Graciela Márquez, Secretaria de Economía, en la conferencia, éste día sobre la metodología de los créditos a MIPyMES, en el informe en el salón tesorería de Palacio Nacional.
Victoria Valtierra/Victoria Valtierra
18 septiembre, 2020
Nelly Segura Granados

“LA PANDEMIA HA SIDO BRUTAL: LOS APOYOS HAN QUEDADO CORTOS”

Las autoridades federales están a punto de alcanzar su meta de otorgar un millón de Créditos a la Palabra… pero aún hay rezagos.

Alejandro Rosas Guerrero, titular de la Unidad de Prospectiva, Planeación y Evaluación de la Secretaría de Economía, reconoce que el programa Créditos a la Palabra no ha podido resolver las consecuencias económicas que provoca en las Micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) la pandemia de Covid-19 en México.

En entrevista exclusiva con Vértigo señala que la estrategia de apoyo a la economía en el país consiste en la entrega de al menos un millón de Créditos a la Palabra por montos de 25 mil pesos, reembolsables a tres años, en apoyo a las empresas familiares que forman parte del Censo para el Bienestar.

Puntualiza que también se suman 200 mil empresas registradas ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que no despidieron a sus empleados y otros 200 mil créditos destinados a trabajadores informales (meseros, vendedores ambulantes, músicos tradicionales y artesanos, entre otros), por lo que este año se prevé atender a cerca de un millón 400 mil personas.

Admite que en México se hace “el máximo esfuerzo” para paliar los efectos de la pandemia con los recursos disponibles, debido a que el programa no estaba previsto en el Presupuesto de la Federación 2020.

Sin embargo, apunta, “la afectación fue brutal y prácticamente cualquier esfuerzo que se pudiera haber previsto estaría destinado a quedarse corto, a no poder satisfacer las necesidades”.

Rosas Guerrero considera que la cifra de personas afectadas por la pandemia “es abrumadora”, aunque fue un avance importante lograr reunir fondos para apoyarlas aun cuando no estaba previsto.

Programa emergente

El funcionario detalla que en cuestión de semanas y luego de ver que el comportamiento de la pandemia obligaba a un confinamiento, el gobierno federal decidió otorgar créditos blandos, es decir, con mínimos requisitos.

Para otorgarlos se utilizó como base el Censo para el Bienestar que se realizó a partir de octubre de 2018 y que valida —según su presentación en la página de Programas Integrales del Gobierno Federal— que en el país hay 53 millones de mexicanos en situación de pobreza y nueve millones en pobreza extrema.

Rosas asegura que el censo identificó a siete millones de mexicanos interesados en un crédito con propósitos productivos. Ese total se redujo a cinco millones de personas que podrían seguir interesadas en el monto y el plazo en el que se tiene que pagar. Y de ellas, mediante un criterio de elegibilidad en el que se consideraron la edad de los beneficiarios, su región y sus actividades económicas, se determinó la entrega de un millón, por lo que existe aún un déficit en el número de apoyos, aunque dice que otro grupo fue apoyado mediante programas previos como las Tandas para el Bienestar que este año entregan 500 mil apoyos.

“La crisis es brutal, pero consideramos que se consiguió dar un alivio a un segmento fuerte de la población, el más desprotegido o que más sufrió los efectos de la crisis económica”, asegura.

—¿Hasta ahora cuál ha sido la fase más álgida de la crisis?

—El periodo, que se prolongó por más de un mes, en el que las actividades económicas e industriales estuvieron completamente detenidas, no solo en México sino en el mundo: ocasionó la desarticulación de las cadenas productivas, se desmotivó la inversión y se generó incertidumbre. Y eso tiene efectos a muy largo plazo.

Beneficiados

Rosas Guerrero indica que es difícil saber en términos reales cuántas han sido las personas beneficiadas con la entrega de un millón de Créditos a la Palabra ya que la convocatoria entre empresas inscritas en el IMSS estuvo abierta a compañías de todos los tamaños, aunque las que tuvieron mayor interés fueron las de hasta 50 trabajadores porque para las más grandes no era atractivo un crédito de 25 mil pesos con los que, reconoce, no es posible solucionar los grandes problemas de esas empresas.

—Respecto de los beneficiarios del Censo del Bienestar ¿qué empresas fueron las más interesadas en el crédito?

—Son empresas en su mayoría de hasta diez trabajadores. A ellas se sumaron los prestadores de servicios independientes, taxistas, meseros, músicos callejeros, artesanos y vendedores ambulantes, que no estaban inscritos inicialmente en el Censo del Bienestar pero fueron considerados tras demandar de diversas maneras su inclusión.

Reconoce también que hasta ahora no se tienen plenamente identificadas las características de los beneficiarios, es decir, sus datos sociodemográficos, debido a la rapidez con la que se tuvo que planear el programa ante las condiciones de la pandemia. Sin embargo se sabe que una de las dos terceras partes de estos apoyos se dirigieron a actividades de comercio, otro tercio a actividades de servicio y otra parte, alrededor de 15%, a alguna actividad manufacturera.

Rosas apunta que una de las tareas de la dependencia federal para este mismo año fiscal es hacer una encuesta para obtener los datos estadísticos de los beneficiados.

Asimismo el titular de la Unidad de Prospectiva, Planeación y Evaluación de la Secretaría de Economía asegura que es muy probable que para 2021 se dé continuidad al programa para así poder responder a la demanda social.

Pendientes

Para Raymundo Tenorio Aguilar, profesor emérito del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, la atención a un millón de empresas cubre a 20% de los negocios que requieren un apoyo, por lo que considera que el programa es insuficiente.

Añade que ello tendrá implicaciones en el tejido económico ya que al cerrar de manera provisional o permanente muchas empresas se han desarticulado las cadenas entre productores y consumidores.

Tenorio expresa a Vértigo que la pandemia tomó a las Mipymes ya en una situación precaria. “Traíamos retroceso económico incluso en enero y febrero de 2020 (antes de la crisis sanitaria) ya que ocho mil 277 empresas se dieron de baja del padrón de patrones del Seguro Social: ya había damnificados de la recesión”.

El también consultor comenta que para sobrevivir las empresas han tenido que recurrir a créditos: al crédito personal de sus tarjetas de crédito, a préstamos entre familiares e incluso al empeño de sus bienes. “Estamos hablando de un daño estructural al tejido empresarial, micro y pequeño, muy grave. Si a eso se le suma la caída en el consumo habrá consecuencias y una lenta reactivación económica”.

Afirma que una pequeña empresa con entre cinco y diez trabajadores requiere capital de operación, que fundamentalmente es necesario para pagar gastos fijos como rentas o electricidad, y para mantener la nómina de los trabajadores al menos con el sueldo mínimo, por lo que duda que los 25 mil pesos resulten de gran utilidad para muchas compañías que probablemente utilizaron los recursos para las necesidades de subsistencia personal.

—¿Cree que este esfuerzo fue insuficiente?

—Los créditos no fueron suficientes pero considero que fue una buena intención por parte del gobierno federal. Sin embargo no tuvo alcance el presupuesto austero de esta administración.

Tenorio dice dudar que el gobierno federal impulse otras medidas, como otorgar crédito masivo por medio de la banca de desarrollo, porque “si no se hizo en el peor momento ya no se hará; a menos que los tiempos electorales fuercen el apoyo para que no se traduzca en las urnas el descontento de los microempresarios”.

Sector industrial

Los apoyos que otorgó la Secretaría de Economía hasta el momento se centran en los pequeños negocios, pero para la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) es primordial impulsar una política industrial que reactive la economía.

Como parte del Seminario de economía mexicana 2020. La política industrial en México, que organizó el Instituto de Investigaciones Económicas, su director Armando Sánchez Vargas expuso que para retomar la senda del crecimiento las naciones requieren de una política industrial que fomente el desarrollo de sus economías, el empleo formal y salarios que permitan mayor acceso a los bienes necesarios para subsistir.

Apuntó que en el caso mexicano la crisis económica global provocó una caída de 18.7% en el Producto Interno Bruto (PIB) en el segundo trimestre del año y quizás esa sea la tendencia, con el consecuente impacto en la inflación y los salarios.

Sánchez Vargas puntualizó que el sector industrial representa aproximadamente 32% del PIB y más de 40% del empleo formal.

Mientras, para el coordinador del seminario Jorge Basave, algunos países como Corea del Sur, Vietnam y China han instaurado políticas industriales efectivas. En esas naciones se obtuvieron resultados positivos y relativamente rápidos de industrialización, con impactos favorables en su desarrollo, a partir de la participación activa del Estado, agregó.

Numeralia

Un millón de Créditos a la Palabra.

200 mil a empresas registradas en el IMSS.

200 mil a trabajadores no formales.

25 mil pesos a los beneficiados.

Nueve millones de mexicanos en pobreza extrema.

Cinco millones de personas interesadas en un crédito.