“CON ESTADOS UNIDOS, RESPONSABILIDAD COMPARTIDA, CON RESPETO A LA SOBERANÍA”: OMAR GARCÍA HARFUCH

El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana afirmó que en el combate a las organizaciones criminales transnacionales es necesario que los Estados fortalezcan la cooperación y sus capacidades.

Omar Garcia Harfuch en la 40ª Conferencia de IDEC.
Foto: SSPC
Nacional
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El titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch, destacó la cooperación internacional de México contra las organizaciones criminales trasnacionales, principalmente con Estados Unidos, país con el que se acordó “una responsabilidad compartida, una confianza mutua, una reciprocidad, un intercambio de información que es muy importante”, con respeto a la soberanía del país.

Durante su participación como orador principal en la 40ª Conferencia Internacional para el Control de Drogas (IDEC, por sus siglas en inglés) en Buenos Aires, Argentina, aseguró que la cooperación con la Unión Americana se ha traducido en investigaciones, detenciones y acciones contra objetivos que representan una amenaza para ambos países.

Expuso que los países enfrentan en la actualidad a organizaciones que producen drogas en un país, pero que adquieren precursores en otro, utilizan rutas que atraviesan varias naciones, lavan recursos en distintos sistemas financieros y generan violencia a miles de kilómetros de donde iniciaron sus operaciones.

García Harfuch —quien durante su participación destacó los resultados de la Estrategia Nacional de Seguridad del Gobierno de México— consideró que las organizaciones criminales comprendieron desde hace tiempo que podrían aprovechar las fronteras con mayor ventaja, por lo que el fortalecimiento de las capacidades nacionales debe continuar porque los actuales no son suficientes frente a organizaciones criminales transnacionales.

A su vez, el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, afirmó en sus redes sociales estar de acuerdo con lo afirmado por García Harfuch, en que las organizaciones criminales transnacionales operan a través de las fronteras, pero aseguró que esa es también una de sus mayores vulnerabilidades.

Aseguró que bajo el liderazgo de los presidentes de ambas naciones, las autoridades están compartiendo información, coordinando operaciones y trabajando codo con codo para desmantelar las redes criminales, hacer rendir cuentas a sus integrantes y proteger a la población de ambos países.

“Cuanto más fuerte sea nuestra cooperación, más débiles se vuelven estas organizaciones y más resultados logramos”, resaltó Johnson.

“Socio de confianza”

La inauguración de la IDEC, organizada por la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), reunió a más de 600 delegados de 100 países. En ella, García Harfuch destacó la importancia de participar en un encuentro en el que mujeres y hombres tienen la responsabilidad común de proteger a sus sociedades frente a organizaciones criminales violentas que todos los días buscan nuevas formas de expandirse, financiarse y generar violencia.

Durante su intervención agradeció a la DEA y en particular a su administrador, Terrance Cole, por mantener con las instituciones mexicanas una relación profesional, directa y orientada a obtener resultados. Además, reconoció que desde la llegada de Cole a esa agencia, la información entre ambos países ha fluido mucho más rápido.

Agregó que el intercambio entre los dos países permitió trabajar con rapidez y tener mejores resultados contra criminales que operan en ambos territorios y en otros lugares de Latinoamérica, cooperación que se traduce en confianza y que permite avanzar mucho más rápido de lo que los delincuentes lo hacen.

Resaltó que en los últimos meses la colaboración con la DEA se ha incrementado de forma significativa, al tener un intercambio de información rápido y en tiempo real.

Al hacer la presentación de García Harfuch ante el pleno de la IDEC, Terrance Cole destacó que el funcionario mexicano es un socio de confianza y un buen amigo de Estados Unidos, quien ha dedicado casi dos décadas al servicio público para proteger a la población de México.

Terrance Cole  y Omar García Harfuch.
Foto: SSPC
Terrance Cole y Omar García Harfuch.

Resaltó que García Harfuch comprende que las organizaciones transnacionales que trafican drogas corrompen las instituciones y destruyen familias. Subrayó que para enfrentarlas se requiere inteligencia sólida, investigaciones agresivas, operaciones coordinadas y la determinación de llevar la misión hasta el final.

Asimismo, el funcionario estadunidense aseguró que García Harfuch reconoce “la importancia de perseguir a los líderes criminales, interrumpir las cadenas de suministro y desmantelar las redes desde la cúpula hasta las bases”.

De manera particular, Cole recordó que el titular de la SSPC fue víctima de un atentado en 2020, cuando fungía como secretario de Seguridad, pero en la Ciudad de México.

“Regresó al servicio y enfrenta estas amenazas de frente. Omar, secretario Harfuch, amigo, gracias por su liderazgo, su amistad y colaboración”, manifestó al funcionario mexicano.

Profundizar cooperación

En su exposición, García Harfuch, refirió que se mantiene una colaboración permanente con la DEA y otras agencias internacionales para intercambiar información relacionada con objetivos prioritarios, así como para tener una retroalimentación que permita realizar detenciones y operativos en México.

Aseguró que el gobierno mexicano mantiene y mantendrá la cooperación internacional, inteligencia compartida, investigaciones paralelas, operaciones coordinadas, detenciones, aseguramientos y afectaciones financiadas contra organizaciones criminales trasnacionales.

Dijo que la DEA intercambia inteligencia estratégica y operativa para localizar objetivos prioritarios y fortalecer investigaciones relacionadas con organizaciones dedicadas a la producción y tráfico de drogas.

Y apuntó que la cooperación se mide por vidas protegidas, criminales detenidos, drogas aseguradas, redes financieras y organizaciones debilitadas, por lo que México quiere profundizar esta cooperación.

El titular de la SSPC añadió que el tráfico de drogas y de armas, los precursores químicos, las rutas marítimas y las finanzas ilícitas no son fenómenos separados sino eslabones de una misma cadena criminal, por lo que si las organizaciones criminales integran sus capacidades las instituciones de los países tienen que integrar las suyas.

“Necesitamos que la información viaje más rápido que las drogas, necesitamos que la información viaje más rápido que el dinero ilícito, que el dinero ilícito no encuentre un refugio en ningún sistema financiero y que nuestra coordinación sea más fuerte que la capacidad de adaptación de las organizaciones criminales”, recalcó.

García Harfuch consideró ante los delegados que la comunidad internacional se enfrenta a criminales que han perdido cualquier límite moral o humano, que no respetan la vida ni la dignidad, ni a las mujeres, ni a los niños o las familias, ya que “su violencia es sistemática, cobarde y deliberada”.

Y frente a esa crueldad sostuvo que la respuesta de los Estados no puede ser tibia ni fragmentada, por lo que México propone fortalecer aún más el intercambio de información.

“Ninguna organización criminal puede ser más fuerte que los Estados cuando actúan juntos con inteligencia y compromiso sostenible”, aseveró.

Dijo que México se compromete a hacer su parte mediante el fortalecimiento de sus instituciones, compartiendo información, investigando, deteniendo a quienes generan violencia y cooperando con sus socios internacionales.

“Nuestros cargos y el poder que hoy tenemos son efímeros, pero nuestra responsabilidad no, mientras estemos aquí, usemos cada capacidad y cada recurso que nos permiten nuestras posiciones para sacar de las calles a quienes destruyen vidas”, insistió García Harfuch.

Inteligencia e investigación

El secretario de Seguridad consideró que frente a organizaciones criminales cada vez más sofisticadas la fuerza en el país está en la inteligencia y en la investigación, en conocer sus estructuras, anticipar sus movimientos y convertir información en operaciones.

En ese sentido, refirió que entre octubre de 2024 y julio de 2026, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) realizó cerca de 320 mil geolocalizaciones judicializadas y casi diez mil análisis de registros de comunicación, además de miles de productos de inteligencia como sobrevuelos a través de 12 aviones no tripulados y cinco tripulados.

Mencionó que al inicio de la actual administración del Gobierno federal, en octubre de 2024, el CNI contaba con una plataforma aérea y en la actualidad tiene 16, además de que tiene fichas de investigación y análisis forenses que respaldan investigaciones contra objetivos prioritarios.

Agregó que en la actualidad la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), dependiente de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), trabaja de manera permanente y cercana con el Gabinete de Seguridad, colaboración que permitió la incorporación de más de dos mil 300 sujetos a la lista de personas bloqueadas, inmovilizado más de ocho mil 600 millones de pesos y bloqueado más de 24 mil 600 cuentas.

Destacó que como nunca instancias estadunidenses como la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) y la Red de Control de delitos Financieros (FinCEN), trabajan de manera coordinada con la UIF mexicana para intercambiar información, identificar redes financieras vinculadas a organizaciones criminales y coordinar acciones que permitan afectar sus recursos y estructuras económicas.

García Harfuch refirió que durante muchos años la estrategia contra la delincuencia organizada se concentró principalmente en capturar a los principales líderes de las organizaciones criminales; y en las primeras reuniones que tuvieron funcionarios mexicanos de seguridad con el titular de la DEA, se habló acerca del tema de capturar solo al líder de una organización criminal, pero si eso ocurría de inmediato otros tres o cuatro integrantes estaban listos para ocupar ese puesto, y en esos casos las organizaciones criminales se volvían mucho más violentas.

Ronald Johnson, embajador de EU en México.
Foto: JOSÉ BETANZOS ZÁRATECUARTOSCURO.COM
Ronald Johnson, embajador de EU en México.

Nuevo enfoque

Expuso que hoy en México se tiene un enfoque distinto, pues ya no es solo detener a los líderes sino desarticular integralmente las estructuras criminales que sostienen sus brazos, como lo hizo la DEA hace poco al ofrecer recompensas no solo del líder, sino de varios de los integrantes de estas organizaciones criminales, lo que significa “pegar a estos criminales abajo, en medio y también hasta la cabeza”.

Recalcó que se tiene el convencimiento de que para disminuir los delitos hay que detener a quienes los cometen, pero también impedir que sus organizaciones puedan reorganizarse.

El secretario de Seguridad dijo que uno de los mejores ejemplos del cambio de enfoque es el combate a la producción y distribución de drogas sintéticas: el objetivo ya no es solamente asegurar cargamentos criminales, sino afectar la infraestructura que permite a las organizaciones delictivas producir estas drogas a gran escala.

Añadió que cuando se habla de laboratorios clandestinos ya no se refieren únicamente a inmuebles, ya que en muchos casos se trata de complejos de producción instalados en zonas rurales de difícil acceso, integrados por áreas de almacenamiento de precursores químicos, equipo especializado y cargamentos logísticos diseñados para operar de manera temporal y evadir la acción de las autoridades.

Apuntó que se trata de espacios en los que convergen cadenas internacionales de suministro de precursores químicos, procesos de síntesis, infraestructura logística, almacenamiento y redes de distribución que abastecen mercados ilícitos dentro y fuera de México.

De ahí que cuando las autoridades desmantelan uno de esos complejos el impacto trasciende al aseguramiento de drogas, se destruye infraestructura de producción, se interrumpen cadenas de suministro, se generan pérdidas millonarias económicas para las organizaciones criminales y se dificulta su capacidad para restablecer su operación.

García Harfuch resaltó que en México se han desmantelado y destruido más de dos mil 700 laboratorios clandestinos lo que representa una cifra histórica en el país, áreas de concentración para la producción de metanfetaminas y drogas sintéticas que ya no operan, sitios en los que además se han asegurado 3.8 millones de litros de combustibles y más de 932 mil kilogramos de precursores químicos.

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