Ciudad de México, a 28 de septiembre. La contracción del 1.1% mensual en julio de 2026 y la caída en la agricultura de 3.3% anualizada, según datos del Inegi (Indicador Global de la Actividad Económica, IGAE), reflejan una tendencia a la baja que arrastra tres meses consecutivos, la cual se agravaría ante un veto para México de diésel por parte de Estados Unidos, advirtió Álvaro López Ríos, Secretario General de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas.
En conclusión, aseguró el dirigente de pequeños productores agrícolas, “el panorama para el sector primario mexicano enfrenta una tormenta perfecta pues combina un debilitamiento estructural interno con una amenaza logística crítica desde el exterior”.
Esto debido a que el sector primario depende del diésel para operar maquinaria pesada (tractores, cosechadoras) y sistemas de riego, además del transporte de las mercancías hacia los centros de consumo.
Al no contar con combustible suficiente para los tractores y trilladoras en plena temporada, se anticipa un retraso forzado en las siembras y la pérdida física de cultivos listos para cosechar por falta de recolección oportuna, agregó.
Como consecuencia directa, afirmó Álvaro López Ríos, los productos perecederos como frutas, verduras y carne se estancarán en las zonas de producción, acelerando su descomposición.
Esto desatará una espiral inflacionaria en alimentos ya que la contracción acumulada en el sector agropecuario ya venía presionando los precios al consumidor y un choque de oferta debido a la escasez de diésel disparará los costos logísticos y productivos, trasladándose directamente al precio final de la canasta básica (maíz, frijol, hortalizas y proteínas animales), agudizando los niveles de inflación.
Por otra parte, la producción a la baja ya está impactando al empleo en el sector primario, pues México registró una caída anual de 279 mil personas ocupadas en el sector agropecuario (agricultura, ganadería, silvicultura, caza y pesca) en julio de 2026, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Inegi.
Una parálisis por falta de combustible profundizaría el despido de jornaleros agrícolas y la migración de mano de obra hacia otros sectores como la construcción, ya que el sector primario pasó de 6.7 a 6.4 millones de personas ocupadas, sentenció el dirigente de la UNTA.
Precisó que el maíz será el cultivo más vulnerable ante el veto estadounidense de vender diésel a nuestro país ya que el cierre del ciclo agrícola Primavera-Verano (Cosechas de septiembre a diciembre) representa la mayor parte de la superficie agrícola del país y las afectaciones en estos meses son críticas porque es el periodo de recolección masiva, donde las cosechadoras y trilladoras consumen grandes volúmenes de combustible.

