México, 12 de febrero. Reforma Constitucional para la reducción de la Jornada Laboral es una deuda histórica con la clase trabajadora que el Partido del Trabajo propuso cuando parecía imposible y mantuvo en el debate nacional hasta este día, aseguraron la senadora Liz Sánchez y Ana Karen Hernández.
Al hablar a favor del dictamen por el que se reforma el Artículo 123 de la Carta Magna para reducir la jornada laboral a 40 horas, la legisladora por Puebla destacó que la lucha del Partido del Trabajo por ampliar los derechos laborales no es nueva.
“Nacimos del lado de la clase trabajadora, acompañando sus demandas cuando durante décadas fueron ignoradas. Mientras otros defendían privilegios, nosotros defendimos derechos”, mencionó.
Liz Sánchez señaló que, durante años, el modelo que imperó en México normalizó jornadas extensas, salarios insuficientes y un desgaste que parecía inevitable. “Nos dijeron que trabajar más era sinónimo de progreso, pero el resultado fue distinto: un país agotado, familias fragmentadas y millones de personas sin tiempo para vivir”.
En este sentido, dijo reducir la jornada laboral reconoce que el trabajador no es una pieza del engranaje económico, sino el corazón de la riqueza social. Y reconoce al descanso como un derecho humano.
“Avanzar hacia las 40 horas es avanzar hacia el Bienestar Integral. Y no partimos de cero. Desde la izquierda hemos impulsado cambios concretos: el aumento histórico al salario mínimo, la ampliación de los días de vacaciones, la Ley Silla. Reformas que ya se sienten en la vida cotidiana de millones de mexicanas y mexicanos”, detalló.
Liz Sánchez resaltó que esta reforma es principalmente para las madres y padres que salen cuando aún no amanece y regresan cuando sus hijas e hijos ya duermen. “Es para quienes viven con prisa permanente. Es para quiénes desde el campo, la fábrica, el comercio o los servicios sostienen a México con su esfuerzo diario”.
Por su parte, la senadora Ana Karen Hernández recordó que en materia laboral la Cuarta Transformación ha derrumbado mitos del neoliberalismo al incrementar el salario mínimo de 88 pesos en 2018 a 315 pesos en 2026, con una recuperación histórica del poder adquisitivo y garantizar las vacaciones dignas para las y los trabajadores.
En ese contexto, dijo mantener 48 horas laborales a la semana ya no es un progreso, sino un rezago, por lo que reducir la jornada gradualmente a 40 horas es una transición responsable que da certidumbre a las empresas, en especial a las micro, pequeñas y medianas, y al mismo tiempo garantiza derechos.
Ana Karen Hernández destacó que la reforma mantiene el descanso semanal, ordena las horas extras con límites semanales y pagos reforzados y protege a las personas menores de 18 años al prohibirles el tiempo extraordinario.
Aseguró que los cambios permitirán a los trabajadores vivir mejor, prevenir accidentes laborales, reducir errores, bajar el ausentismo y mejorar la productividad por hora, que es donde México está rezagado.
“Somos uno de los países que más horas trabaja y menos descansa. Nos ha hecho más cansados, más enfermos y más vulnerables. La evidencia internacional muestra que a jornadas más humanas mejora el desempeño, el clima y la productividad”, apuntó.
Finalmente, enfatizó que esta reforma, significa el reconocimiento de los trabajadores y les garantiza más tiempo para vivir, para sus familias, para su salud, para su comunidad y para sí mismos.
Reducción de la jornada laboral: un compromiso cumplido del PT
“El trabajador no es una pieza del engranaje económico, sino el corazón de la riqueza social”

