoran la fecha en sus hogares comiendo platos tradicionales como un caldo hecho a base de granos de maíz conocido como “pozole” y los chiles en nogada que se hacen con un chile poblano relleno de un picadillo de carne de res y cerdo, mezclados con frutas y especias y cubierto con una cremosa salsa de nuez.

