Especialistas identifican retos para integrar transporte público de CDMX

Lo proponen en el Programa Ejecutivo “Fundamentos del Transporte Público para Autoridades”.

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Foto: Cortesía.
Nacional
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Ciudad de México, a 18 de agosto. Información desactualizada sobre rutas, fragmentación de operadores, dificultades para profesionalizar el servicio y falta de integración entre modos y territorios de la Ciudad de México (CDMX) fueron algunos de los desafíos abordados durante la quinta sesión del Programa Ejecutivo “Fundamentos del Transporte Público para Autoridades”.

La transformación del transporte público en la capital del país enfrenta un reto que va más allá de sustituir unidades o reorganizar rutas: conocer con precisión cómo funciona actualmente la movilidad, reconocer a quienes la sostienen y construir un sistema capaz de integrar operadores, servicios, territorios y usuarios.

Estas fueron las principales conclusiones de la quinta sesión del Programa Ejecutivo “Fundamentos del Transporte Público para Autoridades”, organizada por la Unión Internacional de Transporte Público (UITP) y la Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad (AMTM), con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial.

Durante la jornada, Fernanda Rivera, integrante de la Global Network for Popular Transportation y especialista en políticas públicas y procesos de modernización del transporte en la Ciudad de México, señaló que una parte importante de los viajes cotidianos depende de servicios surgidos directamente en los territorios para cubrir necesidades que los sistemas estructurados no alcanzan a atender plenamente.

Combis, peseros, mototaxis, ciclotaxis, vagonetas y minibuses ofrecen flexibilidad y proximidad, pero también enfrentan desafíos en materia de calidad del servicio, mantenimiento, seguridad vial, condiciones laborales, emisiones y capacidad de supervisión de las autoridades.

En el caso de la Ciudad de México, la sesión permitió identificar varias áreas de oportunidad que siguen siendo determinantes para avanzar hacia una movilidad más integrada.

Una de ellas es la información sobre la operación real del transporte. Durante procesos de modernización realizados en la capital, los estudios de campo encontraron recorridos y servicios que habían evolucionado en la práctica y que ya no correspondían con los registros administrativos, por lo que contar con información precisa sobre unidades, recorridos, demanda, horarios y zonas atendidas es el primer paso para dimensionar la oferta, detectar sobreoferta, identificar necesidades de cobertura y diseñar modelos operativos y financieros adecuados.

Otro desafío es la fragmentación de los operadores y la dificultad para conducir procesos de transformación que involucran intereses construidos durante décadas. Rivera destacó la necesidad de identificar a concesionarios, organizaciones y liderazgos, establecer mesas de trabajo y construir confianza en territorio.

La experiencia de la CDMX muestra que rutas que durante años compitieron entre sí pueden terminar formando parte de una misma empresa o esquema integrado, pero la transición requiere tiempo, presencia institucional y capacidad para construir acuerdos.

En la actualidad, se ha pasado de concesiones individuales y unidades tradicionales a empresas con estructuras más profesionales, mediante regularización documental, sustitución de vehículos, GPS, patios, contratación formal de operadores y nuevas condiciones de operación, pero para facilitar esa transición se requieren instrumentos como financiamiento, bonos de chatarrización, incentivos y capacitación empresarial.

Por otro lado, el usuario también posee información indispensable para mejorar el sistema. Rivera destacó que características aparentemente menores, como la posibilidad de ascender o descender con mayor flexibilidad, pueden resultar fundamentales para personas que realizan viajes de cuidado, transportan compras o acompañan a niños. Incorporar esa experiencia permite diseñar servicios más cercanos a las necesidades cotidianas.

La segunda parte de la sesión mostró que estos problemas no son inevitables. Fábio Damasceno, secretario de Movilidad e Infraestructura de Espírito Santo, Brasil, presentó la experiencia de la Región Metropolitana de Grande Vitória, donde siete municipios han avanzado hacia un esquema común de movilidad.

Su planteamiento parte de una premisa particularmente relevante para ciudades como la CDMX: la integración requiere una autoridad con capacidad para planear a escala metropolitana, una red articulada y mecanismos que permitan al usuario desplazarse entre distintos servicios bajo reglas comunes.

En Espírito Santo, la integración se ha apoyado en tecnología para el acceso y el pago, acuerdos institucionales, reglas económicas con los operadores, renovación de flota e inversión pública en corredores, terminales e infraestructura. El modelo también permite transbordos mediante integración tarifaria y temporal, articulando corredores con servicios alimentadores.

La experiencia brasileña amplía además el concepto de integración: autobuses, transporte acuático, infraestructura ciclista, terminales y otros proyectos forman parte de una misma estrategia metropolitana. A ello se suman GPS, información en tiempo real y herramientas digitales que sirven tanto para mejorar la experiencia del pasajero como para que las autoridades conozcan la operación y ajusten la red.

Para Damasceno, sin embargo, el componente decisivo es la continuidad institucional. La integración tarifaria, la modernización de flota, la infraestructura, la tecnología y los acuerdos entre instituciones y operadores requieren tiempo, por lo que deben asumirse como una política de Estado capaz de mantenerse más allá de los periodos administrativos.

La quinta sesión del Programa Ejecutivo permitió así colocar frente a frente dos momentos de una misma transformación: comprender y ordenar el transporte que ya existe para, a partir de ello, construir el sistema que las ciudades necesitan.

El reto para las autoridades, de acuerdo con los especialistas, no consiste en desaparecer los servicios que surgieron para atender las necesidades del territorio, sino en entenderlos, reconocer su función, mejorar sus condiciones, profesionalizarlos y regularlos para incorporarlos progresivamente a una red integrada, accesible y eficiente.

El Programa Ejecutivo continuará con la sexta sesión, “Cultura del transporte público y apropiación ciudadana”, impartida por Jaime Andrés Ortiz Rueda, gerente Social y de Servicio al Cliente del Metro de Medellín.

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