La gentrificación puede acabar con las fondas de la CDMX

Legisladora Diana Sánchez busca que las fondas sean catalogadas como Patrimonio Cultural Inmaterial

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CDMX. 28 de abril de 2026. ¿Quién de aquí no se ha comido un rico mole de olla, unos huazontles capeados, unas manitas en salsa verde? Todos hemos disfrutado de una comida que nos sabe a gloria, en la confiable fonda de nuestro barrio, con sus tortillas calientes y su agua de sabor.

La Ciudad de México no sólo se entiende desde sus grandes monumentos y sus avenidas principales. Se entiende desde lo cotidiano, desde los barrios, desde los espacios donde la vida sucede todos los días.

Y en esa vida cotidiana, hay lugares que sostienen nuestra memoria, nuestra identidad y nuestra historia: las fondas tradicionales.

Lo anterior fue señalado por la diputada y Coordinadora de la Asociación Parlamentaria Mujeres por el comercio Feminista e IncluyenteDiana Sánchez Barrios al presentar la Iniciativa con Proyecto de Decreto por el que se Declara a las Fondas Tradicionales Históricas de la Ciudad de México como Patrimonio Cultural Inmaterial de esta capital.

Su petición, la apuntala al señalar que esta iniciativa se inspira en esa experiencia humana, “porque reconoce que nuestra ciudad está hecha dehistoria viva, de costumbres, de espacios donde convivimos y donde nos reconocemos como comunidad.

Y las fondas son precisamente eso: espacios donde no sólo se sirven alimentos, sino donde se preservan saberes antiguos, relaciones sociales, prácticas comunitarias y formas de vida. Hablar de fondas no es hablar únicamente de comida sino también de cultura viva, de recetas que han pasado de generación en generación, así como de técnicas tradicionales, e ingredientes originarios. De la forma en que el pueblo ha construido comunidad e identidad alrededor de la mesa”.

Por eso, agregó la legisladoraSánchez Barrios queno es casualidad que la cocina tradicional mexicana haya sido reconocida por la UNESCO como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad, no sólo por sus platillos, sino por todo el sistema cultural que representa: comunidad, identidad, territorio ymemoria colectiva.

Cabe señalar que a principios de 2026, se estimó que existen entre 18 mily 22 mil fondas y cocinas económicas activas en la Ciudad de México y representan aproximadamente el 35% de los negocios de preparación de alimentos en la capital.

Además, hasta el primer trimestre del 2025 tenían una fuerza laboral de 513 mil personas, por si fuera poco diariamente atienden a cerca de un millón 600 mil comensales siendo un pilar en la alimentación de trabajadores de oficina y residentes.

Lo anterior de acuerdo a estimaciones de la Secretaría de Desarrollo Económico (SEDECO) de la CDMX y la fundación Placemaking,

Desde la tribuna de Donceles y Allende, Sánchez Barrios lanzó un SOSal comentar que hoy, estos espacios enfrentan una amenaza real: la gentrificación. “Gentrificación no sólo desplaza a las personas, también a la cultura, borra los sabores, encarece la vida, rompe los tejidos comunitarios y sustituye lo popular por modelos excluyentes”.

Asimismo, dijo que defender una fonda es defender el derecho a la ciudad, a que la capitalsea de quienes la habitan, no de quienes la especulan. “Por eso, para que la Ciudad de México mantenga su esencia, es necesario que existan y se protejan las fondas tradicionales de barrio, por lo que esta declaratoria implicaría dar un paso a favor del barrio, del derecho a la ciudad incluyente, del pueblo trabajador y de quienes lo alimentan, es proteger nuestra historia como ciudad, la historia de las y los de abajo”.

Por otro lado, enumero algunas fondas que existen en la alcaldía Cuauhtémoc como: La Tía, en la colonia San Rafael; Delicias Celene, en Buenavista; El Rinconcito de la Roma, en la Roma Norte; Amparito de la Guerrero, en la colonia Guerrero y la Fonda El Cantarito, en la Doctores.

Y comentó que en estos negocios las mujereshan sostenido estos espacios, quienes han transmitido recetas, organizado el trabajo y preservado la memoria gastronómica de esta ciudad.

La representante popular reconoció que ese trabajo ha sido invisibilizado. “Por eso, esta declaratoria que proponemos también es un acto de justicia. Es reconocer el valor cultural, social y económico del trabajo comunitario, especialmente de las mujeres.

Compañeras y compañeros: Declarar a las fondas tradicionales históricas como patrimonio cultural inmaterial, es una decisión profundamente política, es reconocer que la cultura se encuentra en los espacios populares. Es reconocer que lo cotidiano también es patrimonio. Es reconocer que la ciudad se construye desde abajo.

Porque sin fondas, la ciudad pierde sabor eidentidad.

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